19 diciembre, 2010

El asalto a la razón


Hace ya casi treinta años que Miguel Vidal Santos me recomendó una novela esencial: 'Un juicio de piedra', de Ruth Rendell. Los remeros interesados quizá puedan encontrarla hoy bajo el título 'La ceremonia', el mismo que lleva la película que Claude Chabrol hizo sobre el libro de Rendell. El comienzo es el resumen de la historia: 
"Eunice Parchman asesinó a la familia Coverdale porque no sabía leer ni escribir".
Allí se cuenta la terrible historia de una analfabeta a contrapelo de una sociedad en la que toda comunicación está atravesada por la palabra escrita. Eunice Parchman fue una niña sin escolarizar por haber sido desplazada durante la segunda guerra mundial. Ella llevaba mal la peor de las minusvalías, sobre todo porque entra a trabajar como sirvienta en casa de los Coverdale, universitarios, cultos, finos. Los mata cuando están a punto de descubrir su gran secreto.

Eran otros tiempos. Los analfabetos tenían un sentido del decoro, un cierto pudor que les llevaba a esconder su insuficiencia con empeño y perseverancia. Hasta el crimen, podríamos decir en el caso de nuestra patológica heroína. Ahora todo es muy distinto. El socialismo realmente existente se ha aplicado a la abolición de las barreras culturales impuestas por el elitismo de las clases altas. Vean el caso de la señora López i Chamosa, que lleva 14 años como diputada por el PSOE, partido del que es portavoz en la Comisión del Pacto de Toledo.

El reciente debate sobre el límite de la edad de jubilación dio ocasión a la veterana diputada de mostrar algunas de sus incapacidades expresivas que le fueron afeadas en la red.  He aquí su explicación:
Isabel López Chamosa dijo...

Bueno, me alegro muchisimo que nuestra juventud esté tan bien preparada y sin faltas de ortografia, porque eso es bueno para el país, pero lamento que tengan tan poco talante democrático como para no tolerar la opinion diferente, y que toda su critica se base en que he puesto palabras mal escritas. Si se lee bien se entenderá enseguida que ha sido al hacerlo desde el escaño y con rapidez. Quiero decirles a todos los que se creen mas preparados que yo que me alegro mucho por ellos y que cada cuatro años todos tenemos la oportunidad de presentarnos a las elecciones, es decir, sometermos a la voluntad de los ciudadanos. Ellos con su voto nos ponen a cada uno en su lugar.
Por otro lado quiero agradecer a todos los que ponéis vuestros comentarios en un sentido o en otro vuestras aportaciones, porque soy de las que piensan que en el debate salen las buenas ideas y los mejores acuerdos. Y a los que tienen tanta cultura y son tan perfecto, decirles que no se mezclen con las obreras como yo: vosotros no perdéis nada y yo sigo feliz cumunicando con los ciudadanos que por encima de todo nos respetamos los unos a los otros.



Como ella dice: "Si se lee bien se entenderá enseguida  que ha sido al hacerlo desde el escaño y con rapidez". Normal, las prisas, pero si examinan ustedes el asunto con algo más de rigor conceptual que la derecha, atenta sólo a descalificar a los representantes del Pueblo, verán que no hay para tanto. Ella es 'portavoz' y en la tradición oral no se notan las faltas de ortografía. Por otra parte, ya está bien de señoritismo. A ver, pongan ustedes en la 2 una entrevista con Vargas Llosa y en Tele-5 un programa de Belén Esteban y luego me cuentan cuál de los dos tiene más audiencia.

Esto lo sabe el líder máximo. El pasado 9 de junio, durante el acto conmemorativo del centenario de Pablo Iglesias como diputado, el secretario general del PSOE recordó sus comienzos parlamentarios, cuando fue el diputado más joven de la Cámara tras las elecciones de junio de 1986.

Contó que tras ganar él mismo su acta de diputado por primera vez (como en 1910 lo hiciera Pablo Iglesias, no sé si pillan) vivió una anécdota que consideró muy representativa del sentido de responsabilidad de los diputados socialistas: al votar la investidura de Felipe González, su compañero de escaño había recortado medio folio en el que había escrito “SÍ”, para no correr el riesgo de equivocarse en la votación.

Ya había entonces chamosos y chamosas en el grupo, pero esto no es un desdoro en el belenestebanismo ambiental. Es sentido de la responsabilidad. Observen en el video que la diputada López i Chamosa comparte en alto grado la virtud del jefe de repicar las campanas y encabezar la procesión a un tiempo, soplar y sorber: Ella defiende como portavoz el retraso de la edad de jubilación, pero anuncia que asistirá a la manifestación de UGT para protestar por ello. La síntesis de Belén Esteban y Valeriano Gómez es el centauro de nuestro tiempo.

Hagan el experimento recreativo de asomarse a los comentarios de las páginas web que hablan de esta señora y vean el liderazgo intelectual que puede establecerse enarbolando el analfabetismo funcional como bandera. Cuántos argumentos en plan: ¿y qué? Prefiero las faltas de ortografía que Pujalte, que además, es del Opus. And so on.

"El PSOE es el partido que más se parece a España", dijo el líder máximo de esta Liga de los Sin Bata. Efectivamente.




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Una historia eurovisiva






Arcadi Espada contaba ayer en su Correo Catalán de El Mundo una historia magnífica nacida en una sosegada conversación del periodista con un gran tipo: Ramón Arcusa. El de El Dúo  Dinámico, el compositor del legendario 'La, la, la', una canción que aupó simultáneamente a dos estrellas en Eurovisión: Joan Manuel Serrat, que se negó a cantarla en castellano y Massiel, que se hizo con el triunfo en el certamen. 


