12 noviembre, 2010

La inversión de la empatía


El miércoles pasado se celebró el Día de la Memoria, un justo y necesario homenaje a las víctimas. El lehendakari, implicado personal e institucionalmente en la jornada, salió al paso de los periodistas que trataban de obtener declaraciones de Jesús Eguiguren en vísperas del juicio que en la Audiencia Nacional se está siguiendo contra Arnaldo Otegi.


Tengo una buena impresión de la gestión del lehendakari y de su posición respecto al terrorismo y a las víctimas. Ha mejorado sensiblemente mis expectativas previas. Pero en este video parece regurgitar viejos modos, ay, aquella capilla ardiente de Mondragón, y, sobre todo, enuncia conceptos imposibles, como el rescate de Eguiguren por sus intenciones o por ser 'un hombre bueno'. Hace ya casi un siglo que Max Weber acuñó el concepto de la 'ética de la responsabilidad': no sólo las intenciones, sino los resultados y los medios empleados.

Lo contrario sería establecer la irresponsabilidad de los políticos frente a su gestión y no sólo en el terrorismo. ¿Habrá algún gobernante que no quiera crear un millón de puestos de trabajo y hacer crecer el PIB de su país? Pero habrá que juzgarlo por los resultados y por las medidas que ha tomado.

El último acto de la jornada de la Memoria se celebró en Andoain, el pueblo en el que fue asesinado Joxeba Pagazaurtundua, el jefe de su Policía Municipal, mientras desayunaba en el bar Daytona. A él acudió Jesús Eguiguren, pero no estuvieron la viuda, ni la madre, ni los hermanos de Joxeba. Hoy, en El Correo, Maite Pagaza ha publicado un artículo impecable, en el que explica el fondo del asunto con elegancia y rigor inatacables. Contra lo que vienen espolvoreando insistentemente los publicistas, la división no se produce porque unos quieren la paz y otros solo piensan en ganar elecciones, sino por el relato que ha de prevalecer después de tanta sangre.



Coloquio con la conciencia

«La víctima potencial aplicó incorrectamente el principio de empatía para poder negociar»
12.11.2010 - 


MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ




Gitta Sereny viajó a Dusseldorf para asistir a las últimas semanas del juicio en el que se procesaba a Franz Stangl, quien llegó a ser 'kommandant' del campo de exterminio de Treblinka. Lo entrevistó durante horas a lo largo de casi tres meses. Treinta años más tarde reflexionó por escrito sobre aquella experiencia.

Las conversaciones mantenidas con aquel responsable de crímenes horribles la instruyeron más que cualquier otra cosa acerca de la esencia última del proceso de corrupción humano. La mujer ya anciana dejó escrito que si hubiera intuido las secuelas que dejaría en ella aquella experiencia, la habría evitado. Durante horas, Stangl se aplicó a la manipulación y represión de sus propios escrúpulos morales. No estaba en una posición de fuerza y ya no podía inferir miedo a la entrevistadora. Pese a ello, utilizó todas las tretas para procurar la transferencia de responsabilidad, la banalización del mal, el refugio en la propia biografía para anular la memoria del horror causado.

Asomada al abismo del horror y peleando por no caer en las argucias de Stangl, ella apenas pudo dormir durante aquellos meses. Y en los años siguientes, mientras preparaba uno de sus libros, la perseguía de forma implacable una pesadilla en la que alguien hacía daño a su hija, con el tipo de daño que Stangl describió de forma gráfica. Tras un año de pesadillas, un sacerdote le indicó que cuando alguien se expone al diablo, éste puede invadirle. «Ten cuidado, hija», le dijo.

Lo he recordado estos días. El hombre reventó a hablar porque su interior era una olla a presión. El político se entrevistó algunos años atrás con un responsable de ETA para negociar, siendo él una víctima potencial de la organización terrorista y habiendo sufrido años de escolta policial y de miedo y de una sociedad que consintió el mal. La víctima potencial -y el político que tejió pieza a pieza en su partido durante diez años los mimbres de aquel encuentro- habló con su eventual verdugo poniendo en peligro su fortaleza emocional, moral y política. La víctima potencial aplicó incorrectamente el principio de empatía para poder negociar y no guardó la precaución de no comer y beber con él, de no intimar con él. Y algún tiempo después se aplicó el castigo de asistir a tanatorios por víctimas de esos hombres con los que llegó a intimar.

«Nos hemos destrozado la vida», le dijo la víctima a su verdugo. A él se la habían dañado con años de persecución ante la complicidad de una sociedad indiferente. A otros los mataron antes y después de esa entrevista. En ese juego de transferencia de responsabilidad intentaba Stangl involucrar a su entrevistadora. Los de ETA despojaron al hombre de su razón como víctima y de su razón por ley democrática. Le exprimieron la conciencia hasta que desechó su derecho a desear justicia. Al hacerlo soñaban los verdugos y todos sus cómplices en convertirlo en la pieza ideal para que los demás no la tengamos. «Admiración, homenajes, asistencia a las víctimas», dijo, pero con perspectiva de impunidad también y un relato legitimador de la historia de los asesinos, en forma de un igualitario «nos hemos destrozado la vida». Asumir ese discurso sí que nos la destrozaría ya sin remedio.


11 noviembre, 2010

Editorial







De entre todos los editoriales que alcancé a leer ayer en los periódicos del día sobre las llamativas declaraciones de Felipe González a Juan José Millás, el de El País tenía una singularidad: era el único que invertía la carga de la noticia. No se preguntaba qué había podido llevar al ex presidente del Gobierno a exhumar, sin provocación previa, un asunto que la Justicia había juzgado y la vida política española había dado por zanjada, sino por las preguntas que la oposición ha planteado sobre aquellas declaraciones.

Vayamos por partes, que diría Jack the Ripper. Es cierto de Felipe González no se autoinculpa en ningún momento de haber practicado el terrorismo de Estado. Sólo dice que en cierta ocasión le presentaron un plan para asesinar a la cúpula de ETA en Francia, que él rechazó la idea y que esa negativa es un debate moral que le acompaña aún hoy. Tuvo la posibilidad y no quiso. Es lógico preguntarle, ya que es él quien saca el tema, si a lo largo de sus 14 años en La Moncloa se le presentaron más planes parecidos y qué respondió a cada uno de ellos.

