La caída del Imperio Romano

A medida que la molicie se extendía por el imperio, paracaídas de seda y sexo fácil, los legionarios fueron perdiendo aquel legendario ardor guerrero que había determinado su conquista de todo el mundo civilizado. Y así, distraídos con las nativas que se les mostraban en tanga durante sus ejercicios en la playa de Ereaga, no se dieron cuenta de que por el monte Aritxulegi venían
Los Bárbaros del Norte
Mientras en la Tierra Baja los soldados del Imperio se entregaban a los placeres y la vida muelle, el Arma de Infantería del Ejército de Liberación de Euskal Herria proseguía su entrenamiento a los sones de la txalaparta y el cuerno en monte Aritxulegi.
Observen el grácil,-y sin embargo viril,- movimiento de caderas con que los gudaris hacen sonar los cencerros que llevan a la espalda y que infunden gran pavor entre sus enemigos.
Arma de Cetrería
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Mientras el sonido de campana se mezclaba con el ritmo de la txalaparta, poco a poco otros 218 amigos que llevaban encima un elástico con una estrella roja se pusieron ante los reunidos, por el número de gudaris muertos.
Un águila también estuvo sobrevolando la reunión. El acto de Aritxulegi finalizó con el canto del “Eusko Gudariak”."
(Parte de la información publicada en 'Gara' sobre el mitin. )
Las fotos del Ejército Popular son de nuestro enviado especial a Aritxulegi, Paul Valery. La del ejército invasor a punto de sucumbir ante un tanga aborigen es de 'Deia'.