El de Espada es un artículo excelente y Ramón Arcusa es uno de los nuestros, podemos decir con todo rigor, porque es remero ocasional de esta nave desde hace ya algún tiempo.


18 diciembre, 2010

El asalto a lo público



El centurión Paquetelargus, remero de primera clase, ha encontrado esta muestra extraordinaria del estado de las cosas. Se trata de una circular de UGT en la que se pone en conocimiento de sus afiliados la heroica defensa de sus intereses que el sindicato lleva a cabo frente a lo que parece ser una voracidad desmesurada de los afiliados del PSOE en la ocupación de puestos de trabajo públicos.

Mea culpa. No haber contrastado la autenticidad de la circular lleva a estas cosas. UGT de Andalucía había denunciado el escrito como una falsificación, lo que en principio tiene presunción de veracidad. Lamento la precipitación y hasta que no haya datos sobre el asunto retiro la carta y el post que la acompañaba.






Aquí, la denuncia de UGT























17 diciembre, 2010

Blake Edwards se ha ido


  


En California, se nos ha muerto de viejo (88) Blake Edwards, con quien tanto reímos. Basta con recordar algunas de sus películas. La serie de la pantera rosa, El Guateque, Operación Pacífico, Dos hombres contra el oeste, La carrera del siglo, Victor o Victoria, son una muestra soberbia de su maestría, aunque también tocó otros registros. Él daba empaque a todas las historias que contaba, valga citar 'Cita a ciegas', quizá el mejor trabajo de Kim Bassinger en toda su carrera. Nadie que haya visto una sola vez 'Desayuno en Tiffanny's', una de las grandes comedias románticas de la historia del cine, podrá olvidar la escena de Audrey Hepburn y George Peppard, empapados por la lluvia, mientras buscan un gato en el callejón y suena 'Moonriver'. 


También son muy destacables sus dos incursiones en el thriller: Chantaje contra una mujer y Diagnóstico: asesinato y el drama 'Días de vino y rosas'. Pero siempre le recordaremos, sobre todo, por lo que reímos con sus películas, porque forma parte de nuestra memoria sentimental y disfrutamos hacioendo ver a nuestros hijos 'El Guateque' y viéndoles reír a carcajadas, porque él metió en nuestras vidas a Peter Sellers para siempre. Vean una secuencia que roza el surrealismo en 'Una cana al aire': el duelo de esgrima entre los condones fosforescentes.




Él nos alegró la existencia y nos hizo mejores con su cine. Que la tierra le sea leve. Y también a nosotros. El talento de la gente como Blake Edwards es un género en vías de extinción.

16 diciembre, 2010

En espera del debate





Cartel de estreno: Ikewana


Todo está preparado para el debate, salvo quizá, los argumentos. Hoy, José Mª Ruiz Soroa desgrana algunos sobre la militarización de los controladores en su imprescindible artículo de El Correo. ¿Insistirá el Gobierno en culpar al Gobierno de la crisis de hoy por el decreto de 1999? Ayer, John Müller describía hechos en El Mundo. El rigor de la cronología, los datos y el periodismo. A veces pasa:


AJUSTE DE CUENTAS

Genealogía de una casta privilegiada

John Müller

Publicado el Miércoles, 15 de diciembre de 2010
Joseba Beloki, diputado del PNV, propuso ayer castigar contra la pared a todos los ministros de Fomento y obligarles a leer 150 veces el convenio colectivo que los controladores aéreos firmaron en 1999.
"Y Blanco, el ministro que le puso el cascabel al gato, no pudo ocultar que está atado de pies y manos. No puede sancionar a los insurrectos -como hizo Reagan en EEUU- porque no tiene reemplazantes"
José Blanco describió ese convenio como el documento que consagró la «estrategia de chantaje» que los controladores han ejercido en los últimos 30 años para «alcanzar su posición de privilegio». Blanco recordó que ya en 1981 una de sus huelgas de celo obligó a suspender el congreso que la UCD iba a celebrar en Palma de Mallorca. Pero sobre todo cargó las tintas en el convenio de 1999, firmado cuando era ministro el 'popular' Rafael Arias-Salgado. Lo describió como muy favorable para los controladores en cuatro áreas: jornada de trabajo y salarios, control del acceso a la profesión, dominio de la organización del trabajo y hegemonía sobre el proceso de formación.
Ya no es que hubiera controladores que con el truco de cobrar muchas horas extras al triple ingresaran casi un millón de euros al año, sino que 2.400 personas habían creado un gremio medieval encastillado en la torre de control. Los trazos gruesos de Blanco no lograron ocultar la responsabilidad de otros ministros, muchos de ellos socialistas, que se puede reconstruir gracias a lo dicho ayer en el debate parlamentario:
Con el plante de 1981 los controladores le arrancaron a UCD su primera limitación horaria: 1.584 horas de trabajo al año. A partir de ahí, todas las demás serían consideradas extraordinarias y pagadas como tales. En 1983, cuando era ministro de Transportes Enrique Barón, el Gobierno hizo extensiva a toda la profesión (incluidos los que tenían fallos en contra) la sentencia que favorecía a un controlador canario sobre la retribución de sus horas extraordinarias.
En 1989, tras otra amenaza de huelga y siendo ministro José Barrionuevo, se firmó un protocolo que les concedía una jornada laboral de 1.200 horas, vacaciones de 45 días y Licencia Especial Retribuida (LER, una sigla que oculta la inactividad pagada) a partir de los 55 años.
En el crucial año de 1992 los controladores volvieron amenazar y lograron que el ministro José Borrell suscribiera el Estatuto del Controlador Aéreo, un pacto que consolidaba las 1.200 horas/año con no más de 120 horas al mes. También se consagró la inactividad retribuida a los 55 años y, sobre todo, se les reconoció el control de la organización del trabajo, del acceso a la profesión y de la formación que habían conquistado mediante acuerdos puntuales. Tenían así el control omnímodo de su actividad, en la que no había paro.
En 1999, Arias-Salgado suscribió el primer y único convenio colectivo de los controladores, donde se recogieron las conquistas del Estatuto y otras anteriores en un artículo que tiene 147 páginas. A cambio, el PP arrancó a los controladores, que eran unos 1.400, la creación de 741 puestos nuevos que acabaron siendo 782. Se pactó ahí también que las jornadas extraordinarias se ejecutarían por módulos y hasta 2003 se hicieron bajo la fórmula 15+6, es decir 15 jornadas de trabajo ordinario al mes y seis extraordinarias. Estos módulos se irían reduciendo a medida que se incorporaran más controladores.
El portavoz del PP, Andrés Ayala, recordó ayer que desde que gobierna Rodríguez Zapatero sólo se han convocado 150 nuevas plazas de controladores (en 2006) y que los módulos pactados en la época de Magdalena Álvarez pasaron a ser 15+18, lo que arroja 33 jornadas. «¡Más que días tiene el mes!», destacó Ayala. Sólo así se explica que el coste de los controladores pasara de 392 millones de euros en 2003 a 817 millones en 2008, un lastre que se traducía en que frente a una media europea de 57 euros nuestras tasas de aeronavegación han llegado a 84 euros.
Álvarez no salió bien parada ayer. Pere Macías, de CiU, recordó que en diciembre de 2008, la ex ministra compareció para explicar la gestión aeroportuaria y describió «una Aena idílica». «Usted (Blanco) llegó y se encontró lo que se encontró... pese a las ocurrencias de la ministra que por cierto ha sido recompensada con un sueldo prácticamente de controlador aéreo (es vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones) por no hacer nada».
Y Blanco, el ministro que le puso el cascabel al gato, no pudo ocultar que está atado de pies y manos. No puede sancionar a los insurrectos -como hizo Reagan en EEUU- porque no tiene reemplazantes. Por eso se plantea el estado de alarma, la externalización de varias torres de control y la formación apresurada de nuevos controladores como únicas salidas. En un momento determinado, un lapsus le traicionó: «De la misma forma que hay 3.000 pilotos en paro puede haber 3.000 controladores en paro. Por lo tanto, ese es el objetivo que se introduce con la nueva regulación...». Esta es la primera vez que el pleno empleo es un problema en España.