Coincide en el tiempo esta entrevista con la presentación de las Memorias de George W. Bush y la no menos sorprendente revelación de que él era muy reacio a la guerra de Irak. Al parecer, le obligaron. Esta estupidez, no es con todo, lo más extraordinario de su descargo, sino que ambos líderes planetarios compartían el mismo debate moral. Bush accedió a la tortura y justifica su empleo en la lucha contra el terrorismo porque "ayudó a salvar vidas". González no accedió, pero veinte años después aún se pregunta si hizo lo correcto, por "cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años". El mismo debate moral, la misma idea subyacente de que el fin justifica los medios (Bush) o puede justificarlos (FG).


Hay varias curiosidades en el editorial de ayer. La primera en el título: "Agitar viejos fantasmas". Esta actitud de agitar fantasmas es muy propia de la derecha, según el diario de PRISA. El 24 de mayo de 2003, jornada de reflexión de las elecciones municipales, el titular de apertura decía:
"Zapatero pide el voto para el cambio y Aznar agita los fantasmas del pasado"
Así pues, nada más natural que el título del editorial. Lo único que despista es el calificativo 'viejos'. Los veinte años transcurridos desde que a FG le asaltó la duda, sería una edad muy provecta para un perro, es un estadio juvenil para cualquier persona y debe de ser la edad de la lactancia para un fantasma. Pero es sorprendente, comparativamente hablando, que se tache de viejos a los fantasmas de veinte años en el diario que más veces ha exhumado los fantasmas de nuestra guerra civil que tienen medio siglo más de existencia.

Luego está este sorprendente párrafo:

Como establecieron los tribunales en su día, personas integradas en el aparato del Estado fueron responsables de crímenes por los que fueron condenadas. Pero eso no quiere decir que el Estado como tal, en su cadena de mando institucional, tuviera que ver con los crímenes. [Puede, si esas personas fueran una secretaria de la presidencia, un policía, un guardia civil, un sargento de Marina o cualquier funcionario. Pero, ¿cómo podría no afectar al Estado si el Tribunal Supremo condenó a un ministro del Gobierno de España?En el caso de que el propio presidente del Gobierno hubiera sido condenado, tampoco podría hablarse de implicación del Estado por tratarse de una actuación a título particular] Desconocer este trascendental matiz no es solo forzar el sentido de lo que la justicia consideró probado, sino también ignorar las complejas condiciones en las que se llevó a cabo la Transición desde la dictadura al actual sistema de libertades. [Ciertamente, la transición se desarrolló en condiciones complejas, pero no se adivina qué tiene eso que ver con la vulneración de la Ley por los gobernantes] Guerra sucia existió antes de los Gobiernos de González y también hasta el año 86. [En realidad hasta el 24 de julio de 1987, fecha del asesinato de García Goena del que hablábamos ayer] Si no se dieron episodios bajo los Gobiernos del PP fue, sencillamente, porque encontraron resuelto ese siniestro problema, [ah, la sintaxis. ¿A qué siniestro problema se refiere el editorialista? En rigor, y puesto que en el párrafo sólo se refiere a la guerra sucia, el siniestro problema debería ser éste, pero la frase sería una perfecta tautología: no hubo guerra sucia porque se había acabado la guerra sucia. Hay una posibilidad: que quiera decir que el GAL no fue más que la continuación, en un todo uno e inconsútil, de la guerra sucia que se encontró el PSOE a su llegada al poder. Inexacto. Entre el último atentado del Batallón Vasco Español y sus variantes y la aparición del GAL pasan dos años. En el terrorismo de Estado presocialista (38 asesinatos) no fue condenado ningún ministro, ni secretario de Estado (Tal vez Suárez y Calvo Sotelo conocían mejor a los suyos. La diferencia es que el GAL nace bajo impulso político] no porque su virtud fuera superior a la de sus predecesores. [Chiudere in bellezza se llama la figura. ¿Cómo se puede poner en cuestión la superioridad moral de la izquierda? No sostendría yo, por otra parte, que los dirigentes del PP sean más virtuosos que los del PSOE, pero vayamos al hecho: cuando gobernaron no incurrieron en este vicio. Si lo que quería decir el párrafo confuso es que encontraron resuelto el siniestro problema que motivó la guerra sucia, esto es, el terrorismo, no se sostiene con los hechos. Veamos: 

Aznar tuvo más motivos personales para alentar una venganza personal contra ETA. Diez meses y medio antes de que ganara las elecciones, fue víctima de un atentado con coche-bomba el 19 de abril de 1995, experiencia que nunca sufrió González. El País publicó al día siguiente un solemne  editorial, en el que por cierto empleaba el concepto que ahora niega: terrorismo de Estado. Y al día siguiente, este otro, tan lejano al sectarismo.


Dieciséis meses después del 28-o que llevó a FG a La Moncloa, ETA asesina al primer dirigente socialista: el senador Enrique Casas el 23 de febrero de 1984. La respuesta fue implacable. Un mes más tarde (22 de marzo) cuatro miembros de los Comandos Autónomos, responsables del asesinato de Casas fueron acribillados con cartuchos de calibre 12, cargados con postas prohibidas para caza mayor en la zodiac con la que trataban de llegar a Pasajes. No tuvieron la oportunidad de rendirse y todavía hay un sumario abierto en un juzgado de San Sebastián.

El PP había sufrido el asesinato de su presidente en el País Vasco, el teniente de alcalde de San Sebastián, Gregorio Ordóñez, un mes y diez días antes de ganar las elecciones, el 3 de marzo de 1996 y volvió a sufrirlo 16 meses después con el secuestro y asesinato de de Miguel Angel Blanco. No se produjo nada parecido. Después hubo más asesinatos de políticos del PSOE y del PP, pero al parecer Aznar controlaba mejor a sus ministros que FG.

