Bibiana Aído, nuestra ministra de Igualdad, ha entrado en el club de los creadores de objetos imposibles cuyo más autorizado miembro es Jacques Carelman, inventor de cachivaches extraordinarios cuyo rasgo más común es su perfecta inutilidad. Sus características les impiden cumplir la función para la que fueron diseñados sus iguales. Vean, a modo de ejemplo, el modelo de cafetera para masoquistas, que tiene el pitorro justo encima del asa.
A nuestra Bibiana o alguna de sus cabezas pensantes, les ha dado por buscar remedios al proxenetismo o, lo que es lo mismo, a la explotación sexual de las mujeres. No debería de representar esto mayor problema que el que entraña el cumplimiento de la ley en cualquier actividad de la vida. Para eso está el Código Penal, la Policía y la Justicia, para perseguir y castigar cualquier delito como los de coacciones y amenazas que acompañan con frecuencia a la actividad de la prostitución.

El problema es que la moral socialdemócrata tiene una querencia ancestral por la vía dialogada como vía para la resolución de conflictos y debilidad por el método persuasivo. Se trata de hacer aflorar lo mejor del ser humano, ese buen salvaje, que podrá parecer bruto al primer vistazo, pero que a noble tampoco hay quien le gane. Así que la Ministeria va a encargar cinco millones de posavasos cuya función será inhibir al putero en ciernes, un hombre atormentado por la duda metódica, en el mismo momento en que se infunde una dosis de valor adicional mediante la ingesta de un cubata antes de operar.
Examinemos el texto del posavasos que sirve de ilustración a este comentario:
"Si ella no estuviera amenazada y hablara, ¿qué me diría?"
Otro, emparentado con el anterior en el razonamiento, muestra a tres jóvenes leyendo anuncios de contactos, con un texto que dice:
"No es divertido ser cómplice de los proxenetas. Prefiero tener sexo con mujeres tan libres como yo"
Observen la imposibilidad lógica de la propuesta, un ejemplo de aporía que debería sustituir el ejemplo de Zenón de Elea que se estudia en el bachillerato sobre Aquiles y la tortuga. Veamos: si ella no estuviera amenazada, y hablara. Da por supuesto que las prostitutas (todas) están amenazadas y son mudas, en una confusión entre prostitución y trata de blancas. Cualquier progresista podrá entender que el error es de naturaleza análoga al que durante tanto tiempo identificó homosexualidad con pederastia.

Pero aceptemos el supuesto para meternos en el callejón sin salida: Si ella no estuviera amenzada y hablara, muy probablemente diría exactamente lo mismo que dice muda y bajo amenazas, a saber: "¿Me das el dinero ahora, cariño?" No sé si los asesores de Aído han hecho trabajo de campo para saber como funciona el tema. En los primeros meses de 2004, la entonces consellera de Interior de la Generalitat de Catalunya, Monserrat Tura, se hizo llevar a los prostíbulos del Alt Empordà un sábado por la tarde. Si no media la amenaza o la extorsión, la prostituta es una mujer tan libre como los tres mozos del posavasos.
Pero libre no quiere decir gratis en castellano. Aquí es probable que Bibiana se haya equivocado con la polisemia del término inglés 'free', que puede significar ambas cosas. No son chicos como los del posavasos, esto ya lo había advertido García Lorca en la 'Oda a Walt Withman':
"Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Withman
contra el niño que escribe nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos que beben con asco el agua de la prostitución..."
Es evidente que pagando tiene menos gracia, esto también lo sabían los compañeros de partido de la ministra que gobiernan el Ayuntamiento de Baena (Córdoba). Como les "daba cosa" gastarse su dinero "en algo así", tiraron por la calle de en medio y organizaron una trama para falsificar facturas para sufragar sus excursiones a un prostíbulo de lujo en Marbella.
Los posavasos no contemplan el asunto de la prostitución masculina para ellas, no se puede estar en todo, ni tampoco en el hecho de que entre la clientela de los prostíbulos abundan los hombres que por edad o falta de atractivo lo tendrían muy difícil para eso que llaman salud sexual. ¿No habrá de alcanzarles a ellos la extensión de derechos que constituye la razón de ser de este Gobierno?