15 diciembre, 2010

Ventaja del Estado de Alarma


La opinión  publicada está  virando suavemente desde aquel a sus órdenes con el que recibieron acríticamente la noticia del Estado de Alarma en el viernes de los decretos hasta la sorpresa de ver que se prorroga una excepción cuya cobertura legal era ya más que dudosa en origen, pero cuya prórroga no tiene justificación alguna. Las razones dadas ayer por el ministro de la Presidencia carecen de todo fundamento. No se puede mantener un Estado de Alarma porque los controladores no hayan expresado su arrepentimiento y una decisión firme de nunca más pecar. En la más benevolente de las hipótesis, que da por por buena la excepción y la militarización primeras, no hay razón alguna para mantenerlas después de Año nuevo: en primer lugar, porque el cómputo de las horas de 2010 termina. como es obvio, en Nochevieja. En segundo lugar, porque han desparecido las circunstancias extraordinarias que hubieran podido justificar la medida.

Lo que es extraordinario es que el Ministerio de Fomento no haya realizado un sólo intento de diálogo en estos días, con el fin de negociar una salida. ¿Pensarán que cuando haya vencido el plazo, pueden sustituir el estado de alarma por el de excepción y éste por el de sitio?

No todo son inconvenientes, sin embargo. Recordarán ustedes que todos los años, al llegar septiembre, en el País Vasco se representaba un clásico: El Ejército hacía maniobras en el País Vasco y el PNV montaba  un escándalo. Vean ustedes en la foto una estampa de las maniobras de 2006, en las que un paracaidista toma tierra en la playa de Ereaga ante una admirada y admirable bañista. Lean las protestas de los alcaldes nacionalistas

El 18 de junio de 2008, El PNV protestó porque la marcha de un grupo de soldados al Gorbea terminó con dos banderas en una torre del monte. La ministra de Defensa acabó expedientando a los mandos, tras la protesta. El pasado mes de febrero se descubrieron en el mismo monte 10 zulos de ETA con un centenar de kilos de material explosivo, sin que el Partido Nacionalista Vasco organizara protesta alguna. Bueno, pues el Estado de Alarma de Zapatero ha servido para que el mismo PNV vaya a saludar mañana gozosamente la posibilidad de que el Ejército español suba, no ya a un monte o una playa, sino a la torre de control de los aeropuertos.



14 diciembre, 2010

Admirable Rubalcaba




Alfredo Pérez Rubalcaba estrenó su nuevo papel en un mitin de Valencia, en el que se sobró. Vean ustedes el video adjunto, un prodigio de la simulación y el arte del embaucamiento en momentos difíciles. Notarán que su público no se rompe las manos a aplaudir, pero eso no menoscaba el talento interpretativo del artista. Vean esa puesta en escena, el movimiento de las manos, nada por aquí, nada por allá, a ver si saben qué cubilete oculta la bolita. Ah, ese problema que creó el PP en el 99. En un momento dado, qué lástima, se le escapa que hemos padecido el problema de los controladores en los últimos treinta años, o sea, desde antes, y por supuesto durante, los gobiernos del PSOE. Desde antes y mientras Rubalcaba fue ministro con Felipe González. Y después y durante Aznar y después y durante los seis años y medio que lleva gobernando Zapatero. El ministro de la Verdad hizo su pliego de cargos contra la oposición con la solvencia que pueden ustedes comprobar en el vídeo. No dejen de ver, al menos, el primer minuto y medio.

