11 marzo, 2009

191-M, Quinto aniversario

Las víctimas, entre la sordina institucional y el boicot del PSM, que les niega el mínimo consuelo de su presencia en los actos convocados por Esperanza Aguirre, para ajustarle las cuentas a ésta.

Qué país, qué paisaje y qué paisanaje tan lamentables.

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La aventura equinoccial del juez Garzón

La denuncia del Tribunal Supremo que va a investigar el Consejo General del Poder Judicial no podía sorprender a Garzón en su despacho. Cuenta La Razón en su portada que nuestro héroe se encuentra en Perú impartiendo unas conferencias, que es lo suyo. No se sabe si están remuneradas, ni a cuánto y tampoco si el juez se ha hecho descontar su salario de magistrado durante los días que dure su aventura por tierras de lo que antaño se llamó El Dorado.

El juez, por sí mismo o por personas interpuestas ha dado unas explicaciones que, a cualquiera de sus imputados no les habría librado de prisión provisional sin fianza. A saber:
"que la petición de la licencia de estudios para realizar una actividad no jurisdiccional implica por sí misma una petición de compatibilidad para realizar actividades retribuidas". (Fuentes cercanas). ["No lo ocultó. Simplemente no lo dijo"]

"Garzón indicó que si hubiera tenido intención de no informar de sus retribuciones no habría declarado sus ingresos al fisco" (El propio juez como fuente). ["Es más", podría haber añadido, "después de negarme a pagar impuestos al Tesoro, aparcaría frente a todas las bocas de riego de Manhattan"]

186 comentarios:

Pedro de Paz dijo...

Resulta muy curioso todo este tipo de historias alrededor del Baltasar, el rey mago de la judicatura, sobre si declaró o no los ingresos extras recibidos en EEUU, si lo hizo en forma y plazo procedentes, si vulnera la Ley de Incompatibilidades y si no resulta reprochable doblemente por ser vos quien sois, pero hay algo en toda esta historia que a uno, en su ignorancia, en su desconocimiento y en su simpleza, le llama poderosamente la atención y sobre la que no hay oído comentar absolutamente nada:

¿Cómo es posible que un trabajador de la judicatura pueda pedir un año sabático o de excedencia y se le continúe abonando el sueldo, un sueldo que, para mayor cachondeo, pagamos todos?

Porque yo le pido un año de excedencia a mi jefe y en el harto improbable supuesto de que me lo concediese, me diría “hasta luego, Lucas” y, obviamente, de cobrar mi sueldo durante ese año ya me puedo ir olvidando.

¿Hay algo en esta historia que me haya perdido?

PS.- Así que pasen cinco años

Sargento 100% Algodon dijo...

Buenos días, señores y señoras... hace un tiempo vi una pelicula francesa en la que daban un giro aún más terrorifico a las aventuras de un juez de instrucción... era una mujer... tiemblen al pensar a que cotas de proguesismo podia llegar Garzón si su nombre de pila fuera Serezade (por poner otro ejemplo de nombre persa)...

Sobre el tema del 191-M, sólo hay que mirar las consecuencias en la Moncloa...

Pedro de Paz dijo...

Bueno, Sargento... A mí me inquietó más Juez Dredd. Y al paso que vamos... cualquiera le tose a un juez.

pitufona dijo...

Pregunto, sólo pregunto, ¿ este sr no ha cobrado 200000 $ de unas conferenciar patrocinadas por un banco al que luego "ayudo" ? Esto ¿no tiene un nombre: corru... no se qué?

uno, que arregla zapatos dijo...

Buenos días.

A pesar de ser un excelente comunicador, locutor y showman radiofónico, a Herreracarlos se le notan mucho sus carencias periodísticas. Hoy en la "entrevista" con el chistulari Urkullu este parecía el Liverpool mientras que el culé hacía de Real Madrid en Anfield.

Hay que prepararse las "interviewes", Don Carlos para así centrar bien los temas, hacer las precisiones necesarias, las repreguntas…

Y, por decirlo todo, fenomenal la contundencia de Calleja tras la entrevista, en el sentido de señalar la falacia extendida por el PNV de que "también tiene muertos". Calleja ha señalado que el PNV no tiene muertos exclusivamente por ser militantes de ese partido tal como ocurre en el caso del PP o del PSOE.

Lo dicho, Urkullu no es que se le haya escapado vivo al "lider mediático2 sino que parecía que hablaba con la verdad en la boca…

navarth dijo...

Buenísima la foto, pero más que aventuras equinocciales la pinta del Juez me recuerda una película de Pajares y Esteso: Cristóbal Colón, de oficio descubridor (sustitúyase Cristóbal Colón por Baltasar Garzón y descubridor por algo que acabe en también en “dor”)

uno, que arregla zapatos dijo...

Pregunto, sólo pregunto, ¿ este sr no ha cobrado 200000 $ de unas conferenciar patrocinadas por un banco al que luego "ayudo" ? Esto ¿no tiene un nombre: corru... no se qué?

¡Uy, qué buena preguntaaaaa!

Pues va a ser que no, técnicamente. Lo ha explicado muy bien esta mañana el asesor para temas jurídicos de Herrera, Don Teodoro. Sería bueno que alguien pudiera transcribirlo o enlazarlo para que nos diéramos cuenta de la sutileza del gobierno de nuestra justicia.

Lo explicaré a grosso modo (y espero que los jurisconsultos de la nave lo expliquen mejor).

Resulta que el juez garzón se encontró con la querella a su vuelta de EEUU y después de cobrar el dinero del Santander, por lo que técnicamente no existe prevaricación. Respecto de los emolumentos cobrados, resulta que los funcionarios pueden ser retribuidos fuera de su función pública pero nunca más que por valor del 30% de su sueldo habitual. A Garzón Don Teodoro le atribuye unos ingresos brutos de casi 60.000 eur anuales como letrado, por lo que los cálculos habría que hacerlos sobre el 30% de esta cantidad. puesto que el juez ha cobrado 200.000 dólares en 2 años (100.000 por año) tenemos que la cantidad cobrada es superior a lo permitido, lo que le supondría una falta grave. Pero a esto Garzón aduce que como no conocía la cantidad de dinero que iba a cobrar no pudo comunicarlo en tiempo y forma…

Así es, más o menos. Más menos que más, seguro, pero así está el asunto.

(Pido perdón por las imprecisiones que haya podido cometer en mi intento por explicar lo expuesto por Don Teodoro)

Crítico dijo...

Psst, oiga, Patrón, así por lo bajo, ¿y de su periódico y el 11-m no dice nada? ¿De cómo está defendiendo a un terrorista asesino con mentiras y manipulaciones?

Nada, nada, perdón por la interrupción, siga con lo suyo.

luigi dijo...

191-Lágrimas.

churruca dijo...

"que la petición de la licencia de estudios para realizar una actividad no jurisdiccional implica por sí misma una petición de compatibilidad para realizar actividades retribuidas".

¡Eín…?.

La licencia de estudios -estudios que, obviamente, no son una actividad jurisdiccional- entiendo que es perfectamente lógico que sea retribuida. El juez se dedica un tiempo a ampliar su formación para mejor ejercer su ministerio, cobrando su sueldo base. Más que nada, porque con el estómago vacío resulta complicado concentrarse en nada que no sea llenarlo. Porque -no pretenderá el amigo/a de Garzón hacernos creer que al susodicho le pagaban por estudiar- los estudios son una actividad evidentemente no retribuida.

Ahora bien, si la licencia se pide para dedicarse a ejercer actividades no jurisdiccionales retribuidas, no por estudios, es igualmente evidente que el “licenciado” dispondrá en ese período de medios con los que mantenerse, y no tenemos por qué pagarle el sueldo base a mayor gloria de su peculio.

Pedro de Paz dijo...

Mare de Deu...

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El tenista que leía demasiado

El serbio ha reducido sus lecturas porque los libros le han hecho dudar de sí mismo, «de la vida y del tenis»

La lectura y la inteligencia no son compatibles con el deporte de élite, o al menos eso ha empezado a pensar Janko Tipsarevic, el intelectual del tenis y rival de España a partir de mañana en la Copa Davis, que decidió frenar sus inquietudes culturales. «Estaba leyendo demasiado; comencé a dudar de mí, de la vida y del tenis. Paré un poco», admite el serbio, de 24 años.

«La belleza salvará al mundo», dice el tatuaje que Tipsarevic lleva en su brazo izquierdo. La frase de Dostoievski y un notable partido que perdió por 10-8 en el quinto set ante Federer en Australia lo elevaron a la fama. Pero Tipsarevic, ahora, quiere volver a ser un tenista, y no como el intelectual que devora libros de filosofía: «Aquel fue un período de mi vida en el que estaba realmente loco por leer. Sigo leyendo, pero no tanto».

«No quiero hacer un gran lío con esto, ni decir que soy tan profundo. Esta es parte de mi vida, algo que me gusta hacer, como a otros les gusta la play ». Tipsarevic es la antítesis de Messi, que admite haber leído un libro en su vida (Yo soy el Diego, sobre Maradona) y que ni siquiera llegó a terminar. Al serbio no le gusta que se diga de él que es inteligente. ¿No lo es? «No estoy diciendo que no lo sea, pero no quiero atraer la atención porque tengo ese tatuaje».

Amante del snowboard y la música house , Tipsarevic se sumergió en la lectura de Nietzsche, Kant y otros filósofos a instancias de Vesna, su madre, un ama de casa que acabó graduándose en Derecho. «En casa no había mucho que hacer, así que comenzó a leer estos libros, que terminan trastornándote un poco... Sí, sufrió un tanto», admite.

«Comienzas a preguntarte por qué haces esto, por qué pagas 1.000 dólares para un pasaje, ¿soy feliz? Todas esas preguntas...». Tipsarevic está convencido de que «pensar demasiado no es la respuesta». «Claro que no quiero ser estúpido, pero se dice que ser estúpido es una especie de bendición, porque no conoces más, no quieres más y no necesitas más». Pero una cosa es no ser estúpido y otra convertir la lectura en adicción. «Leía el mismo libro tres, cuatro veces. Intenté leer a Kant y no entendí nada. Y entonces lo leí de nuevo. Y seguí sin entender nada. Y lo leí una vez más, y otra, y otra... Y seguí sin entender...».

«Me estaba tomando los libros demasiado en serio. Ahora entiendo que nunca debes leer un libro y cambiar totalmente tu vida. Debes tomar cosas pequeñas y no dejar que influya al cien por ciento en tu vida», concluye.

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Fuente: La voz de Galicia

uno, que arregla zapatos dijo...

¿A alguien le extraña la actitud del PSOE de Madrid respecto de las víctimas del 11M?

Pero si ese asunto está ya amortizado, hombre…

¿Y Peces Barba qué dice de esto? ¿Y Pilar Bardem? ¿Y Pilar Manjón?

Pussy Cat dijo...

Diversificación de intereses

uno, que arregla zapatos dijo...

Joé, Doña Pussy lo que se está "encontrando" la Ertzaintza por verse obligada a intervenir…

Pussy Cat dijo...

Sobre el asunto de Garzón, ¿no se decía de una beca de 21.000 euros de un curso para su hija? ¡Que suerte tienen algunos!

uno, que arregla zapatos dijo...

Sonría, por favor.

Pussy Cat dijo...

Y, ¿que le enseñarían a la niña por tanto dinero?... Tres millones y medio de pesetas tiene que dar para aprender a ser una Garzona de tomo y lomo.
O sea, que cruza el charco uno(no Uno*) y vuelven dos.
*Uno se nace, no se hace.

metempsicótico dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
belisario dijo...

Pongamos que el pobriño no sabía que no podía cobrar su sueldo en España si le pagaban fuera. A pesar de que es Juez. Y a pesar de que la ignorancia de las leyes etc.

Pongamos que tampoco sabía que iba a cobrar fuera y pretendía ganarse la vida tocando la flauta en el metro.

Pongamos que cuando supo que iba a cobrar fuera se olvidó de comunicarlo por puro despiste.

Traguémonos como mentecatos esa sarta de groseras mentiras.

Y ahora, preguntemos en voz alta:

GARZON, AHORA QUE TE HAS DADO CUENTA DE TU INOCENTE E INVOLUNTARIO ERROR, Y HABIENDO QUEDADO CLARO QUE ERES VICTIMA DE UNA CAMPAÑA DE ACOSO FASCISTA, ¿VAS A DEVOLVER LA PASTA QUE INDEBIDEMENTE COBRASTE EN ESPAÑA?

Garibaldi dijo...

Tiene razón Don Santiago. Tiene razón Tertsch en el ABC. En Estados Unidos, Garzón no solo estaría fuera de la judicatura. Estaría hoy preso. Por eso no tiene cojones para no declarar en Estados Unidos. Aquí sí. Aquí siempre hay un apaño.

metempsicótico dijo...

Haciendo síntesis de las dos entradas, don Baltasar (naturalmente que no era Gracián, aunque el apellido se parece) declaró en una entrevista radiofónica que, nada más producirse el atentado, se personó en la estación de Atocha y enseguida se apercibió que era obra de integristas islámicos. No recuerdo la emisora pero lo oí con estos oídos que se han de comer los gusanos. ¡Qué olfato! Por supuesto, hizo las declaraciones mucho después de aquellos trágicos sucesos. Como a cojón visto, vamos.
Lo que no aclaró es qué hacía allí, ni quién le dejó pasar, ni en calidad de qué se presentó en un lugar donde seguro que lo que menos falta hacía eran curiosos sin arte ni parte o engreídos sin jurisdicción.

benjamingrullo dijo...

Estoy indignado con el editor del libro de Sebastian Haffner “Historia de un Aleman”. Ignoro con qué criterios, acabo de descubrir que el hombre se chichó la parte final del libro. Al menos mi edición termina en el cap 34 y mi edición digital tiene 6 capítulos más. Lo peor de todo es que son extraordinarios, de repente el libro se convierte en El Señor de las moscas. No entiendo por qué los han cortado, porque es el cierre de toda su reflexión sobre el nazismo y el editor va y te la capa. Para los incondicionales de este libro pienso colocar los capítulos al final del día. Imprescindibles.

josejazz dijo...

buenos días tripulación

es posible que Garzón se escabulla legalmente de que sea castigado, porque lo que ha demostrado es, al estilo batasuno, conocer los recovecos legales para librarse si el hecho se llegaba a saber (lo cual es prueba de su mala fe). Pero lo que es indiscutible es que ha ocultado los ingresos que tuvo cuando renovó el permiso de estudios, que ya sabía la cuantía de los mismos. Es un tipo indecente, como ya ha demostrado en múltiples ocasiones, como en el caso de Liaño, y un mal juez instructor, que ha dejado escapar a muchos presuntos criminales. Y además, en vez de resolver problemas, se dedica a crear nuevos donde no existen (memoria histórica, investigaciones en el extranjero). Por último, ha prevaricado claramente en dos casos: el caso GAL y el caso Gürtel, retardando declararse incompetente en ambas ocasiones cuando manifiestamente lo era.

Sursum corda! dijo...

Psiko dijo:


El Juez(?)

El Juez(?) Baltasar Garzón
se pega el gran atracón,
pues sabe sacar partido
a ser un juez(?) consentido.
Lo suyo es la conferencia
que repite con frecuencia,
pues es un juez(?) largador (hablador).
Tiene sobrado valor
para no tener conciencia.


Psikofonías

Pussy Cat dijo...

Aquí,lo de Hermann en el ABC:
CANDIDO GARZÓN

Bremaneur dijo...

benjamingrullo dijo...

Estoy indignado con el editor del libro de Sebastian Haffner “Historia de un Aleman”. Ignoro con qué criterios, acabo de descubrir que el hombre se chichó la parte final del libro. Al menos mi edición termina en el cap 34 y mi edición digital tiene 6 capítulos más. Lo peor de todo es que son extraordinarios, de repente el libro se convierte en El Señor de las moscas. No entiendo por qué los han cortado, porque es el cierre de toda su reflexión sobre el nazismo y el editor va y te la capa. Para los incondicionales de este libro pienso colocar los capítulos al final del día. Imprescindibles.
***
¿Qué edición tiene en papel? ¿Y la digital? ¿Sería tan amable de enviarme esta última? Gracias. bremaneur@gmx.net

Exiliado dijo...

Las rondas de Patxi. Tonia Etxarri"

Alberich el Negro dijo...

¡A los güenos días desde la hedionda sentina!

Querido PEDRO DE PAZ, pues es posible porque existen situaciones en el estatuto laboral de ciertos funcionarios en los que está admitido el cobro de sueldo pese a estar en una situación de -llamémoslo así, aunque no es correcto-, excedencia.

Es el caso, por ejemplo, del denominado "año sabático" que disfrutan los docentes, y durante cuyo disfrute lo más habitual es seguir cobrando el sueldo, pese a no acudir al centro de trabajo. Y ello es así porque se supone, claro, que a lo largo de ese período el beneficiario va a realizar actividades (investigación, conferencias, escritura de libros o artículos, etc.) que contribuirán a su formación y terminarán redundando en beneficio de la comunidad.

Ignoro si los jueces y magistrados tienen contemplada dicha posibilidad en su régimen estatutario, pero tampoco sería extraño.

Bremaneur dijo...

Esta es la dirección correcta del artículo de Tonia Etxarri.

MariscalZhukov dijo...

El diario El País está tan investigador... tan investigador.. que ha acabado inventando. No le basta con las filtraciones. Tiene que literaturizarlas. Y lo hace con un poeta -el Suso del reporterismo, Mercadillo- muy representativo de esa selección negativa que ha hecho de ese periódico un hazmerreir.

Alberich el Negro dijo...

Por cierto, dice Solbes que a lo mejor ya no se produce la pequeña recuperación que él mismo había previsto para el segundo semestre de este año. ¡Mecachis...!

Para una vez que falla en sus pronósticos, seguro que habrá alguien que se lo reproche. En España "semos asín".

En El País, entretanto, se olvidan de estas cosillas y siguen informando de las cosas que de verdad importan.

"El periódico global de noticias en español", especialista en aplicar la Ley del embudo.

ostra dijo...

A mí me encanta lo de que no actuó de mala fe. A ver si algún remero puesto en leyes nos aclara si eso es eximente o atenuante. Es por dar ideas.

(Exiliado: el código del enlace le ha salido bien, lo que le ha pasado es que a la dirección de internet le falta un punto delante de html. Lo mejor es que copie (Ctrl+C) y pegue (Ctrl+V) la dirección que le sale en la barra del navegador)

Pedro de Paz dijo...

Gracias, estimado Alberich, por la aclaración. Ahora que conozco la posible causa, la situación me cabrea aún más. Que a un profesional se le pague un "año sabático" para profundizar en sus conocimientos y que estos reviertan a posteriori en el desarrollo de su trabajo (un docente, por ejemplo) podria tener un pase. Que se le pague a un individuo a costa de nuestros bolsillos para que, además, se vaya a "hacer las Américas" me resulta deplorable.

Artanis dijo...

Hoy, portada de
elconfidencialdigital.com
"Jesús Egiguren será el 'cerebro' de la decisión que va a tomar el PSE en el País Vasco: su apuesta es pactar un gobierno de coalición con el PNV, con Patxi como lehendakari."

¿A alguien le parece creíble?

Artanis dijo...

En cuanto a Solbes, ya no tiene nada de gracia ese juego de "me quiero ir; ahora no me quiero ir..."
A este país lo están fornicando vivo las anteojeras ideológicas del que se inventó a su abuelo. Pero, cómo en el chiste... "¿hay alguien más?"
Pués sí, y peor me lo pones. Está Solbes.
Hace un par de semanas salió el rumor de que estaba aquejado por una delicada situación familiar; se trataría de la enfermedad de su mujer. Si es cierto, podríamos retrotraernos a aquellas discusiones que elaboraba Arcadi acerca de si la sociedad tiene derecho a saber cualquier importante variación de la salud de sus dirigentes. El caso de Maragall ya es paradigmático -además del clásico asunto de Reagan y su cáncer-... ¿qué estabilidad puede ofrecer, ya no un enfermo de determinadas características o gravedad, sino incluso alguien que tiene su vida privada perturbada, trufada, carcomida por el dolor y la circunstancia? ¿Se están juntando sobre España los peores factores exógeneos, endógenos... e incluso íntimos?