Otro dato: aquel día en que Aznar salvó la vida gracias al blindaje de su coche, el presidente del Gobierno, Felipe González Márquez no fue al hospital en el que permaneció unas horas en observación. Tampoco le llamó por teléfono.]


10 noviembre, 2010

Una sola víctima


Muchas veces, los análisis macro no permiten hacer consideraciones micro. Procedamos. La mujer de la fotografía se llama Laura Martín y es la viuda de Juan Carlos García Goena, un objetor que se fue a Francia para huir del servicio militar y fue confundido por los GAL con alguno de los terroristas de ETA que vivían en lo que en aquella época se llamaba 'el santuario francés'. Fue asesinado el 24 de julio de 1987, hace 23 años.

Recuerdo su foto de entonces. A lo largo de estas dos décadas largas se le ha ido depositando el sufrimiento sobre los rasgos faciales, en cada surco, en cada arruga, en las bolsas de los ojos. No ha parado en todo este tiempo de reivindicar la memoria de su marido y de reclamar justicia.  A la hora de valorar las declaraciones del ex presidente González deberíamos fijarnos en esta mujer. La sociedad española ha pasado la página de los GAL. No sabe y no quiere saber. En este asunto, la ministra de Sanidad, Leire Pajín es quien mejor encarna la desmemoria colectiva: "entonces yo era prácticamente pequeñita" (a punto de cumplir 21 años en la fecha del asesinato). Laura Martín tiene dos hijas: la mayor era muy pequeña cuando asesinaron a su padre. La segunda es póstuma. Tal como dice su madre, las dos se han enterado de lo que pasó, pero esto es justamente lo que separa a las víctimas del resto de la sociedad: ellas sí  quieren una explicación sobre lo que ya saben, una cierta catarsis.

Por eso, tras lo que González llama 'dilemas morales' lo que aquí falta clamorosamente es sentido de la responsabilidad y sobra la mojigatería de acogerse al pararrayos de las buenas intenciones. Ah, la perplejidad que produce esta tropa ubicua, que al mismo tiempo que come placenteramente con Josu Ternera ("Ser uno con la vaca", decía Oscar Ladoire en 'Opera prima') se sigue preguntando si hizo bien al no ordenar el asesinato de la cúpula terrorista hace veinte años, en un planteamiento que no soporta un análisis lógico: dos años después de tener esa ocasión, la misma cúpula terrorista, el colectivo Artapalo, fue detenida en una operación inmaculada desde el punto de vista democrático. Bastarían esta consideración y la posibilidad de que la información sobre la reunión hubiera sido proporcionada por el mismo que señaló a García Goena como militante etarra, para que comprenda que tal vez fue el único error que no cometió.

Pero basta mirar la foto, sin más. Alguien le debe a esta mujer una explicación.

09 noviembre, 2010

Jesús, el socialista que fue a Noruega y se hace el sueco


[Eguiguren-feretro+de+Isaías.jpg]

Hace unos años, José Ramón Recalde, escribió un notable artículo en El País que no he sido capaz de encontrar, en el que defendía la idea de que la legalidad era el único antídoto contra dos tentaciones paralelas de los Gobiernos para resolver problemas como el que se deriva de la existencia de una banda terrorista que ha asesinado hasta la fecha a 858 personas: tratar de arreglarlo por debajo de la mesa, mediante operaciones ilegales o por encima, mediante la negociación: ceder a algunas de las exigencias de los terroristas para garantizarnos eso que se llama beatíficamente 'la paz'.

 Jesús Eguiguren, presidente del PSE, es un hombre notable. Muñidor desde hace décadas de los apoyos guipuzcoanos que necesitara cualquiera que aspirase a la Secretaría General de los socialistas vascos, fue el diseñador del proceso de paz que Zapatero intentó durante la legislatura pasada. Creyó tener su momento histórico el 22 de marzo de 2006, cuando ETA hizo público su alto el fuego permanente. Él contó entonces, en una entrevista que le hizo el actual director general de EITB, Alberto Surio:

Lo malo de la épica es que siempre requiere una simplificación del relato en favor de una mayor alegría narrativa. Después de todo, en las películas, nunca se ve que la gente pague a los taxistas, reciba las vueltas y le pida un recibo para el cajero de la empresa:


¿Cómo se enteró de la noticia?
-Por la radio, en el coche; esperé a ver cuál era el comunicado y vi que era importante. Y puse una canción. Desde que esperaba el alto el fuego llevaba en el bolsillo de la chaqueta una cinta de Pablo Milanés. Y me puse a cantarla en silencio, con mucha emoción por dentro: «Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes».


Si el el relato es cierto, lo más probable es que Eguiguren, sentado en el asiento trasero del che, le pidiera al escolta que ocupaba el asunto delantero: "Ponga esta cinta, por favor". Después de todo, la llegada de los 'españoles' al Gobierno vasco tampoco fue precedida por Gemma Zabaleta vestida como La Libertad guiando al pueblo, según el cuadro de Dalacroix. Un año y once meses y medio después, Jesús Eguiguren salía en fotos como la de arriba, llevando a hombros el féretro de su compañero Isaías Carrasco.

Eguiguren aceptó la entrevista del Follonero que emitió la Sexta el domingo unos días después de que Rubalcaba anunciara la buena nueva de que el gobierno lo forman el presidente y 15 portavoces. Eso era sin contra a Jesús, a quien al parecer, no hay quién calle. El vicepresidente primero puso un 'obstat' a la publicación de un libro sobre el asunto escrito por Luis Rodríguez Aipeolea y él.

Hay muchas cosas asombrosas en la entrevista. La primera es el enaltecimiento del baile de San Vito: "Hay un terremoto, el país ha cambiado, ha cambiado la izquierda abertzale. Nosotros a ver si cambiamos también un poquito". ¿Y si cambiaran sólo los que matan?

La segunda, un ensayo sociológico-filosófico: La rebelión de las masas a nivel de otxote: Explica su amistad con Otegui: "Lo que pasa es que en Euskadi somos cuatro gatos. Al final, aquí tenemos que andar todos, y si te conoces, conoces vivencias parecidas y te acabas tomando afecto". Adán, Eva, Caín y Abel, los cuatro gatos, comedia de amor fraterno. "¿Hacerle yo algo a Abel? Pero si somos como hermanos".