Y luego, comprobemos las palabras con los datos. Ayer mismo, al tiempo que el mitin de Rubalcaba era noticia en los kioscos, La Razón sacaba un par de datos en un titular:




Reparen en el subtítulo: con el PSOE, el coste de este colectivo se ha duplicado y algo más. Y sin aumentar la plantilla. Ya hemos puesto las palabras al servicio de la política. Lástima que la realidad no se deje.


13 diciembre, 2010

Ahora, vayamos a publicidad


12 diciembre, 2010

Las causas de las cosas




El diario El Mundo lleva hoy a su portada un testimonio. No tengo el más mínimo reparo que oponer al dolor subjetivo e intransferible que ha perdido súbitamente en la misma persona a un padre y al abuelo de su hijo. Nada hay tan humano como ello. Pero la comprensión del dolor no es ni debe ser el único motor de la justicia. El sufrimiento humano merece comprensión y respeto, pero sólo debemos hacer nuestras todas sus razones en determinadas circunstancias.

No es suficiente que un suceso se produzca a continuación de otro para establecer que el segundo es consecuencia del primero; mucho menos para establecer que el desencadenante del primero tiene la culpa del segundo. Los hechos no dan tanto de sí: Un hombre de 57 años, viudo, volvía de pasar unas vacaciones en Cuba con su cuadrilla de amigos. A las 19:40 horas, llama a su hija. No sabe lo que pasa y se encuentra agobiado. Media hora después ha muerto. Cuenta la hija que "mi padre jamás había tenido un problema del corazón. No tomaba alcohol. Había dejado de fumar", extremos todos ellos sobre cuya veracidad no me cabe duda, pero perfectamente compatibles con una tensión arterial muy alta, diabetes, colesterol y estas enfermedades de la vida moderna que, sin dar síntomas previos, disparan el riesgo de accidentes cardiovasculares.

Murió solo, se recalca hasta tres o cuatro veces, "sin su familia", se dice en el titular, pero a falta de conocer los datos de la autopsia, si la hubo, un infarto agudo pudo haberlo sufrido por uno de los retrasos que son habituales en Iberia, sin que el personal de la compañía se digne transmitir información o disculpa alguna a los pasajeros afectados. Un infarto tan fulminante pudo haberle sorprendido en cualquier otra circunstancia y haber acabado con su vida sin su familia cerca. Solo, no es la expresión que refleje la multitud de gente que, en las mismas circunstancias de Miguel, había en Barajas el 3 de diciembre. No conocemos todos los extremos del caso, pero si a la víctima de este desdichado asunto, le hubiese dado tiempo a pedir ayuda, no es improbable que se le hubieran podido practicar unos primeros auxilios in situ. Desde hace año y medio, el aeropuerto de Madrid-Barajas cuenta con 65 puntos de rescate dotados de desfibrilador.

El comportamiento infame e irresponsable de los controladores no puede convertirles en el chivo expiatorio de los males nacionales. La Justicia tratará el asunto con el sosiego suficiente, establecerá su responsabilidad y las indemnizaciones que, en su caso deban percibir las víctimas. Hará bien la hija de Miguel al demandar, pero hay algo preocupante es esta conversión de un colectivo en el único causante de todos los males.

Hay razones muy fundadas que sostienen la inconstitucionalidad de la militarización (artículo 117.5 de la Constitución, ¿qué quiere decir estrictamente, salvo en estado de sitio?). En el Congreso, todos los grupos la dieron por buena salvo Llamazares y Rosa Díez. ¿Qué pasará si los tribunales declaran inconstitucionales los decretos y los controladores se libran de toda responsabilidad?

11 diciembre, 2010

Una silla vacía






Durante mucho tiempo pensé que entre los objetivos de la Fundación Nobel estaba la de ponernos a buena parte de los humanos frente al espejo de nuestra ignorancia. Estabas confiado y satisfecho de que en 2007 le hubieran dado el premio a Doris Lessing y al año siguiente, zas, se lo daban a un tal Le Clézio, del que jamás habías oído hablar a pesar de ser vecino. Con el Nobel de la paz pasaba algo parecido: se lo daban a muchos desconocidos, aunque esto era más normal. La lucha de los héroes civiles no está en los escaparates de las librerías, como la de los escritores, y cuando eran conocidos, la cosa era peor, aunque no siempre. Recuerden que este premio se lo dieron a Henry Kissinger y a Le Duc Tho, a Menahem Begin y a Yassir Arafat. La santidad de quienes fueron cocineros antes que frailes. El caso de Arafat es muy notable, porque denota la perversión del lenguaje de las almas pías para acercarse a la realidad. En noviembre de 1974, Arafat hizo su histórico discurso ante la Asamblea General de la ONU. Allí dijo:
"Hoy vengo aquí con mi fusil de combatiente de la libertad en una mano y una rama de olivo en la otra. No dejeis que la rama caiga de mi mano".
A mí también, embobado en las metáforas,  me pareció entonces una hermosa proclama pacifista. Es evidente que se trataba de una amenaza implícita. Vosotros vereis.