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

Buenos días.
Composición actual del gobierno:
A - Ministro renovable. Nunca se agota.
B - Ministro lúdico. Ocurrencias (Tamames dixit) chispeantes.
C - Ministra de baja emisión de ceodós. Apenas derrocha energía.
D - Ministra eólica, solar, geotérmica y maremotriz. Todo energía, también inagotable.
E - Ministra sin impacto ambiental. No molesta, dado su bajo nivel de ruido.
F - Ministra defensora de los burros. Por una especie que necesita recuperar su nicho ecológico.

Kalimero dijo...

Mr. Artanis, que esa fuera la estrategia del PSE-PSOE antes de las elecciones no se le escapa a nadie, ya que daban por hecho que iban a ganar en escaños al PNV, y en esas condiciones, le era más fácil al PNV deshacerse de Ibarretxe y vender el cambio al PSE.

Que ese es el deseo de Eguiguren, Zapatero y el sector moqueta en general, también.

Que el PNV trague con ser segundo mientras tenga en su mano las diputaciones forales (y por tanto, el dinero), es más difícil.

Pero que el PSE-PSOE vendería ese pacto como ejercicio de responsabilidad ante la crisis, también (aunque ese argumento no valga para la política nacional).

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

G - Ministro low cost. Servicios indispensables por un precio simbólico.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

H - Ministra solidaria. Un empuje a los comedores de caridad que, en verdad, lo están necesitando.

Artanis dijo...

Por cierto, por el solaz común...
¿alguien se atreve a hacer el comentario de textos y compartirlo?

navarth dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Feroz dijo...

"que la petición de la licencia de estudios para realizar una actividad no jurisdiccional implica por sí misma una petición de compatibilidad para realizar actividades retribuidas". (Fuentes cercanas). ["No lo ocultó. Simplemente no lo dijo"]

Patrón, el "Superjuez", segurametne se acogió a su derecho constitucional de no declarar contra sí mismo.

Otra cuestión, esta mañana me he cruzado con Cándido Méndez, en el Retiro, y el tío ha adelgazado mucho. Será que estar gordo es de pobres.

navarth dijo...

Dice Arcadi Espada:

”Yo comprendo muy bien a la derecha sin paliativos, que considera el aborto un crimen al margen de cualquier edad. Tienen sus razones, como las tienen los vegetarianos. Esta polémica se diluye muy rápidamente cuando se parte de que el aborto supone la destrucción de un ser humano. Porque observen cómo quedan entonces las preguntas anteriores: ¿Qué es más traumático? ¿Obligar a una muchacha a hacerse cargo de un hijo no querido… o matarlo? La ventaja de andar por la vida sin paliativos es lo clarísimo que se aparece todo. Sin embargo, la derecha socialdemócrata, que no cree que el aborto sea un crimen pero que pone el grito en el cielo (¡a los 16!), es una derecha puramente incomprensible”

Así pues, según Arcadi Espada, los que creen que el aborto consiste en la destrucción de un ser humano tienen que adscribirse, necesaria y simultáneamente, en una doble categoría: la de la derecha sin paliativos y la de los vegetarianos, empleada aquí como integradora de los creyentes en la futurología, el tarot o en el telurismo. Me llama, por tanto, la atención la seguridad (de la que yo carezco por completo) que demuestra Arcadi Espada en este asunto, y que pienso que puede provenir a) de una creencia (compartida con Isabel Gemio) en que es posible definir científicamente los conceptos “ser humano” o “vida”, y el resultado impide equiparar la supresión del nasciturus a la destrucción de vida humana o b) de una intuición de las exigencias de la modernidad.

Feroz dijo...

Al rojo vivo... y al facha muerte.

Bremaneur dijo...

Artanis dijo...
Por cierto, por el solaz común...
¿alguien se atreve a hacer el comentario de textos y compartirlo?
***
Las fotografías de Almu y Gaspi están retocadas con Fotochopped. Háganme caso, no es una hipótesis.

Belosticalle dijo...

ARTANIS (11:24):

"Jesús Egiguren será el 'cerebro' de la decisión que va a tomar el PSE en el País Vasco: su apuesta es pactar un gobierno de coalición con el PNV, con Patxi como lehendakari."

¿A alguien le parece creíble?

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Según por donde se acote la pregunta:

J. E. será el cerebro… Eso sí que no.

Gobierno de coalición con el PNV, con Patxi como lehendakari. Increíble, pero al tiempo.

luigi dijo...

The American Way of Baltasar.

Feroz dijo...

Garzón, en la foto, parece Orgasmo de Amsterdam.

Carmen de T. dijo...

Buenos días,

Por tratarse del día que es, enlazo dos charlas de Gerardo Turiel -abogado defensor de Suárez Trashorras, condenado por el 11M- en Mijares Abogados, despacho de Oviedo. Se celebraron el 9 y el 16 de noviembre de 2007, un par de meses antes de morir de infarto en Benalmádena (Málaga).

Es muy interesante escuchar su versión sobre el proceso y juicio del 11M y su visión de la Audiencia Nacional. Como él aclara al comienzo: "Mi tema es el derecho [...] Vengo a hablar con señores de Derecho sobre Derecho. No tengo nada que ver con el mundo mediático".

Si tienen un rato hoy o quizá otro día, les animo a que las vean:

9-11-07: El Juicio del 11 M: aspectos procesales, derechos humanos, aplicación del Derecho
16-11-07: El Juicio del 11-M (Continuación)

Un saludo cordial.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

I - Ministra de alta eficiencia energética. Con nulo gasto es posible obtener resultados sorprendentes en el hogar.

uno, que arregla zapatos dijo...

El PNV tendrá que gobernar desde la oposición por la poca seriedad del Partido Socialista de Euskadi!

Absolutamente delicioso, que diría José Luis Garci.

Lindo Gatito dijo...

Bueno, sigo proponiendo a Malos, pero de los arquetípicos, no de los reales como Chikatilo.
¿Quien optaría a "The winner is..." en un eventual "casting"?

Ahí van unos cuantos candidatos para una reñidísima competencia:
Tommy Udo, que inventó el descenso rápido de escaleras para señoras con dificultades de movilidad.

Jack Wilson, el rostro anguloso que exudaba maldad en su mirada por encima de los pómulos más intimidantes de la historia.

Harry Powell, servidor del Señor, seguidor de la máxima evangélica: "Dejad que los niños se acerquen a mí"

Un "John Doe" que no tiene nada (pero NADA) que ver con Frank Capra.

Este, que no necesita presentación, quien robaría audiencia a Arguiñano (e incluso a Zapatero de Drag Queen) si mostrase en TV su recetario de Haute Cuisine.

El gigante de las trufas, que nos puso hielo en la médula espinal a todos los chavales que la vimos en su día, haciendo la mejor contribución posible a que las niñas no hablasen con desconocidos ni del tiempo.

Y, probablemente, el más letal de todos, capaz de acabar con todos los anteriormente expuestos sin pestañear. Ante ustedes, Le roi.

Claro que, si ampliamos horizontes, habría que tener en cuenta a este técnico, todo un profesional.

Por si quieren saberlo, en mi personal panteón de horrores este es el que protagoniza mis peores pesadillas.

uno, que arregla zapatos dijo...

Hoy, portada de
elconfidencialdigital.com
"Jesús Egiguren será el 'cerebro' de la decisión que va a tomar el PSE en el País Vasco: su apuesta es pactar un gobierno de coalición con el PNV, con Patxi como lehendakari."

¿A alguien le parece creíble?


Don Artanis, EGIguren es oler una txapela y le genera un priapismo nacionalista…

uno, que arregla zapatos dijo...

Feroz dijo...
Al rojo vivo... y al facha muerte.


¡Qué talento, Don Feroz!

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

J - Ministro PETA. Un antitaurino convencido.

belisario dijo...

Garzón no podía cobrar su sueldo de Juez forrándose a costa de Botín.

Pero lo hizo.

Garzón: ¿va Ud. a devolver su sueldo de esos meses, o piensa quedárselo sabiendo que no debería haberlo cobrado?

¿No hay ningún representante de la oposición capaz de formular esa sencilla y clara pregunta ante unos cuantos cientos de cámaras de televisión?

¿No hay nadie capaz de denunciar ante la opinión pública que, para más inri de en este fétido asunto, con botines, bolsones, ocultaciones y sobreseimientos de por medio, se añade el hecho de que Garzón sigue sin devolver la pasta a sabiendas de su cobro indebido?

Mira que parece fácil.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

K - Superministra hard discount. Llegan las rebajas definitivas.

churruca dijo...

Garzón es un crac. Animo a quien tenga lo que hay que tener, y que se vea en el trance, que se justifique ante la Agencia Tributaria con argumentos del tipo:

Obré de buena fe. Si mi intención hubiera sido defrudar no me habría comprado el Aston Martin.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

L - Ministra autopropulsada por biocombustible. Hacia las estrellas y más allá.

Carmen de T. dijo...

belisario,

"¿No hay nadie capaz de denunciar ante la opinión pública que, para más inri de en este fétido asunto, con botines, bolsones, ocultaciones y sobreseimientos de por medio, se añade el hecho de que Garzón sigue sin devolver la pasta a sabiendas de su cobro indebido?"

El Patrón, hoy: Ganarse unos garzones.


Navarth,

Yo también creo que Arcadi hoy no ha estado fino.

Encuentro una falsa disyuntiva al final de su primer párrafo:

"¿Qué es más traumático? ¿Obligar de por vida a una muchacha a hacerse cargo de un hijo no querido o permitir que la muchacha decida si lo quiere o no?"

En condiciones normales, una muchacha -yo generalizaría: cualquier mujer-, no tendría necesariamente que hacerse cargo de su hijo si no quisiera. La ley podría protegerla a ella y al no nacido procurando un embarazo tranquilo y la entrega en adopción posterior si, una vez nacida la criatura, la madre continuara deseando no hacerse cargo del hijo.

Como señalaba Martín Prieto hace unos días, no parece sensato que cuando se dispone hoy de información y métodos eficacísimos para evitar el embarazo, el aborto sea una solución. Existiendo anticonceptivos y la píldora del día después, ¿en qué cabeza cabe que se promocione que las mujeres esperen a abortar varios meses?

luigi dijo...

Le Garçon terrible.

Garibaldi dijo...

Gran señora Inés Sabanés. El Gauleiter Tomás Gómez se ha retratado. Por lo demás, no estamos donde quiere el diario El Paíos. estamos en Tailandia.

Alberich el Negro dijo...

CHURRUCA (de las 12:52):

La "buena fe" y la "superioridad moral intrínseca" son las piedras miliares sobre las que descansa el día a día de los progres.

Ejemplos:

1º) Me equivoco gravemente -pongamos por caso, al negociar con una banda terrorista-, pero como lo hice de buena fe y con la mejor voluntad, pues basta con pedir perdón y a otra cosa, mariposa.

2º) Item más: digo que en la lucha antiterrorista estamos mejor que nunca y al día siguiente los asesinos nacionalistas ponen una bomba y hacen saltar por los aires una terminal del aeropuerto de la capital del país. Pero como lo que dije fue de buena fe y porque otros me habían dicho que era así, pues pido perdón y a otra cosa, mariposa.

2º) Item más: se suspende el servicio de cercanías durante un largo tiempo en una de las principales ciudades del país, a causa de ciertas obras que está ejecutando un ministerio que forma parte de mi gabinete de gobierno. Pero como yo no quería que ocurriera eso (iba de buena fe, vamos) y he escrito una carta pidiendo perdón a los afectados (este es un gesto de gran mérito para el común de los ciudadanos), pues a otra cosa, mariposa.

Item más...

Carmen de T. dijo...

Concentraciones AVT: 11M - V día europeo en recuerdo a las víctimas del terrorismo.

Sargento 100% Algodon dijo...

Responsabilidad ante la AEAT...

Artículo 179 Ley General Tributaria. Principio de responsabilidad en materia de infracciones tributarias.
1. Las personas físicas o jurídicas y las entidades mencionadas en el apartado 4 del artículo 35 de esta ley podrán ser sancionadas por hechos constitutivos de infracción tributaria cuando resulten responsables de los mismos.
2. Las acciones u omisiones tipificadas en las leyes no darán lugar a responsabilidad por infracción tributaria en los siguientes supuestos:
a) Cuando se realicen por quienes carezcan de capacidad de obrar en el orden tributario.
b) Cuando concurra fuerza mayor.
c) Cuando deriven de una decisión colectiva, para quienes hubieran salvado su voto o no hubieran asistido a la reunión en que se adoptó la misma.
d) Cuando se haya puesto la diligencia necesaria en el cumplimiento de las obligaciones
tributarias. Entre otros supuestos, se entenderá que se ha puesto la diligencia necesaria cuando el obligado haya actuado amparándose en una interpretación razonable de la norma o cuando el
obligado tributario haya ajustado su actuación a los criterios manifestados por la Administración
tributaria competente en las publicaciones y comunicaciones escritas a las que se refieren los
artículos 86 y 87 de esta ley. Tampoco se exigirá esta responsabilidad si el obligado tributario ajusta su actuación a los criterios manifestados por la Administración en la contestación a una consulta formulada por otro obligado, siempre que entre sus circunstancias y las mencionadas en la contestación a la consulta exista una igualdad sustancial que permita entender aplicables dichos
criterios y éstos no hayan sido modificados.
e) Cuando sean imputables a una deficiencia técnica de los programas informáticos de
asistencia facilitados por la Administración tributaria para el cumplimiento de las obligaciones
tributarias.

Pero sólo para infracciones tributarias... para actuaciones de gestión, inspección y recaudación yo contactaria conmigo mismo y guardaría hasta el recibo (no, mejor factura) de la ropa interior que llevo puesta... un consejo que les doy...

Kalimero dijo...

Hoy, una de mis bestias negras...

La Audiencia de Vizcaya condena al Ayuntamiento de Bilbao a pagar 30.000 euros a Santiago Calatrava

Espero que la sentencia sirva para que jamás de los jamases se vuelva a contratar a cargo del erario público, aquí y en Pernanbuco, a semejante personaje. Con una pista de patinaje como puente, y con una nevera con goteras como aeropuerto, en Bilbao tenemos bastante. Y que el Ayuntamiento se lo cobre al equipo de gobierno que dio por buena semejante chapuza...

Kalimero dijo...

Pernambuco, que no estaba escribiendo en Euskañol...

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Hoy en Zapaterías Rimadas:
CARNE DE OFERTA
El “bajo coste” irrumpe en el mercado del sexo.
La crisis ha llegado a los locales de alterne:

"Los clientes continúan viniendo, pero con una frecuencia menor". La facturación se ha desplomado en un 40% en el último año. Y al tiempo que baja la clientela, aumenta el número de “demandantes de empleo”, desde cajeras de supermercado a empleadas de Banca.
En Valencia, ya han tomado nota. Se implanta el bono relax: “Pague cuatro servicios; al quinto, invita la casa”.
“Es una forma de premiar la fidelidad del cliente”, dice el gerente de la sala Paraís.
(Hombre... no se yo si fidelidad es la palabra más adecuada. Al menos, con los casados)
Vamos allá, por la cuaderna vía:

La vida está assaz mala... ¿Qué le vas a facer
si tienes hipoteca del Banco Santander?
Ya puedes resignarte, seas home o mulier,
a entrar en el negocio de sacar e meter.

El oficio, que antaño tenía sus ventaxas,
hoy non da para pieles, hoy non da para alhaxas:
ya supino, yo prono, decúbito trabaxas...
¡E te piden, encima, que les fagas rebaxas!

Lo peor del assunto es que más de un fulano
te escatima los cuartos, abussivo e marrano.
Si te ocurre tal cossa, tú, te niegas de plano:
-“Dos por uno” de acuerdo... ¡Pero non dos por ano!

Basta ya de penurias, que tenemos faena.
Hoy habrá para todas diversión de la buena:
Esta tarde me han dicho que entrarán en escena
los alegres sociatas... ¡El filón de Baena!

Louella Parsons dijo...

SANS-FOY,

genial!!
Y lo de la fidelidad...manda carayo.

--

CARMEN DE T,

muy buena su respuesta a Arcadi.

--

LUIGI dijo...
191-Lágrimas.

LUIGI,
En la zona cero hay un edificio en cuya entrada hay una escultura que es como una fuente en el que caen constantemente 15 gotas-lágrimas de agua que representan a las víctimas que trabajaban en ese edificio (creo que murieron en el mismo edificio que sufrió daños colaterales)

Sursum corda! dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Monsieur de Sans-Foy dijo...

Parece que en el PNV no están por la labor de presentar a Juan Josué para que el Parlamento Vasco escenifique su defenestración con urna, luz y taquígrafos.
¿Y no será, me pregunto yo, para evitar que quede explícito que PACHI LÓPEZ es Lehendakari con los votos del PP?
Porque, lo que cuenta es el día después...

Jokin dijo...

Pues a mí el artículo de Arcadi Espada me ha dejado pálido. De verdad que no me lo podía creer. Fíjense ustedes que lo he leído tres veces para asegurarme de que no era una ironía que yo no alcanzaba a entender, y que no decía precisamente lo contrario de lo que parecía que decía. Pero según lo que leo aquí, dice exactamente lo que parece que dice, incluida la comparación de los reparos al aborto con los reparos a la carne que muestran los vegetarianos. Les confieso que esta banalización así me ha puesto los pelos de punta.

loco dijo...

Lo reconozco, soy un fan de Pedro Calvo Hernando.

Lean su ultimo articulo Ourense, Obama (con Zapatero) y la guillotina

uno, que arregla zapatos dijo...

La campaña del nacionalismo en contra de la alternancia democrática arrecia por momentos. Mientras el chistulari de Alonsoteguín daba su concierto en casa Herrera, la incipiente esperanza del emakunacionalismo Izaskun Bilbao ha desgranado punto por punto el argumentario predemocrático elaborado por su formación política. El alfa y omega, el leit motiv: el PNV ha ganado las elecciones y como ha ganado las elecciones no debería de abandonar el gobierno, cosa que ocurrirá (ella todavía no da su brazo a torcer) mediante un pacto frentista antinatura (antinatura según la luminaria porque eso no lo habían avisado en la campaña electoral, como tampoco lo habían hecho los jeltzales con el madrazismo…). En definitiva, la sensación de crispación que estos paleozoos políticos están trasladando a sus bases empieza a ser asfixiante. Como podrán comprender está la cosa como para ir con coquilla por la calle, no vaya a ser que choquemos sin queriendo con el pie de algún nacionalista "moderado".

Fuera de bromas, la insurrección, el golpismo de facto que preconizan estos pseudodemócratas es de preocupar. muchos sabíamos de su catadura totalitaria, pero nunca imaginamos los límites de extorsión ética a los que están llegando para no perder el poder.

