La confusión entre lo público y lo privado es cada día mayor en el Gobierno y en el principal partido de los que le apoyan. La portavoz del Gobierno pide excusas por los líos del partido. El portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso anunció a finales del pasado mes de mayo que el abogado del Estado recurriría la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que condenaba a tres policías por la detención ilegal de dos afiliados al Partido Popular. El presidente anuncia en mítines del partido los planes del Gobierno y convoca a los barones territoriales del PSOE a cenar en La Moncloa (10-1-2006) para poner en común las posiciones sobre el Estatut.
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La confusión de lo público con lo privado es condición necesaria para la corrupción y el totalitarismo.
Pasar a limpio las palabras del presidente
En su comparecencia ante los medios, Fernández de la Vega hizo algo que pertenece más a sus competencias. Puso en claro los equívocos mensajes lanzados por el presidente del Gobierno en la recepción del Rey tras el desfile de la Fiesta Nacional.
El presidente dijo:
"Si Batasuna es una nueva formación política, con nuevos estatutos, con nuevos objetivos, no parece que se les pueda apartar por consecuencias anteriores."'Consecuencias anteriores', gran oxímoron. El presidente debería tener en cuenta las consecuencias posteriores de la ilegalización: Batasuna carece de existencia legal. El Tribunal Supremo le extendió el acta de defunción de 27 de marzo de 2003, ratificada por el Tribunal Constitucional en diciembre de 2005. Batasuna no puede refundarse. Sólo aquellos de sus miembros que no tengan sus capacidades restringidas por los tribunales podrán fundar un nuevo partido que no guarde relación ni comunidad de propósitos con el disuelto. Pero el nuevo partido, por la misma razón, no limpiará el pasado ni las responsabilidades penales de los antiguos miembros de Batasuna.
Cinco puntos que debería tener en cuenta el presidente antes de hablar de la legalización de Batasuna.
El presidente del Gobierno no debería confundir los efectos del Registro de los Partidos Políticos con el sacramento del Bautismo.






