¿Recuerda usted a quién se lo dieron el año pasado? Fue a Barack Obama y dos años antes a Al Gore. También, váyase lo uno por lo otro, se lo dieron a Martin Luther King, Lech Walesa, Nelson Mandela, la madre Teresa, Albert Schweitzer y un etcétera. Algunos de ellos no pudieron ir a recogerlo, como Walessa y Sajarov. Sólo dos países boicotearon el premio y censuraron la ceremonia: la Alemania nazi, en 1935, cuando la Academia noruega premió a Carl von Ossietzky, y China, este año contra Liu Xiaoboo. La geografía de sus países de origen define el mal del siglo XX y lo que llevamos de XXI en el mundo: el totalitarismo 

La foto de esa silla vacía en Oslo, mientras en Estocolmo, el resto de los premiados "recibían un cometa de las manos de un rey profesional" por decirlo con las palabras de Neruda, es un emocionante monumento a la dignidad. No pudo hacer el premiado su discurso de agradecimiento. En su lugar, la actriz Liv Ullman leyó el alegato de Liu contra su condena, "no tengo enemigos". No está en inglés por esnobismo. En toda la red no me ha sido posible encontrar la versión en castellano, aun después de la  simbólica entrega del premio a esa silla vacía.

Nuestros gobernantes no han estado a ala altura. La ministra de Cultura no ha aprovechado su presencia en la gala de entrega de premios para decir algo a las autoridades chinas; se ve que la pobre ya agotó sus recursos cívicos contra el mal en el plantón al alcalde de Valladolid.

Otro tanto cabe decir de nuestro presidente. Recuérdese que en mayo pasado, el presidente chino Hu Jintao fue uno de los que lo llamaron por teléfono para exigirle el paquete de recortes que puso en marcha. Tendría que haber un quid pro quo: una llamada de José Luis para explicar a su colega Hu un par de cosas sobre la libertad de expresión y exigirle que libere inmediatamente a Liu Xiaoboo. Pero Zapatero no es Dutton Peabody, el editor del Shinbone Star en 'El hombre que mató a Liberty Valance'. ¿Cómo puede compararlos siquiera, si éste era un borrachín? Hace un mes estuvo en China, pero no le cabía en la agenda una petición explícita, no fuera ser que sus interlocutores se cabrearan y no compren nuestra deuda. Asuntos Exteriores se negó a confirmar por adelantado la asistencia del embajador español en Oslo a la ceremonia. Durante el semestre de la presidencia española, España se limitó a sumarse en el furgón de cola a la petición de la UE a China. Nuestro Gobierno empleaba sus energías en romper la posición común europea de presión a la dictadura castrista. Es asombroso, pero al campeón de la extensión de derechos no se le conoce un solo gesto decidido a favor de las libertades en el mundo.





10 diciembre, 2010

Los cojones de Pajín






Se duele Hermann Tertsch en su columna de hoy en ABC por no haber podido titularla como este post. Era lo suyo, una hermosa aliteración envuelta en lo que tal vez sea un oxímoron. Los cojones de Pajín, gran eufonía, pero a HT le ha dado pudor, quizá por la venerable e imponente cabecera centenaria de ABC (más aliteración). Lo comprendo muy bien. A mí mismo, hace un rato, me ha dado cierto apuro citar su columna en horario infantil.

Lo que en realidad dijo la ministra de Sanidad e Igualdad en una comida con parlamentarios y ante una pregunta, poco delicada de un asistente, sobre la capacidad de su amiga, Nuria Espí, para el cargo de Delegada del Gobierno en el Plan Nacional contra la Droga (hace falta ser funcionaria A o B), Pajín dijo:
"Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones".
Ah, ese cargo que Felipe González confió a las manos avezadas y prudentes de Baltasar Garzón Real. Tanta campaña contra el lenguaje sexista y ahora resulta que va y lo de la igualdad era esto, entrar a los urinarios de los tíos y mear de pie. Es de suponer que por un principio de estricta reciprocidad, sus homólogos masculinos puedan emplear frases del tipo: "No tengo el coño para ruidos".

¿Padece la ministra disforia de género? No lo sabemos, pero a mí me parece que su reivindicación es un paso natural en la extensión de derechos después de aprobarse la Ley Reguladora de la Rectificación Registral de la Mención Relativa al Sexo de las Personas. Nada impide que una señora, pongamos por caso, dotada por la naturaleza de las características sexuales primarias y secundarias que, al menos en el Antiguo Régimen, correspondían al sexo femenino, se presente en el Registro y diga: "Vivo prisionero en un cuerpo equivocado. Mi género es el masculino y quiero llamarme Ramón."

Ahora ya no está tan claro que el Producto Interior Bruto sea naturalmente masculino, como dijo la ninfa este verano. Pues menudos cojones tiene la ministra. 

Addenda:

En 1968, un vecino de Portugalete fue multado por aparcar en lugar reservado para el Ambulatorio y decirle al agente denunciante que "El alcalde pone los discos donde le sale de los cojones". Camilo José Cela tuvo conocimiento del caso y escribió al denunciado ciudadano para decirle:
"En el tomo I -y único hasta ahora- de mi Diccionario Secreto, que me tomo la libertad de enviarle, no quedan claramente establecidas las concomitancias e interrelaciones que pudiera haber entre los semáforos municipales y los cojones, que Dios conserve, de las autoridades locales. Se que usted tiene, amén de una multa, bien merecida por su disolvente idea de suponer que el emplazamiento de las señales luminosas está en función del capricho de determinadas glándulas de secreción interna del alcalde,  un oficio que es una verdadera perla para mí y para mi erudito propósito, que podrá ver en el libro que le va de camino.
¿Por qué no me regala ese papel? (...) Nadie, desde los orígenes del castellano, ha tratado a los cojones con mayor aplicación y mimo (filológicos) que yo y nadie habrá de conservar ese papel que le pido con mayor cautela etc. etc. Considere amigo y admirador (¡olé tus cojones!) a su muy afectísimo Camilo José Cela."