Para muestra, un botón de un "ciudadano" que rinde culto a los hijos de Sabino. En DEIA, como no:

PSE-PP: ¿Vuelve el espíritu de Ermua?
Javier Quintano Ibarrondo (Elizondo)

PSE-PSOE quiere demostrar que también pueden gobernar la CAV los no nacionalistas vascos sin que el mundo se hunda. PSE-PSOE quiere demostrar que unas leyes y unas partidas presupuestarias las consensuará con el PP y con el partido de Rosa ex de la rosa; y que otras las consensuará con el PNV. El PP intentará consensuar las leyes y las partidas que afecten a departamentos más ideológicos que pragmáticos-económicos, como son las relativas a las consejerías de Educación, de Cultura, de Interior, a sus cambios de titulares, a sus cambios de directores, a los nombramientos de nuevos asesores.
Para un observador medianamente imparcial no es cierto que haya habido un clamor de cambio salido de las urnas; ni siquiera ha habido una irrenunciable voluntad de cambio salido de las urnas. Simplemente hay, eso sí, una ocasión propicia para formar una nueva mayoría capaz de abordar Lakua, remover todos los cargos de confianza del anterior Gobierno, tomar los coches oficiales, los despachos, y asir con fuerza y determinación las riendas del poder. Una ocasión propicia, no lo olvidemos, creada a resultas de que a más de 100.000 vascos se les negara la validez de su voto, se les privara de ese derecho cívico por el desarrollo de una Ley de Partidos de anémico rigor, ya que puede asegurar que todo el entorno de ETA es también ETA sin ser capaz de definir de una manera mínimamente coherente ese entorno. Pero todo vale en este juego, y el fin parece seguir justificando los medios.
¿De qué fin podemos estar hablando? Pues de una de las premisas del razonamiento españolista, por ejemplo, que asegura: en cuanto sepan que no van a conseguir sus fines dejarán de avivar esos rescoldos de la violencia. Y aquí llega PSE-PSOE anunciando que su política va a dar un giro a la manera de gobernar realizada hasta ahora, y que eso lo van a agradecer todos los vascos; que su acción al frente de la Lehendakaritza va a constituir un avance en la normalización constitucional y en el camino de la paz. Yo opino, sin embargo, que puede haber más crispación, más confrontación, más radicalidad, si se sigue con esta especie de ánimo revanchista que parecen esgrimir algunos. Ojalá me confunda.

Aitor Mento dijo...

Querido don Kalimero :

Con "bestia negra" se refiere a Calatrava ? Para mí más bestia negra aún es el alcalde que lo contrató y luego fue de chulo con él. El simpar Liberalísimo.

Él tenía que poner ese pastizal.

Aittitta Makurra dijo...

Vale, vale, que sí el visitante 1000000 era yo, Patrón.
Que ya está todo el pescado vendido, que el PSE y el PNV ya negociaron, con los anteriores presupuestos, el nuevo gobierno. El PSE aeptará los votos del PP y luego gobernará con el PNV...
Agur ta ondo izan.

uno, que arregla zapatos dijo...

Y ahora me pongo en pie y aplaudo hasta la extenuación este escrito:

La dictadura de la incompetencia
José García Domínguez

Coincido con Xavier Roig, ese directivo que acaba de publicar La dictadura de la incompetencia, demoledor opúsculo sobre la miseria intelectual de nuestra clase dirigente. Al igual que él, creo que el abismo que separa al Norte del Sur lo provocan las actitudes, no la riqueza. ¿Cómo descifrar si no el enigma estadístico de que España acogiese a cinco millones de inmigrantes mientras que el desempleo autóctono jamás logró bajar del ocho por ciento? Paradoja únicamente posible en la patria del Lazarillo de Tormes, el Buscón llamado Don Pablos y un Antonio apellidado Gala, gran sabio que sentenció que en Andalucía sólo trabaja quien no sirve para nada más.

Rasgo al fin de una mediocridad colectiva que se incuba ya en la escuela, la barricada contracultural donde los eternos lactantes aprenderán a diluir cualquier atisbo de responsabilidad individual en un magma exculpatorio de indolente gregarismo. Zapatero, Rajoy, Montilla, el pobre Ibarretxe, todos dicen hoy ser Obama. Zapatero, Rajoy, Montilla, el pobre Ibarretxe, todos mienten. Y es que ninguno de ellos se atrevería a imitar eso que acaba de anunciar Obama, a saber, que acabará con la patente de corso que significa el empleo vitalicio para los profesores vagos, absentistas, incompetentes o las tres cosas a la vez.

Que también romperá el tabú de la igualdad salarial entre los docentes, pues los educadores que demuestren mejores resultados cobrarán más que los otros. Y que, a partir de ya, todas las escuelas permanecerán abiertas durante catorce horas al día sin interrupción. Interroguen ahora a Zapatero, a Rajoy, a Montilla, al pobre Ibarretxe; pregúntenles si aún encarnan el alter ego meridional de Obama, a ver qué responden. Al respecto, recuerda Roig en su libro el argumento de un célebre spot solidario de TV3, metáfora perfecta de nuestro sistema educativo.

Un científico de aspecto definitivamente siniestro ordena realizar cierto ejercicio a dos chimpancés. Uno ejecuta bien la tarea y el otro no. Resultado: el monito diligente y trabajador decide compartir su premio, una rica banana, con el otro mico que no supo o no quiso hacer el trabajo. Mensaje número uno: Primar a los que desarrollan bien su labor supone una perversidad sádica. Mensaje número dos: Da igual que hagas las cosas bien o mal, siempre recibirás tu recompensa. Mensaje número tres: No seas idiota, chaval: no vale la pena que te esfuerces en nada. Pues eso. 
  

uno, que arregla zapatos dijo...

Sobre el contencioso con el altanero Calatrava solo diré que Uno (no uno) siempre ha pensado que la responsabilidad de todo esto está en los técnicos municipales que no advirtieron de la poca funcionalidad del puente peatonal a la recepción de la obra. Ellos, en su calidad de técnicos, deberían ya de haberse dado cuenta en la misma memoria del proyecto que los materiales previstos para la ejecución de la cubierta de la pasarela eran altamente deslizantes. Y si no. con una mera supervisión de la obra deberían de haberlo constatado.

Porque pedirles que además, como profesionales adiestrados en temas arquitectónicos, pedirles que sepan que la legislación exime de responsabilidades al autor en el mismo momento de la recepción de la obra, ya sería demasiado.

Y después de toda esta dejación de funciones, todavía el ex-anestesista reciclado a prócer municipal saca pecho ironizando sobre lo poco que costará a los bilbaínos la reparación del agravio profesional contra el altanero Calatrava…

¡¡¡¡Pués págalo de tu bolsillo, farsante!!!

Aitor Mento dijo...

Don Uno : Plas, plas, plas, plas.

uno, que arregla zapatos dijo...

Evo Morales pide despenalizar la coca masticando una hoja ante la ONU

Da miedo pensar a lo que podrían llegar algunos progreskistas para despenalizar totalmente el aborto…

Aitor Mento dijo...

Bueno, don Uno, sólo un matiz...el contencioso ha sido en realidad una lucha de altaneros, Calatrava vs. Liberalísimo.

uno, que arregla zapatos dijo...

Muy cierto Don Aitor.

Y el que más ha "patinado", siempre, ha sido Azkuna.

Tirando con pólvora del rey, claro.

Porque ¿hay alguien que sepa lo que nos está costando a los bilbaínos en costas, trámites, litigios, indemnizaciones y reparaciones la chapuza del Ayuntamiento peneuvista?

Aitor Mento dijo...

Bastante más de lo que dice el Liberalísimo, don Uno.

Eso sí, como sabe que lo sufragará sangrando cada año más los bolsillos del currela...

Aitor Mento dijo...

Por cierto, que ahora va a por la calle Ledesma y terminará peatonalizando hasta la ría.

Ahora que al parecer han terminado de sembrar las calles de Bilbao de estatuas de personajes ilustres del PNV, que le hagan una estatua ecuestre para la confluencia de Ledesma con Berastegui, por ejemplo.

A lomos de un currela, preferentemente currela del volante ( comercial, mensajero, repartidor, conductor de autobús, taxista no sé si decir porque éstos alguna bula tienen.... )

Matriuska dijo...

Ahí, D. Santiago, ahí, con el mazo dando. Unos filosofaban a martillazos, pues usted a mazazos. Buenísima la analogía con el ajuste de cuentas de la capilla ardiente. Pero es cierto, lo que he podido leer del editorial de El Mundo, ese olvido que hay por el 11-M. En mi caso hay cierta vergüenza simplemente por el cobarde espanto que me produce recordar como mi país se bajó los pantalones en aquella fecha, el escupitajo a las víctimas estuvo ya en las primeras horas, aunque a mí me sirvió para buscar respuestas, más allá de la sensación que uno tiene, justificada o no, de que le han tomado legalmente el pelo. Espanto ver al juez de las filtraciones del 11-M junto a Garzón en concurso por la Presidencia de la Audiencia Nacional. Quizá esa sea, entre otras, mi forma de honrar a las víctimas.

Pussy Cat dijo...

Completando la lista de actos en homenaje a las víctimas del terrorismo que nos trae Carmen de T, añado los de Guipúzcoa:

Esta tarde, a las 18 horas, habrá una ofrenda floral en la escultura Oroimena-Memoria, situada en los jardines de Alderdi-Eder de San Sebastián. En Irun habrá un momenaje en la Plaza de San Juan a las 19.30 horas.

mariano santiso dijo...

Anuncio en la Calle Serrano " Busco facturas viejas de trajes y ropa de señora y caballero, pago bien"

"También interesados en facturas de cacerías"

Sursum corda! dijo...

Psiko dijoi:


La final..en Valencia

El cliente que sea terne
no ha de echarlo a humo de pajas:

han llegado las rebajas
a los locales de alterne.
Y la "madame" que gobierne
club de luces en Valencia,
que no pierda la paciencia.
Hará caja, del desmayo,
hacia la mitad de mayo
con la bilbaina afluencia.



Psikofonías

Pussy Cat dijo...

Ya se que la cosa va de altaneros, y los altaneros no admiten soluciones sencillas, pero a lo mejor se les solucionaba a ustedes el problema con este humilde producto;
Yo lo untaría con esto

Brazil dijo...

Y en cuanto a Garzón tanto Usted como Tertsch dan en el clavo. Hay que ser muy miserable para hacer en España lo que no se atreven a hacer fuera, simplemente porque la Ley no es una caricatura, simplemente porque allí que un juez, eso que tiene que hacer "juzgar" resulta inaceptable que tenga tan poco respeto a la Ley a la norma. Pero, claro, aquí en España sí que lo hacemos, al modo de los turistas españoles en Barsil o Cuba o Thailandia que van a follarse a niñas de 6 a 15 años, niñas que podrían ser sus hijas, y que tan bien les viene que en España esté perseguido. Qué asco dais, qué asco tan grande.

Brazil dijo...

Qué falta de narices vitales, qué falta de entreñas, qué hipocresía tan grande y tan vomitiva.

Aitor Mento dijo...

Está bien, doña Pussy, lo malo es que ese producto no sirve para patinazos neuronales.

uno, que arregla zapatos dijo...

En efecto, Doña Pussy. Mediando un consistorio la solución siempre está en el "untamiento" (al) más adecuado…

Brazil dijo...

Menudo Montecassino que nos ha tocado, Sr. Tertsch.

churruca dijo...

Apropósito de esos países en los que la ley no es una caricatura, reproduzco una frase de Joan Barril en un artículo publicado por El Periódico el pasado día 9. El artículo –no nos eduquen, please- hablaba sobre la ley que obliga a doblar el 50% de las películas al catalán.

Esta es la joya del pensamiento.

“Lo de las leyes de obligado cumplimiento empieza a ser una práctica agobiante en estos últimos años.”

Y es que hay países donde las leyes no son de obligado cumplimiento. Empezando por la propia Constitución.

uno, que arregla zapatos dijo...

Los popes peneuvistas adoctrinando a sus secuaces:

El "vasquismo" socialista.-
Desde mi baserri
Juan de Etxano

Un día, tiempo ha, nos enteramos de que Patxi López estaba estudiando euskera. Comenzaba de nuevo la andadura vasquista del socialismo vasco. Ahora hemos sabido de que ha reanudado con ímpetu las clases porque quiere ser lehendakari de todos los vascos, por supuesto, con los votos del alter ego, el Partido Popular.

Recuerdo, dice José, que en la época de Ramón Jauregui el blando, a un cocinero socialista el hijo le llamó "aita". Lo miré perplejo y me dijo: "Es que Jauregui nos ha dicho que tenemos que ser vasquistas". Es lo mismo que ahora Patxi López que nos viene a decir que ser vasquista es que tus hijos te llamen aita, aunque luego pacten euskera, educación y lo que sea con los ultramontanos del PP. Esto es ni más ni menos que la cuadratura del círculo.

Vamos, que si Patxi López no fue capaz de estudiar una carrera ni de aprender euskera en todos estos años, es muy difícil que ahora lo aprenda, aunque tenga un profesor particular. Además, dice Matías, ¿merece la pena para los pocos meses que va a ejercer de lehendakari?

¿Tan corto se lo fías?, pregunto. Las previsiones más optimistas apuntan a que la crisis económica, de ahora en adelante, va a ser galopante. Que Zapatero se va a dar el primer batacazo en las elecciones europeas, y a que el paro rondará los cinco millones antes de fin de año. Y en el País Vasco, las previsiones son igual de alarmistas. Luego un Gobierno sustentado por 25 escaños y con la ayuda inestimable y desestabilizadora del PP, tiene un recorrido exiguo y penoso.

¿Y el PNV hará una oposición cruenta? "No es ese mi cálculo. Hará una oposición transversal, con Urkullu a la cabeza. Pero la ciudadanía y la militancia anda con ganas de pasar a la oposición y actuar en consecuencia".

Brazil dijo...

Arcadi, hijo de mi vida, tu texto encantadoramente racional, sabes bien lo que te venero, pero se pierde el sentido. La Ley cuando lo es, como el concepto de sujeto de derechos, se defiene de manera negativa. La Ley no dice que se permitan las relaciones sexuales entre menores de 13 años, lo que dice es que a partir de esa edad no es delito. Y tampoco se dice que en el caso de una menor que quiera tener un hijo y los padres no, ésta no pueda acudir a la fiscalía para exigir que un juez la ampare. Por supuesto que la edad de 18 años es aleatoria, por supuesto que la Ley no lo dice todo, bastaría más, saravá la indeterminación, porque para eso está la figura del juez, que lo que hace es juzgar. Vaya, algo que tiene difícil explicación ("ser un juez ecuánime, neutral, justo o como se diga"), que cuando se encuentra con la indeterminación tiene que apelar a cierta analogía, jurisprudencia, etc... En definitiva, a cierto saber hacer, cierta techné, a juzgar, y eso depende mucho de quién se sea, de una deontología (en una empresa que se va de nuevas no hay más que fijarse en la deontología de la caja para saber de qué pie cojea esa organización. Miedo da saber quién meterá pelas en España tal y como están las cosas).

El problema estriba en que un Gobiernp practica algo muy perverso con los adolescentes: "mira, abortar es como la píldora o un condón, cuando quieras y escapando a la vigilancia de los padres, a su conocimiento". Para qué, no lo sé, pero no me barrunto nada bueno. Quitar a los padres de enmedio, quitarles autoridad, que sean una presa fácil para el Gobierno, más en sus manos. El mismo caso que el tema de los 4 suspensos. Y esto es del todo inaceptable. Ni de derechas ni de izquierdas. Inaceptable.

Pussy Cat dijo...

Ahora, permítanme un momento solemne para un día tristemente solemne.
LACRIMOSA

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

M - Ministra altermundista. Hay que ayudar al Tercer Mundo.

pitufona dijo...

Para solemnidades:
Purcell

belisario dijo...

"Yo soy progre porque el mundo me ha hecho asín". Capítulo 22.809.

Carlos Herrera:

- ¿Qué os parece la sentencia del Supremo por la cual se rechaza la posibilidad de pasar curso con cuatro suspensos?

Calleja:

- Bueno, es un tema complicado.

Belosticalle dijo...

Esta mañana en el Congreso Josu Erkoreka abría fuego contra el Gobierno, cuestionando el respeto de éste a la separación de poderes.
A la pregunta genérica siguió la concreta, sobre la actividad judicial en las semanas previas a las elecciones vascas y gallegas:

"Sobre estas elecciones pesará siempre la sospecha de que el Gobierno intentó instrumentalizar el Estado de Derecho para ponerlo al servicio de sus intereses y expectativas electorales."

La respuesta de Zapatero no ha estado mal: “Ni usted mismo se cree nada de lo que ha dicho”.
Pudo haber añadido que si así piensa el PNV y cree tener pruebas, no tiene más que ponerlas en un juzgado.
Por supuesto, el Presidente se abstuvo de hacer tal invitación.
Pero el primer clarinazo ya está dado.
Veremos si el desalojo de Ibarretxe, de producirse, no termina en Estrasburgo.

García Francés dijo...

No tengo el coño pá ruidos

Estoy demasiado preocupado por asuntos familiares para que me importe un carajo que el ministro Rubalcaba no eche a patadas al comisario general de la Policía Judicial, D. Juan Antonio González.

También me interesa poco que el periódico Le Monde acuse a El País de censurarle para ocultar la grave crisis que atraviesa el diario de la familia Polanco.

Es cierto que me ha sobresaltado saber que ha aumentado un 700% el riesgo de que España quiebre, y, al mismo tiempo, recibo asombrado la noticia de que el juez Garzón está en Perú lamiéndose las heridas y, presuntamente, trincando algo de efectivo para su colchoncito. Me resbala

Después de estas noticias escuchadas en la radio, ya no tengo ganitas de más mierda.
Hoy toca otras cosas.

Un recuerdo lleno de emoción para todas las víctimas del 11M

No tengo el coño pá ruidos

Belosticalle dijo...

Doña PUSSY (5:15), un placer escuchar esa página de Mozart.

Lástima que haya quedado contaminada para siempre por esa bellísima mentira (pero mentira y gorda) que es “Amadeus”.

Todavía me sonrojo recordando la casa del músico en Salzburgo profanada, convertida en guardarropía y escaparate de la gran película.

uno, que arregla zapatos dijo...

Veremos si el desalojo de Ibarretxe, de producirse, no termina en Estrasburgo.

Don Belosti debido al enorme suspense de la situación y tal y como se está poniendo la cosa, no habrá que descuidar la defensa de nuestra parte más… noble.

churruca dijo...

¡Ay, el arte de titular!. El bueno de Enric Soprano se ha sacado de la manga un titular falso. Así, como quien no quiere la cosa. Resulta que la SER –quién, si no- está aireando unas supuestas conversaciones telefónicas del tal Correa. Conversaciones que, ¡faltaría más!, ni para la SER ni para El Progal son supuestas sino la verdad del Evangelio.

El caso es que en una de esas conversaciones Correa acusa al gerente del PP madrileño de exigirle comisiones (abro paréntesis para comentar la perplejidad que produce oír hablar a un comisionista en estos términos, nada menos que acusando a alguien de dedicarse a lo suyo) por los trabajos que Correa realizaba para el PP. Y ahora, el titular de El Progal:

El gerente del PP madrileño a Correa: "Si tú no me pagas comisión (...) te voy a dejar de pagar facturas"

Así, entrecomillado. Atribuido, directamente, al tesorero de PP madrileño.

uno, que arregla zapatos dijo...

No pasarán (ni con cuatro ni con Iñaki)

Louella Parsons dijo...

BELOSTICALLE, sí, bellísima mentira.
Pero, ¿qué me dice de la cantidad de gente que se acercó y conoció la música de Mozart a través de Amadeus?

Tuvo y tiene su utilidad. Creo que este tipo de películas, como los discos tipo el de los tres tenores, aproximan a la gente a la música clásica y eso siempre sensibiliza y desembrutece un poco.

uno, que arregla zapatos dijo...

Hablando de música, tiene bemoles la cosa. 4 millones de parados y, oh causalidad, se ponen "gallos" en Galicia.

(Por cierto, Suso Seixo…¿del sector pro-ruso?)

churruca dijo...