08 noviembre, 2010

Empezamos mal, Trinidad


En España ha pasado desapercibida la reacción de la oposición venezolana al estreno de Trinidad Jiménez como ministra de Asuntos Exteriores, Moratrini, al decir de del remero supernumerario Uno que arregla zapatos. En esa idea simple y maniquea que la izquierda española tiene de la división del mundo entre buenos de izquierdas y malos de derechas, a finales de los setenta simpatizó (yo también, que conste) con Fujimori contra Vargas Llosa, no diré más, ahora está como un solo hombre y/o mujer con Hugo Chávez en contra de la oposición socialdemócrata. Cabe preguntarse por la responsabilidad de Carlos Andrés Pérez, el amigo de Felipe, en que las cosas hayan llegado hasta este punto.

Por ahora limitémonos a dejar constancia de la reacción de la Mesa de Unidad (MUD) que agrupa a cuatro fuerzas socialdemócratas venezolanas, miembros las cuatro de la Internacional Socialista: Movimiento al Socialismo (MAS), Acción Democrática, Podemos y Alianza Bravo Pueblo. No les ha gustado que Moratrini afirmase en el Senado que "en Venezuela no existen presos políticos".

Lean su comunicado, vean el título, 'Empezamos mal, Trinidad' y fijénse en estos párrafos:

"El anterior Canciller Moratinos con sus desatinos se caracterizó por defender al gobierno autoritario de Chávez, opinando a distancia sobre temas que ignoraba o distorsionaba a conveniencia, pretendiendo difundir una imagen a contrapelo de la realidad y de la opinión mundial al respecto.
En distintas oportunidades esas opiniones fueron rechazadas por los sectores democráticos venezolanos e incluso en una ocasión fue consignada una nota de protesta en la Embajada de España.La recién designada Canciller, Trinidad Jimenez, se inicia con una declaración que va en la misma linea del ex-canciller Moratinos, pero refiriéndose a un tema aún mas sensible y delicado en materia de violación de derechos humanos cual es el de los presos políticos."
Así está el tema. Vean esta otra información sobre el mismo asunto. No es el Tea Party, sino la Internacional Socialista; no son los mercados, sino partidos hermanos; no es el infierno, es la calle,/ no es la muerte, es la tienda de frutas. Tiene una pena la Lirio/ y se le han puesto las sienes/ moratrinis de martirio. (Con las aportaciones de Federico García Lorca y Concha Piquer).



07 noviembre, 2010

Un tema propio



De todos los periódicos españoles de información general, El País es el único que hoy no abre su portada con la visita del Papa a España. Publica, en su lugar, un asunto de producción propia, una entrevista de Juan José Millás con Felipe González. Portada y nueve páginas, más que el espacio dedicado a la entrevista de la semana anterior con el jefe de la Oposición: portada y cinco páginas. Es verdad que la entrevista de Rajoy, en compensación, llevaba editorial, además de estar hecha por un entrevistador impecable e implacable, el director del diario, nada complaciente con las respuestas difusas o con las contradicciones del entrevistado. De ello guardará memoria Rajoy, pero también Zapatero por aquella que le hizo tras la voladura de Barajas.

En otro estilo, Juan José Millás es también otro gran entrevistador. Nunca pone en aprietos a sus entrevistados, aunque éstos siempre acaban confiándole cosas que él no comenta, pero luego dan mucho juego a la peña. Son clásicos las dos entrevistas que hizo a  Zapatero, en las que aprendimos cuáles eran los criterios de selección del presidente del Gobierno para sus equipos: "Muchas noches le digo a mi mujer: 'no sabes, Sonsoles, la cantidad de cientos de miles de españoles que podrían gobernar'". También fue Millás quien nos acercó a esos recuerdos tan improbables de su niñez y a esa particular concepción de la lucha de clases como motor de la historia:

–Mi hermano era del PC, y muy activo, y mi padre había colaborado con el PC en la clandestinidad. Recuerdo que en mi casa había una multicopista de esas. ¿Cómo se llamaban?
–¿Vietnamitas?
–Eso es, una vietnamita. [En 1970, cuando Zapatero cumplió 10 años, el PCE editaba Mundo Obrero en imprenta] Pero mi padre ya votó al PSOE en el 77. Marx es un extraordinario pensador y un excelente analista del capitalismo. Pero le falta reflexión sobre la democracia. El monopolio económico produce efectos negativos. El origen de la izquierda se encuentra en los valores de la Revolución Francesa, que es una revolución ciudadana porque se enfrenta a quienes en esos momentos monopolizan el poder: la nobleza y el campesinado.
Millás le da por bueno todo y en La Moncloa no había nadie, al parecer, que considerase conveniente usar la prerrogativa presidencial de leer la entrevista antes de su publicación, siquiera fuese para advertirle: "presidente: el campesinado es lo de los chinos. Los terratenientes son otra cosa".

Fue también Millás quien entrevistó a Mª Teresa Fernández de la Vega y proporcionó la pista que nos llevó a algunos a investigar un poco más y descubrir que el padre de la entonces vicepresidenta, represaliado por el franquismo, era delegado de Trabajo en Zaragoza, a propuesta de José A. Girón de Velasco entre 1955 y 1963.

Es un acierto, en cambio, que no fuera él el entrevistador de Rajoy y lo hiciese alguien más ecuánime, como Javier Moreno. A Millás le pueden los apriorismos, un cierto maniqueísmo y los calificativos: "la España satinada, sutil, sedosa, limpia y optimista, contra la España casposa, cutre, maloliente, meapilas, inculta, tétrica, antigua y funeraria que representa este individuo (Rajoy)".

