Cuando este blogmaster era niño, la proximidad del Día de la Madre, que entonces se celebraba el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, se presentía porque los estancos y los kioscos se ponían a reventar de tarjetas conmemorativas cuyo estándar era la Purísima de Murillo.
Hoy las cosas han cambiado mucho y el mayor laicismo de la sociedad española permite iconos alternativos. No faltará quien reproche a este post una falta de respeto a la intimidad de la ministra de Defensa, que es, por si no lo habían notado ustedes, la persona que aparece en la foto, tomada unos días despues de alumbrar a su hijo Miquel.
La foto fue portada de 'El País Semanal', que dedicó un reportaje de varias páginas a la nueva condición de la ministra. Una vez más, estamos en un territorio privilegiado para el exhibicionismo sentimental. A estas alturas es de sobra conocido que José Luis no confía en la meritocracia, prefiere hacer sus equipos con criterios alternativos: por razón de edad, primando a los más jóvenes, depositarios de una virtud capaz de compensar por sí misma, experiencia, saber e idoneidad, si es que estas prendas cuelgan de alguien que haya superado los 50. Por razón de sexo, que ahora llaman género, por ser de León, estar embarazada o cualquier otro criterio que, a ser posible, satisfaga un record y pueda generar un titular, por ejemplo: "primera ministra que se divorcia en España durante su mandato" o "primer ministro de la democracia española que es capaz de interpretar 'Carros de fuego' con un peine y un papel de fumar".
Carme Chacón se ha ganado a pulso el 'Mater Admirabilis' que debe acompañar a un icono actual de la maternidad. ¿se acuerdan de la foto pasando revista a las tropas en avanzadísimo estado de preñez? Una operación redonda. Quienes se atrevieron a criticar el nombramiento por su falta de idoneidad (no parece adecuada para dirigir los Ejércitos una ministra que se considera pacifista) fueron acusados de misoginia y de descalificar a la nueva titular de Defensa por mujer y por madre.
Esta ambivalencia del exhibicionismo sentimental tiene un impulso presidencial, naturalmente y se manifiesta de manera contradictoria. Es su virtud mientras se exhiben, pero nuestro vicio de voyeurismo cuando les miramos. Los españoles, y las españolas, claro, supimos por él que tiene dos hijas, que se llaman Alba y Laura y que son de izquierdas, que viéndolas dormir tomó la decisión de retirar las tropas de Irak y que le aportaron una guía taxonómica inapreciable para clasificar al personal: "¿Verdad, papá que los de izquierdas somos los que nos preocupamos por los demás, mientras los de derechas sólo se preocupan por sí mismos?"
Sin embargo, en agosto de 2004, enviaba un burofax a la directora de 'Diez Minutos', Cristina Acebal para expresar su protesta por el hecho de que sus hijas hubieran aparecido fotografiadas en las páginas de la revista durante sus vacaciones en Menorca en términos muy duros, para expresar
su «profundo malestar» por este hecho, el presidente del Gobierno y su esposa «agradecen la actitud de todos aquellos medios de comunicación que han respetado la intimidad de sus hijas» y expresan «su firme determinación de hacer valer los derechos que amparan la protección a la intimidad, el honor y la propia imagen de las menores».
Sin embargo, este celo por la intimidad de las hijas choca abiertamente con la ligereza del comentario que Raúl del pozo le atribuía en su columna del 8 de febrero de 2007, bajo el título 'Un café con el presidente’:
"El propio presidente pincha el 3. Vamos en el ascensor hasta el bar del Congreso, donde este iconoclasta de tortilla, radical con empaque de maniquí, hacía cola hace años para comer el menú de ocho euros. Julián Lacalle, un escolta y este cronista acompañamos a Zapatero, después de muchos meses en los que el presidente va del escaño al estrépito de la caravana. Llama por su nombre a todos los camareros, Santi, Salva, Carlos. Le preguntan por las chicas, y contesta con una frase hermética, tal vez de Gamoneda. «La mayor con 13 años ya sabe que está convidada a la vida». Pide un café y mantiene la sonrisa y la serenidad de los días tensos.”
Arcadi Espada puso un corolario pertinente: "¿Gamoneda? No, Evax".