Quite, quite, Belosti. Tiene razón Doña Louella. Bien está que a través de Amadeus mucha gente se aproximase al placer de la música clásica. Con los tres tenores, incluso.

Lo que sea antes de caer en manos de el “descompositor” Luís Cobos. Ese desalmado que hace que Mozart suene como la banda sonora del gitano de la cabra.

Aitor Mento dijo...

Completamente de acuerdo, doña Louella, y eso pasa en muchos ámbitos de la cultura.

El "no purismo" siempre sirve al profano de introducción a los géneros más puros.

churruca dijo...

Creo adivinar el espíritu burlón de D. Arcadi en el párrafo que nos trae Navarth. No han gustado, a pesar de ello, dos cosas:

La primera, esta afirmación:
“Esta polémica se diluye muy rápidamente cuando se parte de que el aborto supone la destrucción de un ser humano.”

Que es perfectamente reversible. La polémica se diluye igualmente cuando uno –no Uno- parte, como parece hacer el señor Espada, de que el aborto no supone la destrucción de un ser humano.

La cuestión es, ¿si ese ser, que está indefectiblemente destinado a ser un humano concreto e irrepetible, no es un humano, entonces, qué es?.

La segunda, la premisa según la cual sólo se puede estar contra el aborto si se es de derechas.

luigi dijo...

Louella, me complace haberle recordado el homenaje de las 15 gotas-lágrimas de la zona cero.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

N - Ministro Feng Shui. De como posicionarse sobre el terreno.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

Ñ - Ministro traffic calming. Evite los atascos de vehículos en las grandes ciudades: circule a pie.

Sursum corda! dijo...

Psiko dijo:

"La calunnia è un venticello,
un'auretta assai gentile
che insensibile, sottile,
leggermente, dolcemente
incomincia,.
incomincia a sussurrar
Piano piano, terra terra,
sottovoce, sibilando,
va scorrendo, va scorrendo
va ronzando, va ronzando;
nell'orecchie della gente
s'introduce,
s'introduce destramente,
e le teste ed i cervelli,
e le teste ed i cervelli fa stordire,
fa stordire e fa gonfiar.
Dalla bocca fuori uscendo
lo schiamazzo va crescendo
prende forza a poco a poco,
vola già di loco in loco;
sembra il tuono, la tempesta
che nel sen della foresta
va fischiando,
brontolando, e ti fa d'orror gelar.
Alla fin trabocca e scoppia,
si propaga, si raddoppia
e produce un'esplosione
come un colpo di cannone,
come un colpo di cannone.
Un tremuoto, un temporale,
che fa l'aria rimbombar!
E il meschino calunniato,
avvilito, calpestato,
sotto il pubblico flagello
per gran sorte ha crepar.
E il meschino calunniato,
avvilito, calpestato,
sotto il pubblico flagello
per gran sorte ha crepar. "



No es calumnia la belleza.
Se propaga de otro modo.
Si la mentira es su apodo,
pierde su naturaleza.




(los versos en italiano son de Il barbiere di Siviglia. La Calunnia Wiki

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

O - Ministro fuzzy logic. Una manera de dar forma matemática a hechos cotidianos imprecisos.

Belosticalle dijo...

No, LOUELLA y CHURRUCA, ¡si estoy con ustedes!
Yo no me privo de volver a ver ‘Amadeus’.
Es como con la ópera 'histórica' en general: olvidar la Historia, o revientas la audición.

Y muy en especial de acuerdo con lo del funesto Cobos, que de un batutazo convierte un ‘Lacrymosa’ en La Cremosa.

Sursum corda! dijo...

Belosticalle:

Pero es que Amadeus no trata de ser biográfica, aunque la película lo parezca.

Es un reflexión sobre un artista genio superficial y un trabajador incansable pero mediocre que se da cuenta del genio como ningún otro. Nadie aprecia más como artista a Mozart en Amadeus que Salieri y por eso es el que más le envidia,

Lo malo es que a mucha gente le ha quedado la idea de un Mozart que se ríe como un bobo. De todos modos, Mozart no era el serio "vieja peluca" de J S Bach sino alguien capaz de escribir esto:


"Lamentablemente, debo terminar ahora. Pero antes te voy a contar una triste historia que acaba de pasar en este preciso instante, mientras te escribía. Oigo un ruido en la calle. Dejo de escribir, me levanto, voy a la ventana y no oigo nada. Me vuelvo a sentar, sigo escribiendo y de nuevo escucho algo. Me levanto otra vez y sólo oigo un débil ruido. Siento entonces un fuerte olor a quemado, por donde voy, apesta; si me acerco a la ventana el olor se va; si entro a mi cuarto, el olor vuelve. Al final mamá me dice: “¿Qué es esto, hijo? ¿Has dejado escapar un…?” “No lo creo mamá”. “Sí, sí, claro que sí”. Quiero tener la conciencia tranquila, me meto un dedo en el culo, lo llevo a mi nariz y… ecce probatum est: mamá tenía razón. "

EN EL NOMBRE DE MOZART: LAS CARTAS DE LA MIERDA

luigi dijo...

Francés (que no García-Francés) para todos:

Le garçon est un bon vivant.

Sursum corda! dijo...

Y una bonita versión del Requiem (Confutatis y Lacrimosa al final)


Requiem de Mozart. JE Gardiner

Pussy Cat dijo...

Amigo Belosticalle;
Yo también estoy con la bella Louella, que esas mixtificaciones abren campos desconocidos a los que se quedaron en el txunta-txunta.Puede que vayan más allá o puede que no. Pero el camino esta abierto.
Yo tengo una curiosa experiencia con mis vecinos jovencitos de arriba de casa. De vez en cuando, suelen poner una machacante música que yo suelo contrarrestar con algo fetén, puesto a todo trapo. Bueno, pues les debe gustar mi música, porque apagan su equipo.
A lo mejor estoy consiguiendo algo bueno, quien sabe. De momento, nadie protesta.

Alberich el Negro dijo...

¡Cuánto estoy disfrutando con el histerismo cavernario de los peneuvistas!

¡Urk, urk, urkullu...!

Es fundamental que haya alterancia; ineludible que la mayoría de la sociedad vasca -arrollada por la agresiva rueda de lo identitario y alienada por el miedo a la violencia- se percate de que no ocurre absolutamente nada porque gobiernen otros partidos al margen del PNV.

Cuando eso haya pasado, se romperá al fin el maleficio del nutricio patriarca Aitor, se rasgará el velo del templo de la feroz diosa Mari, y caerán los palos del sombrajo aranista (todo a la vez), de modo que el verdadero panorama de la posible alternancia política aparecerá, límpido como en el resto de España, ante los ojos de aquellos vascos (y vascas, claro) que no han querido verlo hasta ahora.

Quizá vuelva a ganar el partido-guía (no lo niego), pero las cosas ya no serán igual nunca más, porque se habrá roto un tabú...

Sursum corda! dijo...

Pussy:

No se pierda la versión del Requiem que enlazo.

Está en DVD y animaría a cualquiera a comprarla después de verla en YouTube.

belisario dijo...

Espada tiene razón en lo de que poner el acento en lo de los dieciséis años -como hace lo que él denomina derecha socialdemócrata y otros llaman derecha maricomplejines- no se comprende. Se trata de un aspecto muy criticable, desde luego, pero marginal en relación con el meollo: la destrucción de un ser humano. Si se considera que el aborto destruye seres humanos, el que lo haga a los catorce años o a los veinte no deja de ser anecdótico.

A partir de ahí, Arcadi patina as usual: so pretexto de defender la coherencia o claridad de convicciones de las personas ("derecha sin paliativos", qué manía socialdemócrata la suya de categorizar ideológicamente a la gente) que tienen claro que el aborto es un crimen, termina por burlarse de ellas presentándolas como una especie de talibanes.

Que le den.

uno, que arregla zapatos dijo...

Don Alberich va a ser que, como Franco, el PNV piensa que la sociedad vasca todavía no está preparada para la alternancia democrática…

Sursum corda! dijo...

Les dejo también un video de YouTube con

La Calunnia

con Nicolai Ghiaurov como Don Basilio.

Es la versión qeu tengo en casa. Muy recomendable. Nicolai Ghiaurov ya mayor, pero canta muyy bien.

Louella Parsons dijo...

Mozart decía que cuando tenía una obra en su cabeza la veía íntegramente. Es decir, no nota a nota como nosotros, no desde el principio al fin como los demás mortales, sino que la percibía de forma total. El decía que la veía como si fuera un banquete, como si entraras en una habitación y hubiera dentro un banquete.

--

Los primeros compases del concierto nº 20 siempre los asocio a Amadeus, cuando Mozart está ya enfermo y está todo nevado y hace frío. Para mi, esos compases, ya tienen un punto trágico y me encantan.

--

PUSSY, querida, insista con sus vecinos. Es una buena acción.

ostra dijo...

Sres. de Mac & Mae, no van a dejar ni uno... y eso que Mariano sólo le ha pedido a Joseluis que eche a la mitad.

(¿puedo colgar su análisis ministerial en el WP?)

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

P - Ministro bioético. Los animales son nuestros amigos.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

Por supuesto, señora Ostra; coja los que más le apetezcan.
Pero espere un momento, que falta uno...

churruca dijo...

Belisario. Lo que le ocurre a la derecha socialdemócrata, que dice Espada, es que la batalla del aborto la dan por perdida. Conscientes de que jamás podrá revertirse su despenalización, por más que les resulte una práctica repugnante, luchan ahora por intentar que su regulación no sea tan permisiva. Control de daños, le llaman a esto. No creo, como cree Espada, que lo que les escandalice sea precisamente lo de los dieciséis años. Eso es “a más a más”. Y reconozcamos que, ciertamente, no es para menos.

Por lo demás, el tratamiento que incluso personas nada sospechosas de ser alérgicas a la reflexión, dan a quienes, siquiera días alternos, osan exhibir una convicción que pueda asimilarse a religiosa es ,en éste país, deplorable. Esa identificación que hace Espada, por ejemplo, entre estar contra el aborto y, por tanto, ser de derechas y, por tanto, integrista religioso, es de una desidia intelectual preocupante.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

LOUELLA,CHURRUCA, BELOSTI...
Luis Cobos es a la música más o menos lo que Rodríguez Zapatero es al sentido de Estado.

Brazil dijo...

El problema es este afán cientifista al modo del positivismo que ha hecho estragos. Ya Pinker el otro día presentaba un texto, no recuerdo de quién pero está en el blog de Arcadi, donde, después de algunas inexatitudes muy soberbias, y a propósito de una reflexión sobre la belleza, la teoría de la evolución establecía que el hombre era algo más. Que no podía considerarse que lo que un chimpancé pintara fuera arte. Eso quedaba reservado al ser humano. En definitiva, el problema del sentido que ya desde sus inicios revienta el positivismo: el problema del sentido, que siempre aparece, a pesar de todo. Algo es algo, y en Pinker, más.

Brazil dijo...

Y otro apunte sobre la evolución: ha sido nefasta al considerar que todo tiene un desarrollo lineal y continuo, cosa que los libros de texto, al menos de los 80, reflejaban de manera muy fuerte. Para el pensamiento ha sido nefasto. Menos mal que llegó Deleuze y dijo algo muy raro: el pensamiento tiene pliegues.

Sursum corda! dijo...

Psiko dijo:


Rodríguez a Ercoreca: “Ni usted mismo se cree nada de lo que ha dicho”

Dicen que piensa el ladrón
que su condición malsana
es la condición humana
y no tiene solución.
Rodríguez, que es tan largón,
¿piensa en verdad lo que dice,
si incluso se contradice,
o habla en él la inspiración?
Él cree tener razón,
hasta cuando se desdice.


Psikofonías.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Lo de "la aventura equinoccial del juez Garzón" que dice el patrón... ¿No habrá un doble sentido, además de aludir al viaje a Perú?
(Que este don Santiago mete perdigones dentro de las balas...)

Sursum corda! dijo...

Brazil:

Nunca he sido jardinero y me encanta meterme en jardines de cuya belleza nunca se percataría un chimpancé.

Ahora vamos a entrar en otro si me quiere responder qué se refiere con esto:

"Y otro apunte sobre la evolución: ha sido nefasta al considerar que todo tiene un desarrollo lineal y continuo, cosa que los libros de texto, al menos de los 80, reflejaban de manera muy fuerte."


Más que nada porque yo considero que la teoría de la evolución es uno de los mayores aportes científicos para la comprensión del ser humano y al sociedad.

Sursum corda! dijo...

Y más sobre Arcadi Espada y el aborto:

Primero querría yo saber qué opina Arcadi Espada del tema detrás de todas las ironías de su artículo y luego me haré una idea de si coincido o no con él.

Pero de verdad que lo dejó muy oscuro para los que no le conocemos en persona.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

Z - Presidente del Gobierno a favor de la flexiguridad.

Por eso es necesario garantizar la competitividad de las empresas y las demandas sociales para obtener una mayor seguridad ante los cambios que se producen, en lo que algunos llaman "Flexiguridad", dinamizando el Estado, promulgando una mayor cooperación para una globalización más justa.
Ponencia Marco. Nuestras Líneas Políticas.

The rest is silence...
Traducción prima facie, y ya consagrada : el resto es silencio.
Ni los ingleses tienen claro lo que significa.

uno, que arregla zapatos dijo...

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...
Pero espere un momento, que falta uno...


Ya empezamos…

Uno (no el uno que falta) sugiere que se denomine "progrecedario ministerial" (si aceptan uds, por supuesto, por supuesto y por supuesto)

Kate dijo...

ABAD QUIJADA EVA BELEN
ABRIL ALEGRE OSCAR
ACERO USHIÑA LILIANA GUILLERMINA
AGUADO ROJANO FLORENCIO
ALONSO RODRIGUEZ JUAN ALBERTO
ALVAREZ GONZALEZ MARIA JOSEFA
ANDRIANOV ANDRIYAN ASENOV
APARICIO SOMOLINOS MARIA NURIA
ARENAS BARROSO ALBERTO
ASTOCONDOR MASGO NEIL HEBE
AVILA JIMENEZ ANA ISABEL
BADAJOZ CANO MIGUEL ANGEL
BALLESTEROS IBARRA SUSANA
BARAHONA IMEDIO FRANCISCO JAVIER
BARAJAS DIAZ GONZALO
BEDOYA GLORIA INES
BEN SALAH IMDDAOUAN SANAE
BENITO SAMANIEGO RODOLFO
BODEA ANCA VALERIA
BOGDAN LIVIA
BRASERO MURGA FLORENCIO
BRAVO SEGOVIA TRINIDAD
BRYK ALINA MARIA
BUDAI STEFAN
BUDI TIBOR
CABREJAS BURILLO MARIA PILAR
CABRERO PEREZ RODRIGO
CALVO GARCIA MILAGROS
CANO CAMPOS SONIA
CANO MARTINEZ ALICIA
CARRILLERO BAEZA JOSE MARIA
CARRION FRANCO ALVARO
CASAS TORRESANO FRANCISCO JAVIER
CASTILLO MUÑOZ CIPRIANO
CASTILLO SEVILLANO INMACULADA
CENTENERA MONTALVO SARA
CISNEROS VILLACIS OSWALDO MANUEL
CIUDAD REAL DIAZ MARIA EUGENIA
CONTRERAS ORTIZ JACQUELINE
CONTRERAS SANCHEZ MARIA SOLEDAD
CRIADO PLEITER MARÍA PAZ
DE BENITO CABOBLANCO ESTEBAN MARTIN
DE LAS HERAS CORREA SERGIO
DE LUNA OCAÑA MIGUEL
DE MIGUEL JIMENEZ ALVARO
DEL AMO AGUADO JUAN CARLOS
DEL RIO MENENDEZ MARTA
DEL RIO MENENDEZ NURIA
DIAC NICOLETA
DIAZ HERNANDEZ BEATRIZ
DIMA GEORGETA GABRIELA
DIMITROVA PAUNOVA TINKA
DIMITROVA VASILEVA KALINA
DJOCO SAM
DOS SANTOS SILVA SERGIO
DURAN SANTIAGO MARIA DOLORES
ELAMRATI OSAMA
ENCINAS SORIANO SARA
FERNANDEZ DAVILA CARLOS MARINO
FERNANDEZ DEL AMO MARIA
FERRER REYMADO REX
FIGUEROA BRAVO HECTOR MANUEL
FRUTOS ROSIQUE JULIA
FUENTES FERNANDEZ Mª DOLORES
GALLARDO OLMO JOSE
GALLEGO TRIGUERO JOSE RAUL
GAMIZ TORRES MARIA PILAR
GARCIA ALFAGEME ABEL
GARCIA ARNAIZ JUAN LUIS
GARCIA FERNANDEZ BEATRIZ
GARCIA GARCIA-MOÑINO MARIA DE LAS NIEVES
GARCIA GONZALEZ ENRIQUE
GARCIA MARTINEZ CRISTINA AURELIA
GARCIA PRESA CARLOS ALBERTO
GARCIA SANCHEZ JOSE
GARCIA SANCHEZ JOSE MARIA
GARROTE PLAZA JAVIER
GENEVA PETRICA
GIL PEREZ (Y FETO) ANA ISABEL
GOMEZ GUDIÑA OSCAR
GONZALEZ GAGO FELIX
GONZALEZ GARCIA ANGELICA
GONZALEZ GRANDE TERESA
GONZALEZ ROQUE ELIAS
GRACIA GARCIA JUAN MIGUEL
GUERRERO CABRERA JAVIER
GUTIERREZ GARCIA BERTA MARIA
HERMIDA MARTIN PEDRO
IGLESIAS LOPEZ ALEJANDRA
ITAIBEN MOHAMED
IZQUIERDO ASANZA PABLO
JARO NARRILLOS Mª TERESA
KLADKOVOY OLEKSANDR
LAFORGA BAJON LAURA ISABEL
LEON MOYANO MARIA VICTORIA
LOMINCHAR ALONSO MARIA DEL CARMEN
LOPEZ DIAZ MIRIAM
LOPEZ PARDO Mª DEL CARMEN
LOPEZ RAMOS Mª CRISTINA
LOPEZ-MENCHERO MORAGA JOSE MARIA
MACÍAS RODRÍGUEZ MARÍA JESÚS
MANCEBO ZAFORAS FCO JAVIER
MANZANO PEREZ ANGEL
MARIN CHIVA VICENTE
MARÍN MORA ANTONIO
MARTÍN BAEZA BEGOÑA
MARTIN FERNANDEZ ANA
MARTIN PACHECO LUIS ANDRES
MARTIN REJAS MARIA PILAR
MARTINAS ALOIS
MARTINEZ RODRIGUEZ CARMEN MONICA
MELGUIZO MARTINEZ MIRIAN
MENGIBAR JIMENEZ JAVIER
MICHELL RODRIGUEZ MICHAEL
MODOL STEFAN
MOPOCITA MOPOCITA SEGUNDO VICTOR
MORA DONOSO ENCARNACION
MORA VALERO Mª TERESA
MORAL GARCIA JULIA
MORENO ARAGONES FRANCISCO
MORENO ISARCH JOSE RAMON
MORENO SANTIAGO EUGENIO
MORIS CRESPO JUAN PABLO
MUÑOZ LARA JUAN
NARVAEZ DE LA ROSA FRANCISCO JOSE
NEGRU MARIANA
NOGALES GUERRERO ISMAEL
NOVELLON MARTINEZ INES
ORGAZ ORGAZ MIGUEL ANGEL
PARDILLOS CHECA ANGEL
PARRONDO ANTON SONIA
PASTOR PEREZ JUAN FRANCISCO
PAZ MANJON DANIEL
PEDRAZA PINO JOSEFA
PEDRAZA RIVERO MIRIAN
PELLICARI LOPEZOSA ROBERTO
PEREZ MATEO Mª PILAR
PINEL ALONSO FELIPE
PLASENCIA HERNANDEZ MARTHA SCARLETT
PLES ELENA
POLO REMARTINEZ MARIA LUISA
POPA IONUT
POPESCU EMILIAN
PRIETO HUMANES MIGUEL ANGEL
QUESADA BUENO FRANCISCO ANTONIO
RAMIREZ BEDOYA JOHN JAIRO
RAMOS LOZANO LAURA
REYES MATEOS MIGUEL
RODRIGUEZ CASANOVA JORGE
RODRIGUEZ CASTELL LUIS
RODRIGUEZ DE LA TORRE Mª SOLEDAD
RODRIGUEZ RODRIGUEZ ANGEL LUIS
RODRIGUEZ SANCHEZ FRANCISCO JAVIER
ROGADO ESCRIBANO AMBROSIO
ROMERO SANCHEZ CRISTINA
RZACA PATRICIA
RZACA WIESLAW
SABALETE SANCHEZ ANTONIO
SANCHEZ LOPEZ SERGIO
SANCHEZ MAMAJON MARÍA ISABEL
SANCHEZ QUISPE JUAN ANTONIO
SANCHEZ-DEHESA FRANCES BALBINA
SANTAMARIA GARCIA DAVID
SANZ MORALES JUAN CARLOS
SANZ PEREZ EDUARDO
SENENT PALLAROLA GUILLERMO
SERRANO LASTRA MIGUEL ANTONIO
SERRANO LOPEZ RAFAEL
SFEATLU PAULA MIHAELA
SIERRA SERON FEDERICO MIGUEL
SIMON GONZALEZ DOMNINO
SOLER INIESTA MARIA SUSANA
SOTO ARRANZ CARLOS
STAYKOVA MARIA IVANOVA
SUBERVIELLE MARION CINTIA
SUCIU ANLEXANDRU HORACIU
SZPILA DANUTA TERESA
TENESACA BETANCOURT JOSE LUIS
TORIBIO PASCUAL IRIS
TORRES MENDOZA NEIL FERNANDO
TORTOSA GARCIA CARLOS
TUDANCA HERNANDEZ MARIA TERESA
UTRILLA ESCRIBANO JESUS
VALDERRAMA LOPEZ JOSE MIGEL
VALDES RUIZ SAUL
VEGA MINGO MERCEDES
VILELA FERNANDEZ DAVID
ZAMORA GUTIERREZ JUAN RAMON
ZOKHNYUK YAROSLAV
ZSIGOVSZKI CSABA

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

Perdón, señor Uno, que arregla zapatos. Tiene usted razón. Hemos faltado a una norma consuetudinaria de este blog:

Donde dice
Pero espere un momento, que falta uno...

debe poner
Pero espere un momento, que falta uno (que no Uno)...