La entrevista de hoy también ofrece motivos para la reflexión en las confidencias de Felipe González. Vaya por delante que yo siempre me consideré un felipista melancólico. Admiraba su manera de estar en política, incluso cuando no le votaba. Un suponer: al enterarme de que el presidente Zapatero no iba a recibir al Papa y que su delegado para el asunto se creía obligado a explicar que él no era creyente pero que iba a ir a la misa por obligación, recordé la cláusula que los batasunos empleaban para jurar o prometer como parlamentarios: "por imperativo legal". En 'El bueno, el feo y el malo', Tuco (Eli Wallach) se está bañando cuando entra un enemigo revolver en mano que empieza a describir lo que va a hacer con él y por qué. De la espuma que cubre al amenazado salen dos disparos. Tuco da un último consejo, ya inútil, al caído: "Cuando se dispara no se dice nada".

También recordé una imagen que el viernes pasado cumplía 28 años y contribuyó no poco a mi felipismo melancólico: el 4 de noviembre ETA había asesinado al general Víctor Lago Román. No habían pasado dos años desde el 23-F, una semana antes, la víspera del 28-O, se había desactivado una intentona golpista de los hermanos Crespo Cruspinera y los terroristas reciben el primer triunfo electoral de la izquierda con el asesinato del jefe de la Brunete. Felipe no había sido investido todavía, pero fue a la misa funeral sin dar explicaciones sobre sus creencias. Y allí estaba él entre todos los militares armados, solo y erguido, con su abriguito loden azul, según recuerdo. Y pensé: "Este es un hombre que sabe componer la figura adecuada en el momento adecuado". Tenía razón Tuco: cuando se dispara no se dice nada.

El titular de hoy es una confesión extraordinaria de FG: "Tuve que decidir si se volaba a la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto". Vale que nos exponga el dilema moral con cláusula de salvaguarda, aunque la expresión tiene algunos reparos. ¿Lo contaría si su respuesta hubiera sido 'Sí'? 

Ahora, saquemos conclusiones. Los Gal asesinaron a 27 terroristas, errores como García Goena incluídos. ¿En ninguna de esas 27 ocasiones se le consultó lo mismo que según confiesa, se le consultó entonces? Puede que al jefe solo se le consulten las grandes operaciones y que el menudeo se haga de oficio, pero hay un problema lógico:si el gobernante examina la posiblidad de acabar con un problema grave mediante un asesinato múltiple de la dirección etarra, pero no lo hace por razones morales, ¿cómo es posible que no vetara asesinatos individuales de terroristas? Había una doble razón: la menor eficacia de la cacería al por menor y, por consiguiente, un mayor escrúpulo moral.

Impresiona que "A Segundo Marey lo salva una orden de Barrionuevo"..."cuando se entera de que está detenido", dice. No estaba detenido, sino secuestrado, aunque fuesen servidores del Estado los delincuentes. O sea, que Barrionuevo no era el responsable del secuestro, sino de la libertad del secuestrado, sobre quien, por cierto deja caer una infamia: "nadie ha estudiado, ni va a estudiar por el momento, ni yo lo pido, qué era o que significaba Marey en la cooperativa de Bidart..." [A la insidia se le suma aquí la desmemoria del abuelo Cebolleta. ¿Qué era la cooperativa de Bidart? En Bidart fue donde se detuvo al la cúpula de ETA en marzo del 92, pero no había ninguna cooperativa relevante allí. Donde había una cooperativa de ETA era en Sokoa] O sea, que en fondo no estaba tan mal detenido o secuestrado o lo que fuera.

Portentosa la inversión de valores en el asunto de los fondos reservados, que "por definición son reservados y aquí se abrió un debate ridículo..." Razonable tautología que descansa  sobre la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en la creencia en que los elegidos no van a usar el ámbito de la discrecionalidad para fines distintos de los que se les encomendaron. Cuando empieza a haber evidencias de que los responsables han metido las manos en la caja, se rompe la confianza, la reserva y la baraja.


Con todo, lo que más me ha impresionado a mí es la confidencia personal. Este hombre no llevó jamás al cine a ninguno de sus tres hijos, no ha visto el palmoteo gozoso de sus niños al ver su primera película en una pantalla grande. Tampoco ha ido él. He pensado esta mañana que él no se enamoró de Jill Clayburgh al filo de los 80, cuando la vimos y la admiramos tantos en 'Una mujer descasada'. Vean el vídeo en su memoria. Al pensar en ello he recordado mi felipismo melancólico, curado del sustantivo hace ya tiempo, pero no del calificativo y he sentido algo parecido a la piedad por este pobre hombre.

 

06 noviembre, 2010



El ama de casa y el camionero


Ella era una yegua de Evanston (Ohio) pasada por el Ladies' Home Journal, escribió Maruja Torres hace algunos años con afortunada greguería para definir a Doris Day. Tuvo cuatro maridos más bien breves, excepto el tercero, Marty Melcher, con quien estuvo casada 17 años hasta que él murió en 1968. Ella, simple y enamorada, descubrió con desagrado que el difunto había dilapidado toda su fortuna en aventuras improbables. Doris demandó al socio del difunto por estafa y consiguió recuperar 20 millones de dólares. No debemos ser muy negativos en el juicio a Melcher. Su propia viuda, el cine y millones de espectadores le debemos gratitud eterna por haber aconsejado a Doris Day que rechazara el papel de Mrs. Robinson en El graduado, que, afortunadamente, fue encargado a otra. Sólo la gran Anne Bancroft era capaz de quitarse así las medias.

Roy Harold Scherer era un camionero que trabajaba para los estudios de Hollywood, donde un tipo se dio cuenta de que aquel físico prometía. Le puso un nombre inspirado en la roca de Gibraltar y un apellido tomado de uno de los dos ríos que circundan Manhattan, pero los comienzos en el cine de Rock Hudson no fueron muy prometedores. Debutó con Raoul Walsh en Escuadrón del valor, y el director dijo que no quería volver a ver a aquel marmolillo después de haberle hecho repetir 37 veces la única frase que el actor tenía en la película: «Hace falta una pizarra grande». No es mucho si lo comparamos con las veces que Marilyn intentó decir «¿Dónde está el bourbon?» en Con faldas y a lo loco sin acertar con la frase hasta el 65º ensayo. Claro que la Monroe era para entonces una estrella o quizá Billy Wilder tenía mucha más paciencia que Walsh.