09 diciembre, 2010

Una magdalena para desayunar






En el chismorreo que Wikileaks va destilando gota a gota, como su propio nombre indica, hoy le ha tocado el turno a Rubalcaba. En 2007, el entonces ministro del Interior y hoy vicetodo, se lamentaba ante Eduardo Aguirre embajador de EEUU en Madrid durante una parte del mandato de Bush, de no haber excarcelado a Iñaki de Juana dos años antes.

Probablemente tenía razón. Quiero decir que aquellos dos famosos artículos en Gara que le valieron dos años más de cárcel, eran en mi opinión, otras tantas amenazas ciertas. Exageraciones, quizá metáforas, pero para tomarlas como tales habría que contrastarlas con la ejecutoria del sujeto: veinticinco asesinatos a su espalda. Todo el mundo sabe que la voracidad verbal del amante ("Te comería viva") no debe interpretarse igual que la misma expresión en boca de Aníbal Lecter.

Pero seguramente habría sido menos perjudicial para el Estado de Derecho y para nuestro sentido del ridículo que las innumerables humillaciones a que el recluso De Juana Chaos sometió al Gobierno y a la Fiscalía.

Recuerden los criterios de ésta en pleno rebozado de las togas en el polvo del camino. Pasaron de pedir 96 años de reclusión por las amenazas del terrorista a dejarlos en seis. Recuerden la trapacería intelectual con que el mismo Rubalcaba presentó el asunto:  lo hemos hecho por razones legales y humanitarias. Con razones legales no quería decir 'por imperativo legal', como daba a entender, sino porque la ley lo permite. El presidente del Gobierno dijo el 27 de octubre de 2006 que "Iñaki de Juana era un preso a favor del proceso (de paz)." Tres semanas antes el preso había puesto fin a su primera huelga de hambre de los 62 días. En un quid pro quo, la Fiscalía rebajó su petición en los términos indicados.

La vida de Iñaki de Juana no estuvo nunca en peligro, ni su huelga de hambre, aliviada con sandwiches de jamón york, fue tal. Aquellas fotos encogiendo estómago para pasar por paria hindú. Una comparación: Iñaki de Juana tenía 51 años y superó con  aspecto muy lustroso  62 días de presunta huelga de hambre. No sólo eso. Los policías que lo custodiaban en el hospital contaban que el huelguista practicaba el sexo con su novia en la ducha y de pie.

El militante del IRA Bobby Sands, que llevó su negativa a ingerir alimentos hasta la muerte en 1991, tenía 27 años y era deportista. Murió a los 66 días de huelga, ciego por completo y sin poder sostenerse sobre sus pies.

A ETA, por otra parte, le importaba un comino lo que hiciera Iñaki de Juana, que estaba fuera de la disciplina de la banda. Era un reto personal, no de la banda terrorista, lo cual no quiere decir que una eventual y muy improbable muerte de De Juana en huelga de hambre no hubiera sido aprovechada para hacer agitación.


Tenía razón el vice. Cuánto ridículo nos habrían ahorrado con una sola trampa. Por eso uno es partidario de que no se encuentre nunca al prófugo De Juana y que no nos lo entreguen. Ya hemos pasado bastante apuro.

08 diciembre, 2010

Embudo socialdemócrata


A propósito de la huelga salvaje de los controladores aéreos y la solución aplicada por el Gobierno, mediante la militarización del servicio, mi amigo Toño Gundín escribía ayer en La Razón sobre el asunto y aportaba un editorial publicado por El País cuando Reagan hizo frente a la huelga de los 14.000 controladores estadounidenses. Ni que decir tiene que Reagan no militarizó a nadie. Se limitó a despedirlos y a sustituirlos.

No eran maneras: su especial estilo de rudeza e intransigencia (además cree que la opinión pública va a estar a su lado) las anormalidades pueden durar años... [pero lo pagará] El tiempo que pase sin solución actuará contra él. Porque en la opinión pública está también la noción de que si el conflicto la afecta demasiado no puede vengarse directamente del sector en paro, de los controladores; pero sí de un presidente, de un partido o de unos congresistas que viven de sus votos.