También aceptamos su propuesta.

uno, que arregla zapatos dijo...

El enésimo episodio de absentismo laboral de diputados del PP, en apenas de un año de legislatura, evitó que el PSOE sufriese su primera derrota parlamentaria tras perder el apoyo del PNV. Entre los trece ausentes estaban Rajoy, Trillo y Celia Villalobos.

(Qué) País…

Jokin dijo...

Querida Carmen de T:

qué alegría verte por aquí. Es muy interesante el enlace que adjuntas. El Turiel parece (parecía) Cicerón hablando. El problema es que, al igual que al orador romano, le cuesta (le costaba) ir al grano, eso no me lo podrás negar.

De todas formas, en el trozo que he visto dice algo muy interesante, en que yo no me había fijado. Y es el hecho de que el juicio del 11-M fue un juicio extraordinario -en todos los sentidos- porque de hecho fue juzgado por un tribunal extraordinario. Como bien dice Turiel, la Audiencia Nacional es un tribunal especial, de hecho continuador del antiguo Tribunal de Orden Público. Y como tal, sus funciones son: 1) impartir justicia con objetividad por delitos de terrorismo y corrupción; pero también 2) garantizar la integridad y estabilidad del sistema, sea éste dictatorial (TOP) o democrático (AN). En el caso del Tribunal de Orden Público, el mismo nombre lo dice.

La tragedia del juicio del 11-M es que era imposible combinar ambas funciones, y en la sentencia de los magistrados primó la segunda.

Belosticalle dijo...

Calle usted, SANS-FOY (8: 15), que ya he leído su ‘Ofertorio’ de hoy, y ahora tendré que ir a confesarme de malos pensamientos y deseos (de obras, ay, naená).
Yo fui socio de ‘Las Buenas Lecturas’, y de allí sé que por la bella ‘encuadernación’ como la suya se nos cuelan las malas.
Usted lo que quiere es a la gente en bragas y en garzoncillos.

uno, que arregla zapatos dijo...

Muy honrado, señores de Mac.

Monsieur de Sans-Foy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Monsieur de Sans-Foy dijo...

Un dolorido recuerdo a esa larga lista con 191 nombres, y a otros que no figuran en ella, porque se quedaron, pero ya no son los mismos.
Hoy son sólo nombres, pero, tras cada uno de ellos, se abre todo un árbol genealógico de desolación.
España olvida con facilidad. Eso, a veces, es sabio. Otras veces es simplemente mezquino.

Sois lo más parecido a víctimas de guerra en este país oficialmente pacifista y buenista.
Merecéis un recuerdo honroso, y también merecéis que algún día sepamos qué hubo tras vuestra muerte, pues la impunidad produce peores monstruos que el sueño de la razón.

Aitor Mento dijo...

Por lo que se ve en El Correo, entre ronda y ronda de conversaciones, a algunos les sobra tiempo para otro tipo de diálogos :


Basagoiti media con las instituciones valencianas para lograr el cambio de sede de la final de Copa

Telefoneará a la alcaldesa de Valencia, Rita Barbera, y al presidente de la Comunidad, Francisco Camps

11 de marzo de 2009

JOSÉ MARI REVIRIEGO |.-


Antonio Basagoiti realizará labores de mediación entre el Athletic y las instituciones valencianas para intentar que la final de la Copa del Rey se juegue en Madrid y no en Valencia en busca de un mayor aforo para dar cabida a los aficionados rojiblancos.

Visto el enorme interés suscitado por el partido, Basagoiti telefoneará a lo largo de la jornada de hoy a la alcaldesa de Valencia, Rita Barbera, y al presidente de la comunidad autónoma, Francisco Camps, -ambos compañeros de partido (PP)-. El dirigente del PP vasco pulsará la opinión de sus dos colegas sobre un eventual cambio de ubicación e intentará convencerles de que lo más idóneo jugar esa final en Madrid para que los miles de aficionados del Athletic puedan tener posibilidades de asistir a la histórica final.

Esta vía de diálogo abierta por Basagoiti responde también al interés manifestado por los dirigentes del Athletic para el cambio de sede.

uno, que arregla zapatos dijo...

Don Monsieur, Don Psiko, malos tiempos para la lírica.

sinacritud dijo...

Buenas tardes, la presentación que ayer noche hizo el Sr. Herman Tersch en telemadrid a las 00:00h con motivo de la sentencia del supremo, es en mi humilde opinión digna de ser enmarcada.
¿Algún caritativo remero/a seria tan amable de mostrárnosla?
Insisto, no tiene desperdicio. Gracias por anticipado.

uno, que arregla zapatos dijo...

Trincan hasta la Historia…

La Fiscalía investiga al alcalde de Gerena (PSOE) por la ocultación de restos arqueológicos

El edil declara en el juzgado para aclarar si mandó enterrar piezas y se llevó a su casa otras halladas en los Jardines de Gerena

(…)Fue la primera de las muchas ("tumbas romanas") que posteriormente aparecieron, según el escrito, en el que se asegura que el conductor de la excavadora "yerno del alcalde", llamó por teléfono a éste, que le dio la "orden de taparlo". Tras la aparición de nuevos retos, el regidor se personó en la zona con un técnico donde "comprobó la existencia de los restos arqueológicos, aparecieron tumbas romanas y árabes con los esqueletos, algunas con ajuar funerario y otras piezas, tales como una vasija de pasta vítrea, vasijas de cerámica, pilas de mármol, monolitos, horno, mosaicos, muros y muchos restos cerámicos", de los cuales se llegaron a tomar algunas fotografías, que se adjuntaron a la Fiscalía.

Independientes por Gerena explica que "los restos que iban encontrando fueron repartidos entre distintas personas" y que se halló "un monolito en forma de cubo, al parecer de mármol, de color rojo y amarillo, y una pila o fuente" que fueron transportados, siempre según el mismo testimonio, por el yerno del alcalde en una excavadora al domicilio del alcalde.

Artanis dijo...

Flasheado me ha Pilar Ra-¡Hola! en ProgreJuli...

"La Cultura del Esfuerzo es progresista..."

A ver... todos los que provienen de la izquierda más... eso, más...

¿Pueden comenzar a enumerar todos los eslóganes contrarios a eso tan derechista y ultraconservador llamado "meritocracia"?

Y los cinéfilos del lugar podemos repasar un díptico-ladrllo erótico-político titulado "Yo Soy Curiosa, Amarillo" y "Yo Soy Curiosa, Azul", en las que se clamaba incesántemente contra ello.

MariscalZhukov dijo...

Aquí está el comentario de Hermann Tertsch. Yo estoy de acuerdo en general con lo que dice. Sí que me parece una chapuza de redacción eso de "tirar atrás" el decreto ley. Pero supongo que son licencias de la televisión. Y supongo que explicables con lo de la urgencia. En fín, ustedes verán.

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Buenas noches a todos. Miren por donde hoy voy a comenzar con una noticia muy buena, en mi opinión. El Tribunal Supremo ha tirado atrás un real decreto del Gobierno socialista que permitía a los alumnos de bachillerato suspender tres o cuatro asignaturas y pasar al segundo curso. No vayan a creer que la decisión en sí tiene demasiadas consecuencias prácticas. Al fin y al cabo, qué diferencia hay entre pasar con tres suspendidas o con dos. O con ocho dirán algunos. Quizás con razón. Creo que la importancia de esta sentencia del Tribunal Supremo es otra. Y grande. Por primera vez una instancia suprema del estado se opone a una política educativa profundamente ideológica que intenta reinicidir en una senda catastrófica para la formación de nuestros niños y jóvenes. A una política educativa cuyo fracaso está trágicamente comprobado desde los años ochenta y principios de los noventa. En ella quieren perseverar quienes hoy intentan diseñar la formación de nuestros hijos y nietos. Toda esta política educativa es una larga pero muy simple historia de mensajes. Mensajes bien cifrados. Pero con efecto contundente. Los escolares han de saber que da bastante igual que sepan más o menos para pasar al siguiente curso. No se angustien. No hace falta ambicionar nada. No vayas a convertirte en un trepa. En el fondo es mucho mejor, nos vienen a decir, más cómodo, más guay, parecerse a la ministra Bibiana Aido que a la académica Carmen Iglesias. Es mejor ser como los chicos y las chicas de las series que vomitan las televisiones que un miserable elitista. Los que destacan por excelencia, por esfuerzo y por estudio se guían por bajos instintos, nos cuentan. Quieren ser superiores. Y a ser posible explotar a los demás. Lo bueno es el lodo. Lo ideal es el mínimo denominador común. Todos iguales. Todos una tropa. Y cuidado con desmandarse. Cuando el profesor progresista pregunte si alguien en la clase comete la ridiculez de ir a misa los domingos hay que callarse, aunque se haga. Aunque lo hagan los padres. Siempre con la tropa. Para ser pronto todos lo que dicte el hegemón. Todos dependientes. Todos obedientes. El escritor Ödon von Horvath lo describió de forma maravillosa en su novela "La juventud sin Dios". Todos estaban incentivados a ser peor de lo que eran. Hablamos de la Alemania de los años treinta. Sin esfuerzo y motivación en el culto a la excelencia y a la libertad solo hay culto al lider, al dinero, al poder. Por eso creo que la sentencia del Supremo es una brizna de aire fresco. Aunque solo sea una brizna.








Buenas noches a todos. Miren por donde hoy voy a comenzar con una noticia muy buena, en mi opinión. El Tribunal Supremo ha tirado atrás un real decreto del Gobierno socialista que permitía a los alumnos de bachillerato suspender tres o cuatro asignaturas y pasar al segundo curso. No vayan a creer que la decisión en sí tiene demasiadas consecuencias prácticas. Al fin y al cabo, qué diferencia hay entre pasar con tres suspendidas o con dos. O con ocho dirán algunos. Quizás con razón. Creo que la importancia de esta sentencia del Tribunal Supremo es otra. Y grande. Por primera vez una instancia suprema del estado se opone a una política educativa profundamente ideológica que intenta reinicidir en una senda catastrófica para la formación de nuestros niños y jóvenes. A una política educativa cuyo fracaso está trágicamente comprobado desde los años ochenta y principios de los noventa. En ella quieren perseverar quienes hoy intentan diseñar la formación de nuestros hijos y nietos. Toda esta política educativa es una larga pero muy simple historia de mensajes. Mensajes bien cifrados. Pero con efecto contundente. Los escolares han de saber que da bastante igual que sepan más o menos para pasar al siguiente curso. No se angustien. No hace falta ambicionar nada. No vayas a convertirte en un trepa. En el fondo es mucho mejor, nos vienen a decir, más cómodo, más guay, parecerse a la ministra Bibiana Aido que a la académica Carmen Iglesias. Es mejor ser como los chicos y las chicas de las series que vomitan las televisiones que un miserable elitista. Los que destacan por excelencia, por esfuerzo y por estudio se guían por bajos instintos, nos cuentan. Quieren ser superiores. Y a ser posible explotar a los demás. Lo bueno es el lodo. Lo ideal es el mínimo denominador común. Todos iguales. Todos una tropa. Y cuidado con desmandarse. Cuando el profesor progresista pregunte si alguien en la clase comete la ridiculez de ir a misa los domingos hay que callarse, aunque se haga. Aunque lo hagan los padres. Siempre con la tropa. Para ser pronto todos lo que dicte el hegemón. Todos dependientes. Todos obedientes. El escritor Ödon von Horvath lo describió de forma maravillosa en su novela "La juventud sin Dios". Todos estaban incentivados a ser peor de lo que eran. Hablamos de la Alemania de los años treinta. Sin esfuerzo y motivación en el culto a la excelencia y a la libertad solo hay culto al lider, al dinero, al poder. Por eso creo que la sentencia del Supremo es una brizna de aire fresco. Aunque solo sea una brizna.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Dice bien herr Mariscal.
Don Hermann tendría mucho que aprender de usted.
¡Disciplina, gramática y un reglazo en los dedos! Eso les hace falta a estos chupatintas.

Artanis dijo...

¡Qué suerte para la ciudadanía que sea la ViceVogue la encargada de espetarle a Soraya la ocurrencia de que el PP está con el síndrome de D. Pelayo!

Tratándose de Mari Tere, no provoca ganas de hacer la rima...

MariscalZhukov dijo...

Querido Sans-Foy,

no soy Herr Mariscal sino Tovarich Mariscal, o Marschalla, como dice mi pueblo.

Feroz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Feroz dijo...

Pues no anda descaminado D. Hermann, en lo del adoctrinamiento de los jóvenes y jóvenas.

Ayer, en mi paseo matinal por el Retiro, además de al adelgazado baranda ugetero, me encontré sentados en un banco y tomando el sol, a un par de jovenzuelos ataviados con pañuelos palestinos, hojeando Público, y con sendas birras, a pesar de lo temprano de la hora, para acompañar la digestión del diario progresista.

Creo que eran un buen ejemplo de los alumnos, que tan empeñada está la ministra en que "sigan estudiando", aunque acumulen suspensos y demuestren a las claras que su educación les importa un bledo, pero que saben a quién le tienen que agradecer su feliz ignorancia.

Feroz dijo...

Antes de retirarme, les dejo con mi GBR favorita:

Elisa Serna | 11-03-2009 21:24:12

El Estado Franquista, hizo desaparecer los cuerpos del delito, echando tierra a fosas comunes donde arrojaron cientos de miles de republicanos inocentes, pues defendian la legitimidad del Gobierno de la II República. Le corresponde al Estado la responsabilidad subsidiaria de localizar y exhumar todos los seres humanos que yacen en la ignominia. Sus familiares y amigos peinan canas o han fallecido. A la Oficina Judicial acuden un porcentaje bajisimo de todos los familiares. Son muy mayores si viven. Los Foros por la Memoria han adelantado mucho exhumando aqui y allá, pero el mapa de fosas es inmenso. Las cunetas estan plagadas de muertos y la responsabilidad subsidiaria es del Estado. Cuanto antes empiecen, sin mayores requisitos, mejor. Porque que a estas alturas, 2009, se salga al campo y se nos hagan los dedos huespedes y la camisa no nos llegue al cuerpo pensando que habrá bajo nuestros pies, es siniestro, macabro, una situación insostenible desde el punto de vista, no ya de lealtad a su ejemplo, sino puramente humano.

uno, que arregla zapatos dijo...

Con el debido respeto, Hermann 10rtsch*.

*pronunciado Tenrtsch

Dr. Asclepio dijo...

Los socialistas llevan muchos años dedicándose con denuedo, sin desfallecer, a desculturizar a los jóvenes españoles. Lo justifican en una ideología barata de democracia avanzada. Pero en realidad es un proyecto de poder. De perdurar en el poder, al modo de una secta.
Terscht lo explica muy bien.

Dr. Asclepio dijo...

Queridos amigos, no se hagan ilusiones de que Mozart humaniza. Mozart nos permite disfrutar y ampliar las vivencias y sensaciones de quienes pueden degustarlo. Pero de cutivar yo creo que no. Los nazis adoraban a Mozart. La música es neutra éticamente. Es buena o es mala, y punto.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Me perdonará el camarada, pero MARISCAL, como tricornio, son palabras a las que no les cuadra el diminutivo ni las excesivas confianzas...
¡Si el camarada Padrecito levantase la cabeza!

Dr. Asclepio dijo...

La foto de Garzón que trae el patrón ilustra el dicho de que "a partir de los treinta uno tiene la cara que se merece".

Dr. Asclepio dijo...

Debe ser cierto que Elis Serna no sabe qué hay bajo sus pies.

uno, que arregla zapatos dijo...

31: el mejor punto (filipino) para el "juego"…

luigi dijo...

En esta tierra sí hay quinto malo.

uno, que arregla zapatos dijo...

El transfuguismo de género con coste "zero":

Cataluña financia las operaciones de cambio de sexo

La Sanidad catalana asume desde el año pasado el coste de este tipo de intervenciones, que se realizan en el Hospital Clínic de Barcelona.

La consejera de Salud de la Generalitat catalana, Marina Geli, ha anunciado que el Hospital Clínic hará operaciones de cambio de sexo con cargo al sistema nacional de salud y que Barcelona y Málaga serán las únicas ciudades en las que centros públicos llevarán a cabo este tipo de intervenciones.

Geli ha explicado que hasta ahora, y con carácter experimental, ya se han llevado a cabo ocho intervenciones quirúrgicas a pacientes con disforia de género, con discrepancia entre la identidad sexual y las características físicas del cuerpo, cinco el año pasado y tres este año, y que espera que el Clínic se acabe convirtiendo en un centro de referencia en este tipo de tratamientos.

También ha añadido que aunque las operaciones de cambio de sexo "en este primer periodo las hemos financiado nosotros, esperamos que más adelante las financie el Ministerio de Sanidad" ya que "si somos centro de referencia, tendremos pacientes de toda España"

Fuentes del Clínic han declarado que de las ocho operaciones de cambio de sexo efectuadas hasta ahora, cinco han sido vaginoplastias, para pasar de hombre a mujer, y tres metaidoplastias, para convertir a una mujer en hombre.