Lo suyo era la comedia amable. «Pareces muy blando para ser una roca», le dijo un día Humphrey Bogart, criterio en el que coincidía su incondicional Doris Day: «Yo le llamaba Ernie, porque realmente no era Rock».

Bastaron tres comedias para fijarlos como pareja en el imaginario popular: Confidencias a medianoche, Pijama para dos y No me mandes flores. Se dejó casar por guardar las apariencias con su secretaria Phyllis Gates, que aguantó el paripé durante tres años. Fue toda una estrella durante dos décadas. Al terminar su época dorada en Hollywood, siguió agarrado al éxito con la serie televisiva McMillan y esposa, junto a Susan Saint James.

No salió del armario hasta 1984, cuando le fue diagnosticado el virus del sida. Su último amante, Mark Christian, lo llevó a los tribunales por no haberle advertido y le sacó 5 millones de dólares. También se querelló Linda Evans por haberla besado en la serie Dinastía, aunque retiró la demanda cuando supo que no había contraído la enfermedad. Murió en noviembre de 1985, casi sin otra compañía que la de su vieja amiga Doris Day.

05 noviembre, 2010

Trabaja para hacernos felices
























Mª Teresa Fernández de la Vega tomó posesión de su cargo de miembra vitalicia del Consejo de Estado. Llama la atención el énfasis adanista de esta mujer, que insiste mucho en subrayar que fue la primera que. En este caso, se nos ha recalcado que es la primera mujer en la historia del Consejo de Estado, anomalía de la que no nos habíamos dado cuenta y , -lo que es mucho más incomprensible- Bibiana Aído no se había visto obligada a corregir, mientras hacía campaña para imponer la paridad en los Consejos de Administración de empresas privadas.

También se ha recordado que es la primera mujer que ha presidido un Consejo de Ministros, lo cual supone un cierto embellecimiento del currículum. Se ha limitado a cumplir su papel de vicepresidenta primera  en un Consejo al que no asistió por viaje el presidente del Gobierno. Pero lo mejor es la insistencia en que es la primera mujer vicepresidenta del Gobierno como el puesto más relevante que en política haya alcanzado nunca una mujer. No es cierto. En el protocolo del Estado, la vicepresidencia del Gobierno queda por detrás de el Rey, el Presidente del Congreso, el presidente del Senado, el del Tribunal Supremo, el del Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas del Reino. Antes que Mª Teresa, habían ocupado cargos más relevantes que el suyo: Luisa Fernanda de Rudi, Esperanza Aguirre, María Emilia Casas y Milagros García Crespo.

Bueno, pues De la Vega anuncia que desde su nuevo puesto va a seguir trabajando "por la felicidad de los españoles", aunque al parecer con menos prisa, porque por primera vez en siete años no ha puesto el despertador. Dijo 'despertador', vuelvan a oír el vídeo, y asómbrense ante la cháchara banal, tan casual todo, excepto esa fatuidad engolada de hablarle al presidente del Consejo de Estado de sí misma en tercera persona y luego llamarle 'presi'. Comprobarán que la nueva consejera no lleva puesto el cinturón de seguridad. Recordarán que Rajoy se vio obligado a pedir perdón por la misma negligencia. Vean ahora este video:




En él María Teresa Fernández de la Vega recibe a portagayola a la oposición:
"Han tenido ustedes un verano pleno de oposición de chiringuito. Empezaron con el señor Rajoy desenfrenado, haciéndose vídeos sin cinturón de seguridad..."
Sí es pertinente su afición a las películas chinas. En los tiempos en que todos los gatos eran pardos porque siempre era de noche, ví un filme chino en el Festival de Cine Documental de Bilbao. Se titulaba 'El cartero' y era un documental sobre el ejemplar trabajador del socialismo que, con su bicicleta y su pensamiento maosetún, llevaba todos los días la felicidad a los corazones de otros trabajadores, tan ejemplares como él, aunque en otras disciplinas. Como María Teresa en lo suyo. Joder, qué tropa.


04 noviembre, 2010

Otras maneras


La foto que abre este comentario es que figura en la portada de La Vanguardia. Se trata de una foto de Larry Downing, de la Agencia Reuters. Llama la atención la perfección técnica de la foto. De no saber que es una instantánea tomada ayer, durante la rueda de prensa en la que el presidente valoró los resultados de las elecciones Midterm, podría parecer que se trata de una foto de estudio, por la iluminación exacta, con el punto de contraluz preciso para nimbar su cabeza.

Pero interesa más el gesto y las palabras. Realidad. reconocimiento. Autocrítica. Propósito de enmienda. "Ha sido una paliza". "He perdido la conexión con la gente que me votó", "Debo hacerlo mejor", han sido sus valoraciones de ayer sobre el resultado de las elecciones que figuran en los titulares. Ya anticipó también alguna de las consecuencias, al mostrarse dispuesto a negociar con el Partido Republicano.

Hoy hay tentaciones en el columnismo de seguir la senda de Plutarco y completar aquellas vidas paralelas que tanto se empeñó Moncloa en escribir hace un par de años. ¿Recuerdan? Los dos nacieron un 4 de agosto, José Luis en 1960, Barack en 1961. Los dos son altos y delgados y tienen dos hijas. A los dos les gusta el baloncesto y otras tonterías del mismo género. En su día anoté que me parecía extraño que con esos mimbres no estableciera un paralelismo vital más estrecho con el entonces portavoz del PP en el Senado, Gabriel Elorriaga, que nació en el mismo día y el mismo año que el presidente español. Los dos hablan el mismo idioma, estudiaron Derecho en los mismos cursos, vivieron la misma transición.

No parece que José Luis reaccione como su alter ego ante la contrariedad, no se puede tener todo. Y sin embargo, algo debería decir a la misma gente a la que le prometió: "no os fallaré" y "el poder no me va a cambiar". Debo decir que durante las primarias me gustó más Hillary Clinton, aunque me espantaba la idea de comparar a Obama con Zapatero. Durante una discusión con un amigo, que sigue militando en el mismo progresismo en el que ambos estábamos hace 30 años, me vi acusado de racista por esta preferencia. Entonces pensé y así lo dije, que no hay esperanza de redención para los réprobos. Podía ver descalificadas mis opiniones por racista o por misógino. Aunque al menos podía optar.