La huelga y Reagan

08/08/1981
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EL CONFLICTO entre el presidente Reagan y los controladores aéreos en huelga en Estados Unidos puede tener consecuencias graves. Reagan no sólo continúa el espíritu del capitalismo conservador, que ha procurado siempre restringir y limitar el derecho de huelga (por la vía de cualquiera de los dos partidos que se turnan en el poder) y lo tiñe con su especial estilo de rudeza e intransigencia, sino que esta vez tiene la convicción de que la opinión pública va a estar a su lado. Hay ciertos cuerpos que, teniendo razones o motivos para considerarse insatisfechos con las condiciones de su trabajo, no consiguen nunca ser considerados como víctimas, porque esos salarios, horarios y tensiones que ellos denuncian como insuficientes parecen privilegiados a otros sectores laborales; pero además existe en la sociedad la noción de su propio perjuicio. Las autoridades que forman el grueso patronal ahondan siempre en este perjuicio Colectivo; en este caso, las compañías aéreas, los técnicos del Estado y los grupos de capital afines explican que el problema no es sólo el de las perturbaciones actuales en el tránsito aéreo, sino en el futuro: las anormalidades pueden durar años. Es evidente que el sentido de las huelgas ha cambiado mucho desde los tiempos de Roller o de Georges Sorel; como ha cambiado mucho la composición de las sociedades. Las huelgas partían desde la desesperación proletaria, que se lanzaba a ellas desde un sufrimiento aceptado (desde la suspensión de salarios hasta los muertos, heridos y encarcelados por la represión, pasando por los riesgos del lock-out y del despido individual o colectivo) para salir de una situación insoportable. Iban dirigidas contra los patronos y los gobiernos patronales y alcanzaban a las clases superiores de la sociedad. Es incontrovertible el hecho de que la inmensa mayoría de las ventajas sociales conseguidas en el último siglo por las clases obreras ha sido arrancada por las huelgas. Esas mismas ventajas sociales han llegado, en el mundo occidental, a una nueva mezcla social en la que el número de consumidores y utilizadores de servicios no se limita ya a una clase social privilegiada: los perjuicios de la huelga alcanzan a todos. A ello contribuye la complejidad técnico-económica de la sociedad actual, en la, que el paro de un sector a veces minoritario -los controladores aéreos de Estados Unidos no llegan a 14.000- percute seriamente sobre sectores y personas inocentes. El principio de la huelga como lucha entre proletarios y patronales tuvo más tarde un desarrollo de lenguaje, de medio de expresión -como consecuencia de la evolución social- en el que los huelguistas- utilizaban ya como intermediario al público, al consumidor: su acto y las molestias o perjuicios que causaban. estaban destinados a llamar la atención sobre una situación de injusticia y a reclamar la solidaridad de todos y su ayuda en forma de presión, es decir, a culpabilizar al sector patronal. Este objetivo cada vez se consigue menos. Los medios de opinión y propaganda están mayoritariamente en manos del capital y no del trabajo; la conciencia política se ha abotagado, y lo que la sociedad suele percibir es el perjuicio directo y el instinto primario de culpar a quienes lo producen en lugar inmediato. Los sindicalistas no dejan de examinar estos aspectos de las huelgas, e incluso tienen ya en cuenta en cuanto -pueden la posibilidad de eliminar o disminuir los efectos sobre el público conservando su efecto de sanción económica al patrono -privado o estatal-, e incluso tratando de contenerlas lo más posible en beneficio de una situacióngeneral, como puede ser un daño irreparable para la economía del país. Pero hasta ahora la huelga sigue siendo un instrumento legal irrenunciable en tanto no se descubran otros suficientes para llevar las relaciones laborales a un sentido de justicia.

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      Reagan se apoya sobre esta impopularidad de las huelgas -y, concretamente, de esta huelga-, hasta el punto de que no vacila en comprometer en ella la propia -autoridad del presidente en lugar de dejarla en manos de autoridades secundarias. Si la puede doblegar sin grave .daño, conseguirá un éxito de-popularidad importante. Pero no es seguro. Hay siempre un punto en el que la opinión pública puede cambiar: si llega a considerar que la dureza presidencial va más allá de lo sensato o que hay una culpabilidad en el no mantenimiento de las negociaciones. Sobre todo, si llega a percibir que el presidente deja pasar oportunidades de solución con el fin de fortalecer su propia imagen. Un presidente del tipo de Reagan se juega la popularidad a diario: se la está jugando en estos momentos. Su oportunidad de ganar la huelga a los controladores está en hacerles volver al trabajo (la coacción del despido ha producido hasta ahora una respuesta escasa: apenas un, 3 %) o en encontrar rápidamente mecanismos de sustitución que hagan comprender a los controladores que no son tan imprescindibles como creen. El tiempo que pase sin solución actuará contra él. Porque en la opinión pública está también la noción de que si el conflicto la afecta demasiado no puede vengarse directamente del sector en paro, de los controladores; pero sí de un presidente, de un partido o de unos congresistas que viven de sus votos.

      Vean ahora los dos editoriales que el mismo diario ha dedicado el sábado y domingo pasado a la huelga de los controladores españoles y a su militarización por el Gobierno:

      EDITORIAL

      Golpe aéreo


      Los controladores están chantajeando a todo el país. Una acción que no debe quedar impune

      04/12/2010
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      El abandono masivo y abusivo por parte de los controladores aéreos de sus puestos de trabajo paralizó ayer el transporte aéreo de prácticamente todo el país en un golpe de fuerza con escasos precedentes. Este colectivo ha tomado, de nuevo, el peor camino para hacer valer sus protestas. El sindicato USCA, que agrupa a los profesionales del sector, admitió la naturaleza de la protesta (otras veces se ha escudado en bajas repentinas, pero no concertadas) y explicó que es la respuesta "individual" a la "dura agresión" ejercida ayer por el Consejo de Ministros, que aprobó un decreto clarificador sobre sus horarios (1.670 horas anuales).

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          Nada justifica, en ninguna circunstancia, el afán de extorsión de una iniciativa que está fuera de la ley. El cierre de los aeropuertos afecta a cientos de miles de pasajeros. Muchos quedaron ayer atrapados en las terminales e incluso dentro de las naves en las que se disponían a volar al inicio del puente de la Constitución. Con su actitud, los controladores no solo pierden la razón y la batalla de la opinión pública, sino que se exponen a sanciones que probablemente superen las meramente laborales, ya que su iniciativa podría estar tipificada en el Código Penal. El Gobierno amenaza a los huelguistas con declarar hoy mismo el "estado de alarma" y ponerlos a disposición judicial, en cuyo caso se enfrentarían a "graves penas de prisión".
          Pero tras la militarización del control aéreo firmada anoche por Zapatero, las consecuencias de desobedecer pueden ser aún más graves. El cierre de los espacios aéreos va a producir enormes pérdidas económicas en sectores estratégicos como el del transporte y el turismo, y el chantaje al que los controladores someten al Gobierno y a los viajeros que usan este medio ni puede tolerarse ni puede quedar impune.
          Fomento tendrá que imponer con urgencia medidas más drásticas. Su titular, José Blanco, ha sido el primero en una decena de años que ha plantado cara a un colectivo acostumbrado a firmar sus convenios a golpe de amenazas. El decreto que entró en vigor a mediados de este año redujo sus sueldos (de una media de 350.000 euros anuales) en un 40% y abolió privilegios como el de poder jubilarse a los 52 años con el sueldo completo. Los controladores, que amagaron con realizar una huelga oficial en julio pasado para contestar esa iniciativa, terminaron por claudicar.
          El golpe de mano de ayer demuestra que el conflicto no había quedado resuelto y que sus protagonistas están dispuestos a tensar la cuerda hasta límites difícilmente soportables. Uno de los antecedentes del conflicto se vivió el martes en el aeropuerto de Santiago de Compostela, donde un tercio de los controladores decía haber cumplido ya con el máximo de horas y se disponía a no volver al trabajo hasta enero. Esa interpretación abusiva de los horarios (antes solo trabajaban un máximo de 1.200 horas anuales) es el origen del decreto aprobado ayer y que ha derivado en esta protesta frente a la cual el Gobierno hace bien en actuar con la mayor contundencia.