En el Clínic funciona desde el año 1986 una unidad de trastornos de identidad de género, que hasta ahora, con cargo a la sanidad pública, sólo daba tratamiento hormonal y atención psicológica a las personas que querían una operación de cambio de sexo, que dirige el doctor Ivan Mañero, que es cirujano plástico.

Las mismas fuentes han explicado que actualmente unas cien personas esperan para ser intervenidas de cambio de sexo, lo que supone una demora de unos cinco años.

Desde el Clínic se ha añadido que está previsto que las autoridades sanitarias catalanas hagan entre quince y veinte operaciones de este tipo al año con cargo a los presupuestos sanitarios, aunque si desde el departamento de Salud se apuesta por este programa, que está en fase de evaluación, se podría aumentar el número de operaciones.

uno, que arregla zapatos dijo...

-A ver Alfrediiito, ¿qué te pasa?

-Jo seño, que Hernandito ha querido pegarme.

-¡Pero si Hernandito no está aquí ahora!

-No seño, que fue hace 4 añitooos, buaaaaa…

Rubalcaba dice que el diputado Rafael Hernando intentó "pegarle" en 2005

luigi dijo...

Memoria Histórica, don Uno.

uno, que arregla zapatos dijo...

Contra San Patxi Nadie
José García Domínguez

Prueba de la candidez angelical de la derecha española es esa súbita fe espontánea en torno a la estampita de San Patxi López, antes Patxi Nadie. Todos, comunicadores, columnistas, tertulianos y publicistas más o menos orgánicos del Partido Popular andan persuadidos de que habrá un Gobierno sin presencia abertzale en el País Vasco. Una convicción tan unánime como gratuita toda vez que semejante deseo apenas se sustenta en el puro voluntarismo.

A ese propósito, firmé un artículo la misma noche electoral defendiendo la tesis radicalmente contraria. Sostenía allí que el PSOE donó en su día el poder doméstico a los nacionalistas tras haberlos derrotado en votos y escaños. E infería que no se antoja razón objetiva alguna para que no vayan a hacer lo mismo ahora. Lo suscribí entonces y lo sigo manteniendo hoy: en buena lógica el canonizado López tratará de establecer una alianza estratégica, no con los constitucionalistas sino con el PNV del parlanchín y teatral Urkullu.

Da que pensar, sin embargo, que algo tan evidente sea percibido como una hipótesis poco menos que excéntrica o peregrina. La derecha, tan desdeñosa siempre ante todo lo que huela a reflexión teórica, aún no ha comprendido que el nuevo Partido Socialista, el de Zapatero, Chacón, Montilla, López, Eguiguren & Cía, ya forma parte indisociable del muy heterogéneo bloque político y cultural que pone en cuestión permanentemente la configuración de España como un Estado unitario.

Siempre dominada por esos estados de ciclotímica emotividad tan suyos, aún vive instalada en el cómodo prejuicio de pretender que únicamente los micronacionalistas periféricos impugnan la legitimidad de la soberanía nacional. Algo que fue cierto durante el paréntesis en el que el difunto PSOE de González daba forma a una organización única, disciplinada y jerarquizada, el deseable contrapeso nacional y socialdemócrata al gran partido de la derecha. Pero aquel efímero mundo de ayer, simplemente, ya no existe.

San López, al igual que Eguiguren o Montilla, alberga interiorizado dentro del cerebelo exactamente el mismo relato que Carod Rovira, Maragall o Anxo Quintana a cuenta de la pretendida anormalidad histórica de la Nación española, mosaico heterogéneo y abigarrado de pueblos y "culturas" que casi nada tendrían que ver entre sí. ¿Con quién querrá entenderse alguien cocido en semejante barro? Pues con los suyos, naturalmente. Y si no, al tiempo.

uno, que arregla zapatos dijo...

Don Luigi Rubalcalva es un auténtico "houdini" político, un escapista del parlamentarismo ibérico (por supuesto, por supuesto y por supuesto).

Crítico dijo...

Nos dice Jokin:

1) impartir justicia con objetividad por delitos de terrorismo y corrupción; pero también 2) garantizar la integridad y estabilidad del sistema, sea éste dictatorial (TOP) o democrático (AN). En el caso del Tribunal de Orden Público, el mismo nombre lo dice.

La tragedia del juicio del 11-M es que era imposible combinar ambas funciones, y en la sentencia de los magistrados primó la segunda.


Y yo me pregunto si dice lo mismo ante las condenas de la misma AN a los terroristas etarras.

(imagino que el patrón sigue sin hablar del empeño de su periódico en el tratamiento a un asesino terrorista islamista, por lo mismo que dijo que dejaría de comprar El Jueves en su momento, ¿no?)

Louella Parsons dijo...

Aintzane Ezenarro:

."...aquellos que dicen que hay que superar debates identitarios han caído en su propia trampa y se han dejado ver lo que son realmente. Les ha salido por todos los poros la identidad española”.


¡Qué obsesión con la identidad! ¿Funciona todavía Zamudio?

Como dicen en Badajoz:
!Qué sino!

luigi dijo...

Aintzane idéntica a Ezenarro.

Freddie Mac y Fannie Mae dijo...

Una rectificación.
Recapacitando sobre nuestras aportaciones de hoy, creemos que nos hemos precipitado y que Solbes Mira no es renovable ni por compostaje, dado su alto nivel de incineración.
En el apartado A debe decir, por tanto, Ministro defensor de la sostenibilidad, no Ministro renovable.
No nos queda más por hoy que echarle un ojo al agujero de la capa de ozono, recoger las ballenas al corral, compostar la cena, apagar las bombillas de bajo consumo y desearles buenas noches a todos.
¡Ah! y, por supuesto, condenamos el franquismo, el cambio climático y la copia pirata y descarga ilegal de grabaciones de Luis Cobos.
Nota al margen.
Señor González ¿no opina que la 'Comida por la Igualdad' (ver letra H) pueda tener ciertas concomitancias con aquellos banquetes a beneficio de los huerfanos y de los pobres de la capital?

Brazil dijo...

"Y otro apunte sobre la evolución: ha sido nefasta al considerar que todo tiene un desarrollo lineal y continuo, cosa que los libros de texto, al menos de los 80, reflejaban de manera muy fuerte."
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Disculpe Usted, por expresarme mal y por contestarle tan tarde, tuve que salir pitando. Lo que quería decir es que se impuso una concepción lineal en el pensamiento, una concepción muy hegeliana también, que culmina con la idea del fin de la Historia, la culminación de un proceso evolutivo. Una idea que lleva aparejada otra que hace que el ciudadano de finales del siglo pasado se viera a sí mismo como la culminación de algo magnífico que no necesitaba ya hacer nada, más que mantenerse en esa culminación perfecta. Una visión de la historia como si estuviéramos ya seguros, perfectos, todo en orden. Y eso es un peligro tremendo. En el pensamiento ese movimiento culmina en Hegel que no es propiamente una evolución, ni mucho menos, pero que pasada por la teoría de la evolución en tanto que lineal y continua puede organizar un follón de mucho cuidado (la realización política de Marx). Deleuze rompe con este vicio, en el terreno del pensamiento, al establecer que éste tiene pliegues, fallas. Eso permite pensar que los totalitarismos vividos en Europa a principios de siglo o el despostismo puedan repetirse con otra forma, con otros métodos. Esto no quiere decir que no se avance, ni mucho menos, pero el peligro está siempre ahí. De hecho, y aplicado a la educación en España, el resultado ha sido desastroso y hay muchas víctimas, como de la educación socialista. Incultura total cuyas secuelas son tremendamente graves como podemos ver.

Mire, un ejemplo. Consulte usted los libros de texto de Anaya de los años 80. Era una historia evolutiva lineal que terminaba en la panacea de la República. Hasta que vinieron los fachas. Hay que reparar ese paréntesis para volver a esa panacea.

Brazil dijo...

Hoy seré breve porque he estado en casa de unos amigos y el editorial de Tertsch nos ha robado la atención y la conversación. Reflexión sobre el luto: reconciliación sobre sí mismo, y el peligro, para el presente y el futuro, de olvidar a las víctimas. De alguna forma cuando este olvido aparece se está bloqueando ambos tiempos. El luto por las víctimas nos hace más fuertes y mejores.

En las próximas horas PP y PSOE se reunirán para negociar la investidura de Pachi López como Lehendakari.

Brazil dijo...

Dr. Asclepio dijo...
Queridos amigos, no se hagan ilusiones de que Mozart humaniza. Mozart nos permite disfrutar y ampliar las vivencias y sensaciones de quienes pueden degustarlo. Pero de cutivar yo creo que no. Los nazis adoraban a Mozart. La música es neutra éticamente. Es buena o es mala, y punto.

10:53 PM
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Como le oiga Pinker...

Brazil dijo...

Estimado Mariscal,

siento decirle que discrepo con Usted. Explica mucho Tertsch cuando dice "o como se diga" o cosas por el estilo como Usted señala. Explica mucho, muchísimo, tanto que con unos grumos uno ya está más que desallunado.

Un cordial saludo.

Brazil dijo...

Disculpen Ustedes, "desayunar". Me voy que me parece a mí que mañana ni los grumos.

Matriuska dijo...

MOMENTOS ESTELARES DE IÑAKI ANASAGASTI:

Ante la pregunta de Tertsch por la aritmética de estas elecciones, ante el recuerdo de la marcha de Fraga, que estaba a tan sólo uno, sin menores aspavientos, Iñaki contesta:

"La aritmética es una guillotina".
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La Vice Vogue a los del PP, a Soraya:
Parafraseando: Ustedes lo que tienen es el síndrome de Don Pelayo, están iniciando la reconquista". Cuidadito que este es el lenguaje que utilizan los educados en los 80 y 90. Concepto, concepto de España, en la unidad está la fuerza (menores costes, mejor eficacia), que vienen momentos malos.
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Creo que hoy ha ido ese gran profesor, Albiac, para el tema del plan de Bolognia. ¿Algún alma caritativa que haga un pequeño resumen o sepa de algún artículo que haya escrito Albiac sobre este tema? Sí conozco la opinión de algunos profesores de la Complutense, pero la de Albiac no. Gracias.

sinacritud dijo...

Mariscal, muchísimas gracias.
Repito en dos palabras: impagable

benjamingrullo dijo...

35

Cuatro semanas más tarde llevaba botas con vuelta, uniforme y un brazal con la cruz gamada, marchaba durante muchas horas al día por los alrededores de Jüterbog como parte de una columna militar y cantaba a coro con el resto ¿Ves cómo amanece por el este?, Las landas de la marca de Brandemburgo y todas las demás canciones castrenses. También teníamos bandera, una bandera con la cruz gamada, claro está, que en ocasiones iba enarbolada abriendo la marcha, y cuando atravesábamos un pueblo, la gente congregada a izquierda y derecha de la bandera bien levantaba el brazo o bien se metía corriendo en algún portal. Actuaban así porque habían aprendido que de lo contrario nosotros, es decir, yo, les daríamos una paliza. No cambiaba nada en absoluto el hecho de que yo mismo, y alguno más entre nosotros, también huyese de las banderas buscando refugio en los portales cuando no estaba obligado a marchar tras ellas. Ahora sí lo estábamos, de modo que representábamos una paliza potencial para cada uno de los transeúntes, que saludaban o huían por miedo a nosotros, por miedo a mí.
Todavía hoy siento náuseas al reconstruir aquella escena en mi cabeza. Era todo el III Reich contenido en una cáscara de nuez.


36

Jüterbog es una plaza militar situada al sur de la marca de Brandemburgo. Una hermosa mañana de otoño acudimos a la estación de aquel lugar unos cincuenta o cien jóvenes arremolinados, procedentes de las más diversas regiones de Alemania, con los abrigos echados sobre el brazo, las maletas tamaño cupé en la mano y una leve expresión de incomodidad en el rostro. En realidad nadie sabía qué iban a hacer con nosotros y todos nos preguntamos por un instante qué pintábamos allí. Queríamos hacer el segundo examen de Estado y con ese fin nos vimos convocados de repente y sin previa consulta en aquel inhóspito andén de provincias. Puede que alguno que otro viniese pertrechado con ironía y reserva tácita para enfrentarse a la «formación ideológica» prometida, pero probablemente ninguno habría imaginado con antelación el grado exacto de extrañeza ni el carácter de insólita aventura que entrañaba aquella situación: todos esperando con nuestras maletitas en algún lugar remoto, sin otra misión que presentarnos en cierto sitio llamado «Nuevo campamento», que nadie conocía, para algo que tampoco nadie tenía claro. Era obvio que no iban a venir a recogernos. Finalmente alquilamos un coche para las maletas. El conductor nos describió el camino: había que recorrer algunos kilómetros a lo largo de la carretera. Unos cuantos propusieron llamar por teléfono a un par de coches, pero otros descartaron la idea por completo: ¡bonita bienvenida nos darían en el campamento si llegábamos en coche como unos señoritos! Algunos llevaban uniformes de las SA. Uno de ellos, con evidente madera de líder, dio las órdenes: «¡En fila de a tres, marchen!», y como a nadie se le ocurrió otra cosa todos obedecieron y, tras un ligero revuelo, emprendimos la marcha por la carretera. De repente la escena se tornó muy alemana: éramos unos reclutas camino del depósito.
Los de las SA, unos seis u ocho, marchaban uniformados en primera fila, el resto trotaba tras ellos más o menos al compás: una imagen cargada de significado. Los de delante intentaron cantar, primero canciones de las SA, después cantos militares, más tarde aires populares. Sin embargo, resultó que la mayoría no se sabía la letra o, como mucho, sólo la primera estrofa. Así terminaron dejándolo por imposible y continuamos marchando en silencio a lo largo de la carretera; a izquierda y derecha se extendía un terreno pelado bajo el sol de otoño. Mientras avanzábamos di rienda suelta a mis pensamientos y llegué a la conclusión de que los rodeos que había de dar para llegar a París eran verdaderamente extraños.
Una vez en el campamento, lo primero que tuvimos que hacer fue esperar. Estábamos confundidos, parados ahí en medio en posición de «¡Descansen!» mientras mirábamos cómo otros pasantes, que ya estaban viviendo allí, barrían el polvo repartido entre los barracones del patio con grandes escobas, moviéndolas de un lado a otro. (Ocho días después ya sabíamos perfectamente que aquello se denominaba «Limpieza del recinto» y era la ocupación propia de los sábados.) Mientras tanto entonaban extrañas canciones de una manera especial, briosa y cortante, implantada por los nazis. Me esforcé en comprender las letras y poco a poco me di cuenta de que se trataba de canciones satíricas dedicadas a «los caídos de marzo» -aquellos que tras la victoria nazi también se convirtieron en nazis de repente- y durante un par de minutos albergué, esperanzado y perplejo, una ilusión. Después reparé en que la burla venía del lado opuesto al que yo ingenuamente creía.

El año treinta y tres -cantaban-,
Acabó el combate...
El año treinta y tres
Ahí va el señorito
A ver al costurero
Compra el uniforme más bonito
Y encima presume el majadero...