03 noviembre, 2010

Manosear el género





Una vez condenado moralmente el tal León de la Riva por una zafiedad sin paliativos acerca de la ministra de Sanidad, convendría que todos los condenantes, encabezados por los voluntarios a brigadier Chaperón, nos hiciésemos el propósito de no incurrir, aun sin necesidad de apuntarnos a esa sinécdoque de la que hablaba Arcadi Espada, de considerar que una ofensa a Pajín es una ofensa a todas las mujeres.

El asunto es interesante y su discurrir en las páginas de los periódicos ya va proporcionado alguna pauta para interpretar correctamente este fenómeno y poner en pie el primer postulado sobre la Afrenta Universal de Género (AUG). Así, una ofensa que tenga como destinataria a una mujer sólo será considerada Afrenta Universal de Género si el ofensor fuera: 
a) varón
b) de derechas
Si fallara uno de los dos supuestos se considerará un asunto particular. Así lo consideraba Leire Pajín cunado le transmiten una pregunta del Gran Wyoming: "¿Pajín quiere decir 'masturbito?" Bien oiréis lo que dirá:
"Wyoming es amigo y se lo perdono".
Así debía de considerarlo Pilar Rahola, ofendida en lo más íntimo de su hembrismo por la torpe especulación del tal León de la Riva, pero que dedicó una de sus charlas vespertinas con Julia Otero a ponderar el "culito" de Mourinho.

También es necesario que la ofendida sea de izquierdas, habida cuenta de que las mujeres progresistas tienen la sensibilidad suficiente para percibir la AUG. Las de derechas no deben sentirse ofendidas, ni siquiera cuando les toca a ellas. Así por ejemplo, el diario El País, que ha dedicado honores editoriales a la censura del alcalde de Valladolid, admitió en su última página aquella obscena fantasía  de Almudena Grandes sobre la violación de una monja, la madre Maravillas, a manos de "milicianos jóvenes, armados y -mmmm-, sudorosos", tomando por abyección sumisa unas palabras de San Juan de la Cruz repetidas por la violanda.

Ayer, la corresponsal del diario de PRISA en EEUU, Yolanda Monge, incurría, comparando a las mujeres del Tea Party por su aspecto con la felatriz más famosa de la política planetaria, que diría la señora Pajín. Podría haber establecido al menos un par de diferencias: la edad y la mirada de inteligencia de la becaria.


Ayer, dos hembristas cualificadas, aunque de ámbito autonómico, publicaban en El Correo un dizque artículo contra Arturo Pérez Reverte, que llamaba la atención ya desde el desdichado título: "Pérez Reverte es la pesadilla, el patriarcado es el problema". La yuxtaposición trata de remitir a una cierta relación causal extravagante. Si hubiesen titulado, un suponer: "Pérez Reverte es el síntoma, el patriarcado es la enfermedad", tendría un pasar, pero un título como ese no es sostenible, y pido perdón de antemano, porque el concepto de la sostenibilidad en perspectiva de género, podría parecer enaltecimiento de la falocracia.


Al leer la primera oración, ya se puede hacer el lector idea caba de lo que va a encontrar a continuación: "Arturo Pérez Reverte es un cáncer para la sociedad..." Desistí ayer de la deconstrucción del artículo. Desmontarlo tontería a tontería exigiría un espacio cuatro o cinco veces superior al texto. Demasiada salsa para tan magra perdiz. Algo parecido le ha debido de pasar a José Mª Ruiz Soroa que se ha centrado en un aspecto: La interiorización que el hembrismo militante hace de los valores machistas, al intentar denigrar a Pérez Reverte con el diminutivo de 'hombrecillo'.







02 noviembre, 2010

Disfunciones


Pie de foto: Lo oía todo, lo sabía todo y le descomponía que hablaran del asunto sus compañeros que no sabían nada. Fotomontaje del gran Ikewana.

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, se ha dado el gusto de salirle respondón al hombre fuerte del Gobierno: el portavoz, vicepresidente primero y Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Recordará el amable lector que éste, alarmado ante el guirigay desatado por los otros 14 portavoces del Gobierno en torno al diálogo con los terroristas, ha mandado callar.

Era una orden necesaria, pero encaja mal en la idiosincrasia de la peña. Aquí lo que más gusta es hablar de lo que no se sabe. Éste, como dice Nicolás Redondo, es un país muy extraño, aficionado a cambiar, justo las cosas que van bien, no las que van mal. Así que Gabilondo ha replicado a Rubalcaba que él es partidario de hablar, pero con mucha responsabilidad, mesura y claridad, sin dar fechas ni generar expectativas sobre comunicados de la banda y su entorno.

Sería bueno que el Gobierno adoptara un criterio de eficiencia relativamente consolidado, que es el de la especialidad. A lo largo de los diez últimos días hemos estado al pairo en un mar de declaraciones desatadas por unas palabras de más del presidente del Gobierno: los pasos de la izquierda abertzale no serán de balde. Zapatero, Eguiguren y LRA parecen los únicos convencidos de que algo está cambiando en ETA, según lo que estos dos últimos cuentan que les cuentan los dirigentes de Batasuna que les cuentan los terroristas. Los hechos son los que son, tal como cuenta hoy Florencio Domínguez. recordando que en las conclusiones del debate interno mantenido entre 2007 y 2009: «ETA no dará nunca las armas al enemigo, ni las romperá, las guardará. ETA no desaparecería, continuaría como organización política dentro de la Izquierda Abertzale, hasta que otro tipo de situación y debates digan lo contrario».

Ciertamente, es el que más sabe de su Gobierno, aunque el presidente se las ha arreglado para confiarle cometidos bastante incompatibles entre sí. No va a poder ser que el látigo implacable de la oposición sea, al mismo tiempo, el muñidor del gran y necesario consenso con esa misma oposición sobre la política antiterrorista. 