          EDITORIAL

          El Gobierno se impone

          Una vez doblegado el desafío de los controladores, el sector debe ser reformado de forma inmediata

          05/12/2010
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          La huelga salvaje de los controladores aéreos durante 24 horas, resuelta con medidas tan urgentes como inéditas (militarización del servicio y estado de alarma), hace inexcusable para el Gobierno reformar un sector crucial para lograr su imprescindible estabilidad a largo plazo. No lo tiene fácil. La actitud irresponsable de los controladores al abandonar masivamente sus puestos de trabajo el primer día del puente más importante del año es una nítida señal de que el Ejecutivo se enfrenta a un colectivo correctamente calificado de insensato por el vicepresidente Rubalcaba, en el que difícilmente se puede seguir confiando para controlar el tráfico aéreo español.
          La militarización y la movilización obligatoria ha sido la única medida capaz de torcer el brazo a un grupo endiosado de privilegiados que ha echado un pulso al Estado sobre las espaldas de cientos de miles de ciudadanos indefensos. Y que de paso ha causado un grave perjuicio al sector turístico, uno de los pocos que empezaba a emitir señales positivas en una crisis que mantiene en el paro a más de cuatro millones de personas, así como a la imagen y solvencia de España en el exterior. El incivismo y la inadmisible actitud de los controladores -poco más de 2.000 profesionales a los que sucesivos Gobiernos, empezando por los del PP, han permitido irresponsablemente acaparar más poder de lo saludable en cualquier sociedad desarrollada- cobra mayor gravedad precisamente en este deteriorado contexto económico.
          El paulatino regreso a la normalidad iniciado ayer no debiera ser interpretado por los poderes públicos como el punto final de una situación que, pese a su gravedad, las cortas vacaciones del puente de la Constitución pueden hacer olvidar. En su perfil actual, este colectivo no es de fiar, como crudamente ha quedado demostrado. Las sanciones laborales y penales a las que se han expuesto los controladores deben ser aplicadas con rigor. Pero, además, se impone la reforma profunda y urgente de su oficio, ya esbozada en la ley que, en febrero pasado, fijó nuevas condiciones laborales y redujo sus desorbitados salarios.
          La reforma de febrero devolvía la organización del trabajo a AENA (los controladores se la habían apropiado con Álvarez Cascos de ministro de Fomento), preveía la concurrencia de empresas privadas para el control aéreo y facilitaba la formación de nuevos controladores -350 con carácter inmediato, dijo entonces el ministro Blanco-. Solo un nuevo y urgente marco laboral será capaz de arrebatar a los 2.300 trabajadores del sector la capacidad de tomar como rehenes a centenares de miles de personas para hacer valer algunas de sus extravagantes reivindicaciones. Una capacidad que presumiblemente recuperarán si el Gobierno no corta por lo sano cuando, en 15 días, el servicio deje de estar militarizado.
          Nueve meses después de aquella pregonada reforma poco se ha avanzado. Resulta posible discutir, como hace el PP, si el decreto que cuantificaba las obligaciones horarias de los controladores tenía que aprobarse el mismo día en que se iniciaba el largo y esperado puente de diciembre, o debía haberse hecho antes. Argumentos que en ningún caso justifican la virulencia de su portavoz, González Pons, al arremeter contra el único Gobierno que ha intentado hasta ahora organizar de manera razonable un sector tan crucial y con tal potencial para dañar los intereses colectivos. Una capacidad de intimidación adquirida en parte con la anuencia de Gobiernos del partido del señor Pons que prefirieron mirar hacia otro lado y eludir sus responsabilidades en este ámbito. El PP, una vez más, ha sido incapaz de renunciar a sus bajunas tácticas electoralistas mientras más de medio millón de personas permanecían atrapadas en los aeropuertos españoles.
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          ¿Por qué dos editoriales? se preguntarán. El primero para ponderar lo bien que hace el Gobierno al emplear mano dura:
          esta protesta frente a la cual el Gobierno hace bien en actuar con la mayor contundencia.
          El segundo, para subrayar lo mal que lo hace la oposición:
          Una capacidad de intimidación (la de los controladores) adquirida en parte con la anuencia de Gobiernos del partido del señor Pons que prefirieron mirar hacia otro lado y eludir sus responsabilidades en este ámbito. El PP, una vez más, ha sido incapaz de renunciar a sus bajunas tácticas electoralistas mientras más de medio millón de personas permanecían atrapadas en los aeropuertos españoles.
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          Y es que, queridos niños y queridas niñas, como diría la vicepresidenta De la Vega, "política de derechas es la que hacen los Gobierno de derechas, como los de Reagan y Rajoy, y política de izquierdas es la que hacen los políticos de izquierdas como José Luis Rodríguez Zapatero.
          Bajar los impuestos fue una política de derechas cuando la hizo Aznar; pero de izquierdas cuando la hizo Zapatero.