Se trataba obviamente de canciones castizas de las SA, que procedían del círculo de los «viejos combatientes». Resultaba curioso que los que cantaban con tanto brío fuesen en su mayoría caídos de marzo propiamente dichos o tal vez ni siquiera eso... Apenas era posible distinguirlo, todos llevaban el mismo uniforme pardo y un brazal con la cruz gamada, y todos cantaban con idéntico brío. A través de miradas inseguras traté de adivinar la procedencia de quienes me rodeaban, aún vestidos de paisano y en silencio; tal vez ellos hiciesen lo propio conmigo... «¿Será un nazi? Mejor andarse con cuidado...»
Y así esperamos y esperamos con algunas interrupciones durante tres o cuatro horas. En el transcurso de esos intervalos nos repartieron botas, escudillas, brazales con la cruz gamada y un «cucharonazo» de crema de patata. Tras cada uno de estos actos teníamos que volver a esperar cerca de media hora. Era como si formáramos parte de una gran maquinaria pesada que cada treinta minutos crujía y daba un giro. Después pasamos un reconocimiento médico de ésos bruscos, sumarios y algo ofensivos, tipo militar: «Saque la lengua, bájese los pantalones, ¿ha padecido alguna enfermedad venérea?», el oído del médico pegado al pecho, la linterna que alumbra la entrepierna, un pequeño golpe de martillo en la rótula, listo. Luego nos asignaron «pabellones», unos recintos grandes con cuarenta o cincuenta literas dobles, pequeñas taquillas y dos largas mesas de comedor con bancos. Todo tenía un aspecto claramente militar, lo único extraño era que nosotros en realidad no queríamos ser soldados, sino hacer el segundo examen de Estado. Además, nadie nos había dicho que tuviésemos que ser soldados y tampoco entonces nadie lo hizo, aunque sí nos dirigieron una arenga.
Ésta consistió en que el más veterano de nuestro pabellón nos llamó a formar. Pertenecía a las SA, pero no era un miembro cualquiera, sino que estaba al mando de una unidad de asalto. (Llevaba tres estrellas en la solapa; aquel día aprendí que eso significaba que comandaba una unidad de asalto y que dicho grado equivalía más o menos al de capitán. Por lo demás era un pasante como nosotros.) No puede decirse que pareciera antipático. Era un chico pequeño y delicado, de pelo castaño y ojos despiertos, en absoluto un matón. Sólo hubo un rasgo en su rostro que me llamó la atención, ni siquiera fue algo explícitamente desagradable, pero sí un rasgo que me resultaba familiar y evocaba recuerdos embarazosos. De repente caí: se trataba justamente de esa expresión congelada de osadía de la que el bueno de Brock no logró desprenderse una vez se hubo convertido al nazismo.
El joven dio las órdenes de «¡Firmes!» y «¡Descansen!» o, mejor dicho, no es que diese órdenes, sino que las pronunció con un matiz sensato y persuasorio, como diciendo: «Ahora vamos a jugar a un juego en el que yo daré las órdenes, así que no seáis aguafiestas y obedeced». Y así todos le hicimos ese favor. Después soltó una arenga consistente en tres puntos.
Primero: como parece que aún existen dudas al respecto, en este campamento sólo hay una fórmula de tratamiento: el tú entre camaradas.
Segundo: este pabellón va a convertirse en el pabellón modelo del campamento.
Tercero: Si a alguno le sudan los pies, doy por supuesto que se los lavará todas las mañanas y todas las noches. Así lo manda la camaradería.
Con esto, anunció, finaliza el servicio por hoy y mañana. (Era sábado por la tarde.) Todavía no teníamos permiso para ir a la ciudad, pero cada uno podía hacer en el campamento lo que quisiera. «Rompan filas.»
Así, además de todos los sucesos incomprensibles y ajenos que habían acontecido a lo largo de la jornada, nos acababan de encomendar la difícil tarea de pasar un día y medio sin hacer nada.
Dubitativos, empezamos a trabar amistad: dubitativos porque, evidentemente, nadie sabía si el otro era un nazi y, por lo tanto, había que andarse con cuidado. Algunos se acercaron abiertamente a los miembros uniformados de las SA, quienes, sin embargo, ostentaban cierta reserva altiva frente a sus colegas civiles. Era obvio que allí se sentían partícipes de una especie de aristocracia. Yo, por el contrario, me puse a buscar rostros que pareciesen más bien antinazis. Pero ¿podía uno fiarse sólo de la fisonomía? Me sentí bastante incómodo e indeciso.
Entonces alguien se dirigió a mí. Lo examiné rápidamente: tenía una cara normal, era de expresión abierta y pelo rubio; no obstante, ese tipo de rostros también solía verse de vez en cuando bajo las gorras de las SA.
-Me parece haberle visto a usted en algún sitio, eh... haberte visto -dijo-. ¿Puede ser?
-No lo sé -respondí-, tengo muy mala memoria para las caras. ¿Es usted, eh... también tú eres berlinés?
-Sí -dijo él y se presentó haciendo una leve inclinación civil-. Me llamo Burkard.
Yo también me presenté y después tratamos de averiguar dónde podríamos haber coincidido. Esto dio lugar a una conversación nada comprometedora de diez minutos. Una vez hubimos constatado que no podíamos habernos visto en ningún sitio, hicimos una pausa. Ambos carraspeamos.
-Sea como fuere -dije-, nos hemos visto aquí.
-Así es.
Pausa.
-¿Habrá alguna cantina en este lugar? -pregunté-. ¿Qué tal si nos tomamos un café?
-¿Por qué no? -respondió él. Los dos tratábamos de evitar la fórmula de tratamiento a toda costa.
-Con algo habrá que matar el tiempo -dije. Proseguí tanteando con cuidado:
-Un sitio un poco raro éste, ¿verdad?
Él me miró desde un lateral y dijo, más cauteloso aún:
-La verdad es que aún no me he hecho una idea concreta. Bastante militar, ¿no?
Así dimos con la cantina, nos tomamos un café y nos ofrecimos cigarrillos mutuamente. La conversación avanzaba a duras penas. Evitábamos tanto el tratamiento como ponernos en evidencia. El diálogo resultaba agotador.
-¿Juega usted al ajedrez? -preguntó él finalmente-. Perdón, ¿juegas al ajedrez?
-Un poco -respondí-. ¿Echamos una partida?
-Hace tiempo que no juego -dijo Burkard-, pero parece que aquí hay tableros, podemos intentarlo, por qué no.
Pedimos prestado un tablero en el mostrador y empezamos a jugar. Busqué en mi memoria las tácticas de apertura. Hacía mucho tiempo que no jugaba al ajedrez, muchos años, y la visión de las figuras y el desarrollo de la partida me hizo rememorar de pronto e irresistiblemente una época que llevaba tiempo a la deriva, en la que había jugado con fruición: mis primeros años de estudiante, 1926, 1927 y el ambiente de entonces, con todo su radicalismo juvenil e inofensivo, la libertad y espontaneidad, los debates abiertos y acalorados, las bromas, la alegría desbordante... Como si fuera alguien ajeno me vi por un instante a mí mismo sentado allí, siete años más viejo, jugando de nuevo al ajedrez por matar el tiempo con un completo desconocido al que tenía que tutear, en un remoto y extraño lugar al que me habían ordenado acudir sin saber para qué; entonces sentí lo indigno, pero al mismo tiempo lo excitante de aquella situación mientras movía juiciosamente un peón para preparar el enroque. Un retrato enorme de Hitler me miraba mohíno desde lo alto de la pared.
La radio murmuraba en una esquina marchas militares, como de costumbre. Otras seis u ocho personas estaban repartidas por las demás mesas, fumando y tomando café. El resto estaría dando un paseo por el campamento. Las ventanas estaban abiertas, permitiendo la entrada de los rayos oblicuos de un sol vespertino y otoñal.
De repente el sonido de la radio se interrumpió. Fue como si la melodía de aquella marcha trivial que salía de la radio se quedase detenida con un pie en el aire. Se hizo un silencio angustioso, durante el cual seguimos esperando a que la música volviese a poner el pie en el suelo. En su lugar se escuchó la voz untuosa del locutor: «¡Atención! ¡Atención! A continuación emitiremos un comunicado especial del servicio radiotelegráfico».
Los dos levantamos la mirada por encima de las figuras, pero evitamos que nuestros ojos se encontraran. Era sábado, 13 de octubre de 1933, y se trataba del comunicado que anunciaba la retirada de Alemania de la Conferencia sobre Desarme y de la Sociedad de Naciones. El locutor hablaba ateniéndose al estilo instaurado por Goebbels: en el tono plano y untuoso de un aprendiz de actor que ha de interpretar a un intrigante.
A continuación se sucedieron muchos otros comunicados especiales. El Reichstag, ese Parlamento tan obediente y sumiso que había concedido plenos poderes a Hitler, había sido disuelto. ¿Por qué razón? Estaba claro que a las nuevas elecciones sólo se presentaría un partido, el NSDAP . A pesar de que estaba acostumbrado a casi todo, la noticia me sorprendió. Serían unas elecciones en las que no habría nada que elegir. En realidad era una decisión audaz. Deslicé rápidamente la mirada por el rostro de mi contrincante. Su expresión no podía ser menos comprometedora. Los parlamentos regionales también se habían disuelto y no serían reelegidos. En comparación con las anteriores esta noticia pasó totalmente inadvertida y no despertó ningún interés pese a que, desde el punto de vista del Derecho público, aquello suponía el fin de regiones tan antiguas y célebres como Prusia y Baviera. Hitler se dirigiría al pueblo alemán por la tarde. Dios mío, seguro que allí habría que escucharle en común. «Tras este comunicado especial del servicio radiotelegráfico continuamos con las marchas militares.» «¡Tachan, tachan, tachan! ...»
Pues bien, nadie se levantó de golpe para gritar Heil ni hurra, pero tampoco sucedió lo contrario. Burkard inclinó tanto el rostro sobre las figuras como si en este mundo no hubiese nada más interesante que nuestra partida de ajedrez. También en las demás mesas la gente permaneció sentada en silencio mientras exhalaba el humo de sus cigarrillos con unas caras tan poco expresivas que resultaban sumamente reveladoras. ¡Había tanto que decir en realidad! Yo me estaba poniendo enfermo a fuerza de sentimientos encontrados. Me alegré de que por fin fuera evidente que los nazis habían ido demasiado lejos, sentí una desesperación furiosa al pensar que estando allí me encontraba en el mismo barco que ellos y me pareció triste que fuesen a fracasar precisamente en algo en lo que de alguna manera llevaban razón pues, si no me equivoco, también los buenos de los republicanos aspiraron en su día a la «igualdad de derechos» y al «servicio militar voluntario», lo cual en principio era totalmente legítimo; con cierta rabia impotente reparé en la astucia con la que ahora trataban de comprar mediante el engaño un voto de confianza disfrazado de unos principios que difícilmente nadie podía rechazar; al mismo tiempo, el anuncio de unas nuevas «elecciones» en las que sólo sería posible votar a un partido me dejó sin habla, buscando desesperadamente las palabras adecuadas para calificar un descaro y una provocación tan inauditos. Todos estos pensamientos clamaban por ser expresados y debatidos. A cambio me limité a decir:
-Es mucho de golpe, ¿no?
-Sí -contestó Burkard con la cabeza inclinada sobre las figuras de ajedrez-, los nazis no se conforman con menos.
¡Ja! ¡Había metido la pata! ¡Lo había desenmascarado! Había dicho «los nazis». Todo el que dijera «los nazis» no era uno de ellos. Se podía hablar con él.
-Sin embargo, yo creo que esta vez les va a salir mal -comencé ansioso, pero Burkard levantó la vista y me miró totalmente desconcertado. Entretanto se había dado perfecta cuenta de su error.
-Es difícil decirlo -contestó-. Me temo que va a perder su alfil -(Incluso olvidó tutearme.).
-¿Usted cree? -dije tratando de reorientarme en el tablero, había perdido los papeles por completo. Después finalizamos la partida sin decir nada que no fuese un ocasional «jaque» o «jaque a la reina». Por la tarde todos nos reunimos en la misma cantina y escuchamos a Hitler por la radio mientras su inmenso retrato nos miraba mohíno desde las alturas. Los de las SA se habían adueñado de la situación y reían o asentían en el momento oportuno, casi tan bien como si fuesen diputados del Reichstag. Nosotros permanecíamos sentados o de pie apretujados, aquella estrechez entrañaba una impermeabilidad repugnante. Estábamos más a merced que nunca de las palabras que salían de la radio, encajonados entre compañeros sin saber de qué pie cojeaba cada uno. No cabe duda de que algunos estaban fascinados. Otros mostraban un rostro inescrutable. Sólo uno hablaba: el hombre invisible de la radio.
Cuando terminó vino lo peor. La música anunció el himno: Alemania por encima de todo y todos alzaron el brazo. Puede que algunos vacilaran, lo mismo que yo. Aquel gesto resultaba terriblemente indigno. Pero ¿queríamos hacer el examen o no? De repente tuve por primera vez una sensación tan intensa como un sabor de boca, pensé: «Esto no cuenta. No soy yo, no vale». Llevado por esta sensación también yo levanté el brazo y lo mantuve extendido en el aire durante tres minutos aproximadamente. Eso es lo que duran el himno alemán y la canción de Horst Wessel. La mayoría cantaba a coro con brío y estruendo. Yo movía los labios ligeramente simulando que cantaba, como suele hacerse en la iglesia.
Sin embargo, todos tenían el brazo en alto, y así permanecimos ante aquel aparato de radio ciego, que se limitaba a tirar de nuestros brazos como un titiritero de las extremidades de sus marionetas, cantando o haciendo como que cantábamos, convertido cada uno en la Gestapo del otro.


37

Como es sabido las potencias no reaccionaron en modo alguno ante el abandono de la Sociedad de Naciones por parte de Hitler ni ante el rearme que a partir de ese momento se llevó a cabo con cierta ostentación demostrativa (si bien es verdad que estuvo acompañado por una melodía de negación verbal); durante los días siguientes experimenté por primera vez esa sensación, mezcla de tranquilidad cobarde y decepción profunda, que en los próximos años habría de convertirse para mí y mis semejantes en una experiencia repetida hasta la saciedad.
Al mismo tiempo comenzó nuestra «formación ideológica», la cual tuvo lugar de manera notablemente sutil y muy sofisticada.
Estábamos dispuestos a escuchar discursos, conferencias, interrogatorios disfrazados de debates, pero no ocurrió nada parecido. En su lugar el lunes nos plantaron un uniforme de verdad: eran uniformes pardos, de corte ablusonado, como los que llevaban los rusos en la Guerra Mundial, con gorra y cinturón. Vestidos con semejante atuendo militar y zancajeando pesadamente por el campamento, por lo pronto no tuvimos más obligación que hacer los exámenes escritos; éramos unos aspirantes marciales y pardos.
Después comenzó lo que denominaban «el servicio». Aparentemente aquello tenía cierta similitud con el servicio militar, desde el punto de vista terminológico el parecido consistía en que quienes ostentaban el poder sobre nosotros -comandantes de unidades de asalto de las SA y gente por el estilo- se aplicaban en el uso del tono clásico de un sargento. En ningún momento aprendimos a manejar armas, por poner un ejemplo. Hacíamos unas cuantas maniobras y por lo demás aprendíamos a desfilar, cantar y saludar. Del arte del «saludo» nos ocupamos durante una mañana de la siguiente manera:
Habíamos formado en filas de a tres. Los miembros de una fila se ponían en marcha al escuchar la orden correspondiente mientras el «cabo de sección» -éste era el título oficial de nuestros comandantes-, situado en perpendicular unos pasos a la izquierda por delante de ellos, avanzaba hacia atrás al mismo ritmo, comprobando la dirección y la postura. De repente el cabo de sección gritaba con una voz similar al estallido de una bomba: «Heil Hitler», ante lo cual los tres que desfilaban tenían que llevarse simultáneamente y con brío el pulgar izquierdo con el resto de la mano abierta al cinturón, levantar el brazo derecho con la mano extendida de forma que las yemas de los dedos quedasen exactamente a la altura de las pupilas, girar la cabeza de golpe a la izquierda y, tras contar en silencio «dos, tres», exclamar exactamente al unísono y con la misma intensidad y rapidez que el estallido de una bomba «¡Heil Hitler, cabo!». Si no salía bien, se escuchaba «Atrás, marchen, marchen» y había que repetir el ejercicio. De lo contrario era el turno de los tres siguientes y los anteriores no tenían nada que hacer durante diez minutos hasta que les volviese a tocar. Este ejercicio duraba entre dos y tres horas.
O bien marchábamos, desfilábamos durante una, dos, tres e incluso cuatro horas por la zona, sin que aquellas marchas tuviesen destino alguno ni objeto determinado. Mientras tanto cantábamos. Había tres tipos de canciones que aprendíamos por las tardes en las clases de canto y entonábamos por las mañanas durante las marchas. El primer tipo eran canciones de las SA, composiciones literarias al estilo de las que en ocasiones envían mancebos con ambiciones poéticas a la sección cultural de pequeños periódicos de provincias; en ellas se amenazaba principalmente a los judíos y además se decían cosas como: «El sol dorado del ocaso envió su último fulgor» etc.
Después había canciones militares de la última guerra, productos absurdos y sentimentaloides, provistos casi todos de abundantes versiones indecorosas, mas no exentas del encanto de una copla callejera. Finalmente estaban las «canciones del lansquenete», en las que asegurábamos algo así como que pertenecíamos a la cuadrilla negra de Geyer e íbamos a plantar el gallo rojo en el tejado del monasterio (Florián Geyer fue una figura de la guerra de los campesinos de 1525) . Estas canciones gozaban de la máxima popularidad y se cantaban con más brío y contundencia que el resto. Estoy convencido de que al menos la mitad de aquellos pasantes alemanes y futuros jueces sentía que realmente pertenecía a la cuadrilla negra de Geyer y que en ese momento pretendía plantar el gallo rojo sobre el tejado del monasterio mientras marchaba de paseo por las carreteras comarcales que rodeaban la ciudad protestante de Jüterbog. Con el placer inmenso de unos niños que juegan absortos y la voz ronca y espantosa de un desfile de viejos germanos pertrechados con mazas cantaban:

¡Al señor de los cielos vamos a contar!
¡Heia hoho!
¡Que a los clerizontes vamos a matar!
¡Heia hoho!
¡Pim pam!
¡Prelado a prelado!
¡Plantad el gallo rojo en el tejado!