01 noviembre, 2010

La parábola como realidad (y viceversa)



Las ya famosas palabras de Sánchez-Dragó en su libro de conversaciones con Albert Boadella siguen alimentando la polémica, creo que ya en su punto culminante con la intervención de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

Vayamos por partes. El asunto es lamentable. Sólo hay algo peor que la sobrepresencia del autor en cualquier texto. Es la evidencia de su próstata. No es la primera vez, por cierto, que Fernando Sánchez Dragó incurre en una impertinente exhibición de sus apetencias. El 18 de agosto de 2008 comentaba en su columna de El Mundo una de esas tontas encuestas de verano sobre las españolas y los españoles que más deseos suscitan entre sus paisanos. Materialmente, el autor se desparramaba:

"¿Elsa Pataky? Me chifla. Es,  junto a Mamen Mendizábal, Cayetana Álvarez de Toledo y la Aído, una de las cuatro españolas que más me ponen. Seguro que besan de verdad. Bibiana, por cierto, aparece en la lista. Es la última, pero está. Y ya que hablo de políticas, añadiré que tampoco me importaría jugar un rato con la Pajín (me conformaría con lo que su apellido sugiere) o haberlo hecho con la Chacón antes de quedarse encinta. Espero que ninguna de las tres se enfade. Piropos blancos no ofenden y los míos, por desgracia, lo son, blancos, aunque quién sabe. Lo mismo también a ellas les hace tilín y les da morbo cepillarse a un adversario."

En fin. La pederastia es otro asunto. Siempre he pensado que detrás del menorerismo hay un tipo de hombres que se siente inseguro frente a una mujer cuajada. Él se desdice y niega bajo coartada literaria. No fue real, sino mentira, ficción, en fin, literatura. Pero, ay, la literatura es incompatible con ese horrísono sintagma, "chochitos rosáceos" que poco antes del diálogo crucial tiene con un Albert Boadella muy razonable:  "Las mujeres, a partir de los 50, empiezan a tener un atractivo irresistible, adquieren una solidez erótica pausada pero intensa".

Respeto que la sensibilidad de la ministra la haya llevado a manifestarse contra el escritor. Lo que importa es el cómo Esta ministra de Cultura se reveló negando el saludo al zafio regidor de Valladolid y declarando la SEMINCI daño colateral, como escribió muy precisamente David Gistau en su columna. 

Le habría bastado imitar a la ministra de Defensa cuando se encontró con Berlusconi durante el apoteosis periodístico de los amables vernisages que el dueño de Villa Certosa organizaba para sus invitados. Como ministra del Gobierno de España aceptó el saludo del primer ministro italiano. También habría sido correcto que se ahorrara la sonrisa. Bueno, pues en su comentario sobre Sánchez Dragó, la ministra del ramo se ha ahorrado gestos, aunque sus palabras componen un comentario revelador sobre su concepto de la cultura:

"las obligaciones y valores de un escritor no son distintas de las de cualquier otro miembro de la sociedad. El oficio de literato no es un eximente para quienes, con sus palabras, por muy hábilmente que estén ordenadas, ofenden, desprecian, se saltan las reglas de convivencia y pisotean, peligrosamente, valores como la igualdad o la no discriminación".
¿Qué hacer con 'Lolita', la gran novela del menorero Nabokov? ¿Y con 'Fausto', ese viejo verde, y, por extensión toda la obra de Goethe? Eso, por no hablar de Sófocles y la indecencia que escribió sobre un chaval que mató a su padre para poder acostarse con su madre y luego se mutiló. ¿A qué podemos condenar a Sigmund Freud, un médico que hizo de aquel chico, Edipo y su famoso complejo la piedra angular de nuestra cultura?

La respuesta a qué deberíamos hacer con Román Polanski por aquel asunto de la niña en casa de Jack Nicholson, es más fácil, al menos para Almodóvar y las buenas gentes de la izquierda cinematográfica. Tampoco Woody Allen suscitó grandes deserciones en ese mundo cuando cometió incesto con la hija adoptiva de su mujer. Entiéndanme, estoy escribiendo de unos patrones morales que no son los míos. Me declaro un admirador del cine de estos dos tipos, pero no de sus personas. Esta es la clave de lo que le pasa a la izquierda en general: no saben distinguir entre la realidad y la metáfora. Recuerden aquel linchamiento que organizaron contra Miriam Tey, directora del Instituto de la Mujer cuando una editorial de la que era copropietaria publicó una novela del escritor Hernán Migoya, titulada 'Todas putas' cuyo protagonista era un violador. ¿Considera la ministra que ofendía y despreciaba a millones de ciudadanos esta exposición de fotos sacrílegas que subvencionó generosamente la Junta de Extremadura?

Lean, por último, las declaraciones que siguen. Fueron publicadas en El Mundo del País Vasco el 28 de junio de 2008,  Día del Orgullo Gay, y fueron hechas por el portavoz de la Coordinadora vasca para la ocasión, Jaime Mendía:

"Defendemos básicamente que la sexualidad del menor no puede ser secuestrada. (...) no se puede convertir hasta los 18 años en asexual. Todas las personas tiene que tener derecho a disfrutar de la sexualidad, también un niño de ocho añitos, al que la sociedad le niega ese derecho" (...) "(Las relaciones intergeneracionales) cada día están más perseguidas penal y socialmente, despertándonos un día sí y otro día también con más que dudosos éxitos policiales y mensajes mass-media que confunden la práctica de una sexualidad con el abuso, el asesinato y la delincuencia sexual (...) Lo que sí tenemos muy claro es que cuando una persona tiene algún tipo de sexo, algún tipo de relación con cualquier persona, aunque sean menores, no tiene porqué hacer daño a nadie." 
Aquel año, el desfile del Orgullo Gay contaba con la presencia estelar de la ministra de Bibiana Aído o de de Ministrini, que han llevado a rango legal la venta de píldoras abortivas a menores, salvo (es de suponer) que se las haya trajinado Sánchez-Dragó. Ni una sola voz de la izquierda se hizo oír contra esta obscena apología de la pederastia. Eso sí, de la izquierda.