Por cierto, yo también cantaba. Todos lo hacíamos. En eso consistió la «formación ideológica». En la medida en que aceptamos participar en aquel juego que nos habían impuesto nos convertimos automáticamente si no en nazis, al menos en material útil para los nazis. Y nosotros lo aceptamos. Pero ¿por qué razón? En este punto confluyen varios motivos, pequeños y grandes, atenuantes y agravantes. El más superficial fue, claro está, que todos queríamos hacer el examen y de pronto nos exigían aquello como parte de la prueba. Indudablemente, la misteriosa insinuación de que la «nota del campamento» tendría un peso importante en el examen y que la calificación de los trabajos jurídicos menos agraciados podía enmendarse marchando con firmeza y cantando con brío tuvo algo que ver y bien pudo avivar el empeño de algunos. Sin embargo, mucho más decisivo fue el hecho de que nos hubiesen cogido totalmente por sorpresa y no tuviéramos ni idea de a qué estaban jugando con nosotros ni qué hacer para combatirlo. Una rebelión. ¿Bastaría con abandonar el campamento y marcharse a casa? Pero para eso habría habido que ponerse de acuerdo y bajo una fina capa de camaradería áspera y afectuosa todos desconfiábamos al máximo del resto. Además sentíamos demasiada curiosidad por saber a dónde iría a parar todo aquello. Hubo por último un extraño mecanismo muy alemán basado en la ambición que se puso en marcha de repente sin que nos diésemos del todo cuenta: se trataba de un afán de eficiencia abstracto, del empeño en hacer lo que te han encomendado lo mejor posible, por muy absurdo, enigmático e incluso humillante que sea, con tanta aplicación, objetividad y detenimiento como sean concebibles. ¿Que había que limpiar las taquillas? ¿Marchar? ¿Cantar? Era una estupidez, pero bueno, queríamos demostrar que podíamos limpiar las taquillas mejor que cualquier limpiador de taquillas profesional, marchar como soldados veteranos y cantar con tanto brío que doblegásemos los árboles. La absolutización de este empeño es un vicio alemán; los alemanes la consideran una virtud. En cualquier caso se trata de uno de los rasgos alemanes más pronunciados. No podemos evitarlo. Somos los peores saboteadores del mundo. Todo lo que hagamos tiene que ser de primera, ni la voz de la conciencia ni la autoestima pueden con ello. Hacer las cosas en todo momento bien -no importa de qué se trate: una tarea decente e ingeniosa, una aventura o acaso un delito- nos produce una intensa embriaguez viciosa y placentera que nos exime de plantearnos el sentido y el significado de lo que estemos haciendo. «Un trabajo bien hecho, las cosas como son», llega a decir un policía alemán admirado al contemplar el lugar de los hechos, desvalijado metódica y esmeradamente por el ladrón.
Ahí estaba localizado el punto débil de todos nosotros, fuésemos nazis o no. Y por allí fue por donde nos abordaron con notable habilidad psicológica y táctica.
Sin embargo, la cosa no cambió de manera definitiva hasta que, al cabo de una o dos semanas, se produjo una modificación repentina en el equipo de instructores. Un día los mandos de las SA que nos habían dirigido hasta entonces desaparecieron de golpe para acudir a su vez a algún otro «campamento» donde ampliarían su «formación» y en su lugar se presentó un subteniente del ejército con una docena de suboficiales.
Era un joven muy agradable. Una mañana se plantó de repente ante nuestra unidad cuando nos acabábamos de poner en camino hacia una de las marchas bajo una lluvia torrencial. «¡Pero qué caras más tristes me ponen -dijo-, con un tiempo tan hermoso y una misión tan estupenda!» Sus palabras sonaron amables y afectuosas. ¡Ni siquiera nos privaban del tratamiento respetuoso de «usted»! El subteniente no hacía ningún secreto de su opinión sobre las SA en general y nuestros hasta entonces comandantes en particular, menos aún los suboficiales. «A partir de ahora vamos a hacer las cosas en serio», anunció esa misma tarde el suboficial Schmidt, quien se hizo cargo de nuestra sección; inmediatamente nos repartieron armas, primero aprendimos las siete partes de las que están compuestas y después nos enseñaron a disparar. Aquello fue casi un alivio. Por fin éramos verdaderos reclutas y tendimos a interpretar aquello como un avance positivo. ¡Al menos sabíamos a qué estábamos jugando y qué pintábamos allí! La humillación continua y tácita que suponía pasar todo el día haciendo cosas sin razón ni objetivo aparentes había terminado. ¡Qué contentos estábamos! La verdad es que habíamos avanzado un montón en nuestra formación ideológica...
A Hitler se le atribuye la siguiente frase: «Todos los que desean combatirnos están prestando servicio... en el ejército del Reich». Es una cita que contiene más verdad de lo acostumbrado en las declaraciones de Hitler. El ejército del Reich se ha convertido efectivamente en el mejor instrumento de captación de toda la Alemania no nazi, es decir, de la masa alemana media caracterizada por una necesidad irrefrenable de acción, el empeño en hacer las cosas bien y una cobardía intelectual y moral. Ahí había un ámbito en el que no era necesario estar alzando el brazo continuamente, donde incluso era posible permitirse una palabra malsonante sobre Hitler y los nazis sin correr demasiado peligro y donde, por otra parte, uno se mantenía ocupado de la forma más efectiva y minuciosa, un lugar donde todo «funcionaba», «el trabajo estaba bien hecho» y -lo mejor de todo- uno se limitaba a «cumplir en silencio con su obligación» y, por lo tanto, estaba exento de realizar cualquier esfuerzo intelectual o sentir una responsabilidad moral, donde no había que preguntarse a quién y en nombre de quién habría que disparar llegado el momento. Los pocos que todavía necesitaban un tranquilizante adicional se consolaron durante años pensado que «algún día será el ejército del Reich el que ponga fin a todo este engaño». Y todos pasaban por alto deliberadamente que justo aquélla era la vía por la que su fuerza era canalizada y puesta al servicio de Hitler. Fue un proceso enorme y decisivo, del cual por aquel entonces en Jüterbog viví una pequeña parte microscópica, pero sucedió precisamente así, como a través de un microscopio, desde una perspectiva cercana y aumentada que puso en evidencia todos los detalles psicológicos.
Nos convertimos en reclutas apasionados. Al cabo de unas semanas casi habíamos olvidado lo extraño que resultaba tener que aprender a disparar para aprobar el examen. La vida militar obedece a sus propias leyes. Una vez dentro, ya no se disponía de la libertad para preguntarse cómo, por qué y para qué estaba uno allí en realidad. Estábamos totalmente ocupados limpiando el arma y las botas, aprendiendo a apuntar, a cubrirnos correctamente y a fijarnos en mantener el paso y el tacto de codos. Además acabábamos demasiado cansados físicamente como para pensar. Por otra parte los suboficiales eran especialmente amables, nada de los clásicos sargentos rudos y tradicionales. Estábamos contentísimos por habernos librado de escuchar lecciones magistrales nazis y nos parecía que no podía irnos mejor. Es más, un día (sábado por la tarde para colmo) en el que, a modo de experimento, tuvo lugar una conferencia de ésas al cuidado de un compañero de pasantía que ostentaba un cargo medio en el partido casi se produjo una revolución. En el transcurso de la charla hubo pataleos y el ponente estuvo a punto de llevarse una paliza esa misma noche. Sin el menor disimulo y con expresiones nada parlamentarias se criticó no ya la «ideología» nazi como tal -eso claro que no, al menos no todavía-, pero sí el «nivel» que nos atribuían. ¡Como soldados bien que podíamos abrir la boca! Como pasantes comunes, durante los primeros días, no nos habríamos atrevido.
De este modo creímos haber escapado a la formación ideológica, sin darnos cuenta de que estábamos metidos en ella hasta las cejas. Un día nos dieron una conferencia que terminó de poner los puntos sobre las íes. En esta ocasión no se trató de ninguna charla partidista, ningún alegato contra los judíos ni contra el «sistema», nada sobre las dotes místicas del Führer ni la humillación de Versalles; no fue nada de eso, sino algo muchísimo más efectivo. Nuestro subteniente y alto mando dio una conferencia sobre la batalla del Marne.
De haber sido un propagandista profesional no podría haber hecho nada mejor ni más astuto, pero lo más probable es que a la hora de elegir el tema el subteniente actuase de manera totalmente instintiva y en realidad compartiera de buena fe las ideas que pretendía transmitir.
La visión que tienen los alemanes de la batalla del Marne difiere en gran medida de la que existe en el resto del mundo. Mientras en los demás sitios se discute sobre si el mérito máximo de la victoria ha de recaer sobre Gallieni, Joffre o Foch, en Alemania esta cuestión es de todo punto inexistente, pues no se admite en absoluto que la batalla del Marne culminara en una victoria aliada. Es más, la visión grabada en la mente de los alemanes es la de una batalla ganada en realidad por ellos, pero interrumpida debido a una serie de desafortunadas circunstancias cuando la balanza estaba a punto de inclinarse a su favor. Creen incluso que, de no ser por dichos malentendidos, habrían ganado de manera irrevocable no sólo esa batalla, sino toda la guerra, y que tales malentendidos fueron los únicos culpables de que a partir de entonces comenzara una guerra de posiciones y exterminio que los alemanes también habrían ganado de no ser por... Aquí ya entran en juego otras leyendas.
Esta visión autogenerada tortura terriblemente a los alemanes. Para ellos es como una espina clavada en el corazón.
La cuestión de la responsabilidad de la guerra, tan importante en otros lugares, no les interesa especialmente. Muy en secreto no tienen reparo en reconocer su culpabilidad, si bien las buenas maneras les obligan a negarla categóricamente. Lo único que los indigna y atormenta es haber perdido la guerra. Sin embargo, ni siquiera el auténtico descalabro final -por mucho que lógicamente se afanen en maquillarlo, ya sea con la teoría de la «puñalada por la espalda» ya con la que sostiene que Alemania depuso las armas voluntariamente confiando en los 14 puntos de Wilson para luego ser víctima de un engaño infame- les duele y los atormenta tanto como la derrota en la batalla del Marne. Puesto que entonces, según cuenta la leyenda alemana, la gloriosa y rápida victoria final que ya tenían prácticamente en la mano se escapó por los pelos a causa de malentendidos, confusión y un pequeño y ridículo error logístico. Y eso es lo insoportable. Casi todos los alemanes tienen en mente el croquis de la situación de las tropas los días 5 y 6 de septiembre de 1914, y casi todos han andado retocando las líneas negras desesperadamente: ¡el cambio de frente del 2.° ejército -ese mínimo movimiento de la reserva- habría bastado para ganar la guerra! ¿Por qué no se llevó a cabo? Todavía hoy continúa el debate sobre quién fue el verdadero responsable de aquella orden de retirada absurda y funesta: Moltke, el coronel Hentsch, el capitán general Bülow... E inevitablemente, de todo este panorama se deriva la idea de que el error debe enmendarse... Hay que recomponer la partida tal y como quedó, y esta vez tenemos que hacerlo bien... Ni siquiera la «humillación de Versalles» clama con tanta fuerza un acto de rescisión y revancha como este patinazo técnico, esta batalla ganada «de facto» y perdida sólo por un descuido.
El subteniente nos expuso el desarrollo de la contienda según la leyenda histórica alemana: el famoso cambio de frente del primer ejército cerca de París, el ataque por el flanco de Gallieni, el primer ejército que retrocede a marchas forzadas hacia el noroeste y neutraliza la amenaza del flanco haciendo que se abra la célebre y funesta brecha entre los ejércitos l.° y 2.° y entonces... si el cuerpo de reserva del 2.° ejército... En cambio el achacoso comandante en jefe está lejos y desinformado, el neurasténico coronel Hentsch sufre una crisis, etc., etc. hasta que llega el insoportable final dislocado y erróneo...
Y así nos dejó el subteniente, insatisfechos y terriblemente atormentados por este desenlace; automáticamente estalló la polémica militar entre nosotros: «Si Bülow... Si Hentsch... Si Kluck... Es entonces cuando el 2.° y 3.° ejército tendrían que haberle apretado las clavijas a Foch...». Todos nos aplicamos en poner las cosas en su sitio respecto a la batalla del Marne justo en aquel momento, 19 años más tarde. Sin apenas poder evitarlo aquello derivó en un debate sobre las expectativas que conllevaría otra guerra y sobre cómo hacerlo mejor en esta ocasión. «¡En cuanto acabe el rearme veremos!» «Pero si ni siquiera nos dejarán terminar», dijo uno. «Sí que lo harán», contestó otro. «Una cosa está clara: aunque todavía no tengamos bastantes soldados, ¡sí disponemos de aviones suficientes para sobrevolar París y hacerlo pedazos antes de que nos eliminen!»
¡Y pensar que aun entonces creíamos que no habíamos recibido ninguna formación ideológica y que no nos habíamos convertido en nazis!


38

¿Y yo? Acabo de caer en que hace rato que no he tenido oportunidad de utilizar esta palabra en mi historia. He alternado la tercera y la primera persona del plural, pero no ha habido ocasión en la que poder usar la primera del singular. No es ninguna casualidad, sino uno de los puntos culminantes (tal vez el punto culminante) de lo que nos sucedió en el campamento, es decir, del hecho de que cada uno como individuo no fuese en absoluto relevante; nuestra personalidad estaba totalmente anulada, en jaque mate, digamos que no contaba lo más mínimo. Desde un principio toda constelación de circunstancias fue tal que apenas quedaba espacio para el yo de cada uno. Lo que cada cual fuese y pensase «en privado» y «de verdad» era indiferente y se dejaba al margen, en punto muerto, por así decirlo. Por el contrario, durante las horas en las que había tiempo para acordarse del propio yo -de noche, por ejemplo, cuando alguien se despertaba entre los ronquidos polifónicos de los compañeros- uno tenía la sensación de que lo que allí estaba ocurriendo y en lo que participábamos mecánicamente era irreal y carecía de validez. Y sólo en el transcurso de dichas horas era posible hacer algo así como rendirse cuentas ante uno mismo y provocar que el propio yo emprendiese en cierto modo una última retirada. Ocurría de esta manera:
Veamos: esto va a durar 4, 6 u 8 semanas. Debo aguantar sin llamar la atención, luego el examen, después me iré a París y ya está, agua pasada no mueve molino. Entretanto aquello se había convertido en una aventura y en toda una experiencia. Sólo hay una cosa que jamás he de hacer: decir algo de lo que más adelante pueda llegar a avergonzarme. Disparar a un blanco, vale, pero no a seres humanos. No casarme con nadie. No venderme... ¿Algo más? Pero todo lo demás ya lo había entregado, ya estaba perdido. Llevaba uniforme y un brazal con la cruz gamada. Me mantenía en posición firme y limpiaba el arma. Pero nada de aquello valía. No me habían pedido opinión antes de hacerlo. Además, no era yo quien lo hacía. Era una representación en la que yo interpretaba un papel.
Pero ¡Dios mío, puede que en algún lugar existiese una instancia que no admitiera este matiz, sino que se limitara a registrar lo sucedido! Que no viese el corazón, sino sólo el brazal con la cruz gamada. Ante una instancia así lo tendría difícil. ¡Santo cielo! ¿Dónde estaba el error? Qué debería responder al juez que me preguntara: ahí llevas un brazal con la cruz gamada. ¿No quieres? Bien, entonces ¿por qué lo llevas?
¿Acaso debería haberme negado justo el primer día, cuando repartieron los brazales? ¿Decir al momento: «No, yo no llevo esas cosas» y pisotearlo? Pero eso habría sido una locura y más ridículo aún. Habría significado acabar en un campo de concentración y no en París, y además habría roto la promesa que hice a mi padre de presentarme al examen. Y probablemente habría muerto... por nada, por un acto quijotesco, ni siquiera ante un público. Era absurdo. Allí todos llevaban el brazal y yo sabía positivamente que eran más los que «en privado» pensaban como yo. Si hubiese hecho teatro, se habrían encogido de hombros. Era preferible ponerse el brazal y seguir siendo libre para más adelante poder hacer uso de esa libertad correctamente. Era mejor aprender a disparar bien entonces, así después podría hacerlo en favor de una causa útil si llegara a necesitarlo...
Sin embargo, por lo bajo seguía escuchando una voz inquietante. No son más que excusas: has llevado el brazal.
Los compañeros roncaban, daban vueltas y emitían otro tipo de ruidos. Sólo yo estaba despierto y solo. El aire era asfixiante. Deberían abrir una ventana. A través del cristal se veía la luz de la luna. Debería volver a dormirme.
Pero eso de volver a dormirse no resultaba tan fácil. Despertarse en aquel lugar era incómodo. Me di la vuelta. El aliento de mi vecino de cama no olía bien, así que regresé a la posición inicial.
Otros pensamientos, más pensamientos nocturnos. Cuando hace poco dijeron aquello de «sobrevolar París y hacerlo pedazos», ¿no sentiste una puñalada en el corazón? ¿Por qué no dijiste nada?
¡Qué podría haber dicho! Tal vez: «Sería una pena por París». Puede que incluso lo haya dicho. ¿Lo hice? No lo recuerdo con exactitud. En cualquier caso habría podido responder infaliblemente: «Claro que sería una pena». ¿Y luego qué? Decir algo tan suave habría sido más cobarde y falaz que el silencio absoluto. ¿Y qué es lo que tendría que haber contestado en realidad? ¿«Eso es horroroso, inhumano, no tienes ni idea de lo que estás diciendo...»? No habría tenido el más mínimo efecto, nada en absoluto. Ni siquiera se habrían enfadado. Simplemente les habría causado extrañeza. Se habrían reído. O encogido de hombros. ¿Cuál habría sido la reacción verdaderamente adecuada? ¿La que hubiese surtido efecto, la que lograse destruir esa coraza de oídos sordos y rescatar el alma propia?
Me esforcé por encontrar una respuesta. No di con ninguna. No había ninguna. Era mejor callar.
O qué decir de lo sucedido hacía poco, cuando algún otro compañero -por lo demás bastante simpático- afirmó en relación con el proceso por el incendio del Reichstag (lo había dicho de una manera muy afable y hasta bondadosa): «Hombre, no creo que hayan sido ellos, pero ¿acaso importa realmente? Hay testigos suficientes para incriminarlos, así que debemos seguir adelante con la cabeza bien alta. Qué importan unas víctimas de más o de menos.».
Ante esto es imposible reaccionar. No hay nada que decir. Sólo se puede coger un hacha y partirle el cráneo al responsable. Eso mismo, sí, justo eso. Pero ¿yo, coger un hacha? Además, el chico que lo dijo es por lo demás muy amable. Hace poco, la noche en que me sentí tan mal, él mismo se levantó voluntariamente, me llevó hasta las letrinas y me cubrió con un albornoz. Cómo voy a partirle el cráneo, faltaría más... ¿Y quién sabe si «en privado» y «de verdad» opina lo mismo? A lo mejor sólo se le trabó la lengua... Entre decir algo de esa manera y escucharlo en silencio tal y como hago yo, ¿hay tanta diferencia? Es prácticamente lo mismo...
Volví a cambiar de postura y la reflexión se desplazó un poco más: ¿Y llegar a hacerlo? Claro, es ahí donde radica la diferencia esencial... ¿Acaso alguno de nosotros, acaso yo encontraría una salida si de repente nos exigieran pasar a la acción? Si ahora de pronto estallase la guerra y nos enviasen directamente al campo de batalla y tuviésemos que disparar en nombre de Hitler... ¿qué ocurriría? ¿Arrojarías el arma y te pasarías al enemigo? ¿O tal vez dispararías a tu compañero? ¿A ese que ayer te ayudó a limpiar el arma? ¿Y? ¿¿Entonces qué??
En ese momento suspiré hondamente y traté de parar la cabeza por la fuerza. Me di cuenta de que mi propio yo había caído de lleno en la trampa. Jamás debí acudir al campamento. Estaba preso en la trampa de la camaradería.


39

Durante el día no teníamos tiempo para pensar ni ocasión de ser «yo». La camaradería era un estado de felicidad. No cabe la menor duda: en este tipo de «campamentos» florece cierta variedad de dicha, precisamente la que genera la camaradería. Era una alegría correr juntos por el recinto cada mañana, ocupar en cueros vivos el cálido espacio bajo las duchas, repartir el contenido de los paquetes que ora éste ora aquél recibían de casa, compartir la responsabilidad de cualquier trastada, ayudarnos y apoyarnos mutuamente en miles de pequeñeces, confiar al máximo en los demás a la hora de acometer cualquier tarea diaria, organizar peleas y batallas propias de muchachos, no distinguirnos en absoluto del resto, nadar a favor de una corriente caudalosa de confianza y ruda familiaridad que nos arrastraba con suavidad y firmeza... ¿Quién puede negar que la felicidad consista en todo eso? ¿Quién puede negar que en el carácter del ser humano haya algo que prácticamente está pidiendo eso a gritos, algo a lo que en la vida diaria, apacible y civil rara vez se hace justicia?
En cualquier caso no seré yo quien lo niegue. Sin embargo, sé y afirmo con toda contundencia que precisamente esta felicidad y justo este tipo de camaradería pueden convertirse en uno de los instrumentos de deshumanización más terribles, tal y como ocurrió a manos de los nazis. Éste es su gran señuelo, su gran cebo. Los nazis han atragantado a los alemanes con el alcohol de la camaradería, cosa que ellos en parte deseaban, hasta el delirium tremens. Han convertido a todos los alemanes en camaradas y los han aficionado a esa droga desde la edad más temprana: en las juventudes Hitlerianas, las SA, el ejército del Reich, en miles de campamentos y federaciones, extirpándoles algo irreemplazable, algo que no puede ser compensado con la felicidad propia de la camaradería.
La camaradería forma parte de la guerra. Al igual que el alcohol, es una de las grandes medidas de consuelo y auxilio que toman quienes están obligados a vivir en condiciones inhumanas. Hace soportar lo insoportable. Ayuda a resistir ante la muerte, la suciedad y la miseria. Tiene un efecto embriagador. Consuela ante la pérdida que implica su mera existencia de todos los valores conquistados por varias civilizaciones. Es glorificada mediante estados de tremenda necesidad y amargos sacrificios. Allí donde se aleja de todo esto, allí donde su motivo y organización no son más que el placer y el aturdimiento, donde no representa más que un fin en sí misma, la camaradería se convierte en vicio. El hecho de que cause una felicidad momentánea no cambia nada en absoluto. La camaradería corrompe y deprava al ser humano como ningún otro alcohol u opio. Lo inhabilita para llevar una vida propia, responsable y civilizada. Sí, en realidad es todo un instrumento deshumanizador. La camaradería como forma de prostitución con la que los nazis han seducido a los alemanes ha arruinado a este pueblo más que ninguna otra cosa.
No se debe pasar por alto la trascendencia de ese punto clave en el que la camaradería ejerce su acción letal. (Lo repetiré una vez más: una droga es capaz de generar felicidad, cuerpo y alma pueden estar deseándola y, utilizada correctamente, también puede tener propiedades curativas y resultar imprescindible, lo cual no quiere decir que deje de ser droga.)
Para poder hacerse una idea de este punto crucial hay que considerar que la camaradería anula por completo el sentido de responsabilidad propia, tanto en el terreno civil, como, lo que es peor, en el religioso. Quien vive en un entorno de camaradería está exento de toda preocupación existencial, de la dureza que conlleva la lucha por la vida. En el cuartel tiene su campamento, comida y uniforme. El transcurso de la jornada está planificado hora por hora. No debe preocuparse lo más mínimo, pues ya no ha de regirse por esa máxima severa de «cada uno es responsable de sí mismo», sino por esa otra, tan generosa y flexible, del «todos para uno». Una de las mentiras más desagradables es la que sostiene que las leyes de la camaradería son más rígidas que las que imperan en el ámbito civil del individuo. Todo lo contrario: aquéllas se caracterizan por una laxitud que casi debilita y únicamente se justifican en el caso de los soldados que van a una guerra de verdad, para quienes van a morir: sólo el pathos de la muerte permite y soporta esa tremenda dispensa de responsabilidad vital. Y ya se sabe cuán incapaces son incluso los valerosos combatientes que han pasado demasiado tiempo sobre el mullido almohadón de la camaradería de adaptarse a la dureza de la sociedad civil.
Mucho peor resulta el hecho de que la camaradería exima al individuo de asumir la responsabilidad sobre sí mismo, ante Dios y ante la propia conciencia. Él hace lo que hagan los demás. No le queda alternativa. No hay tiempo de reflexionar (a menos que tenga la mala fortuna de despertarse en soledad). La voz de la conciencia es la de los camaradas y lo absolverá de todo siempre y cuando haga lo que hace el resto.

Entonces los amigos cogieron el cántaro
y, lamentándose de los tristes caminos de este mundo
y de sus duras leyes
arrojaron al muchacho.
Estaban muy juntos, pierna contra pierna
al borde del abismo
cuando lo arrojaron cerrando los ojos.
Ninguno fue más culpable que otro
y detrás arrojaron terrones de tierra
y piedras planas.

Esta cita es del escritor alemán comunista Brecht y está escrita con intención positiva y elogiosa. En ésta como en tantas otras ocasiones los comunistas y los nazis comparten una misma opinión.
Si al cabo de unas pocas semanas en Jüterbog nosotros -pasantes al fin y al cabo, universitarios con una formación intelectual, futuros jueces y ciertamente no sin excepción debiluchos sin convicciones ni carácter- nos convertimos en una masa de clase inferior, irreflexiva y despreocupada, para la que afirmaciones como las referidas sobre París o los acusados de incendiar el Reichstag eran algo habitual que no obtenía réplica y sí daba muestra del nivel intelectual, fue a consecuencia de la camaradería. Pues ésta supone que el nivel intelectual queda fijado ineluctablemente en la cota más baja, en el último punto accesible a duras penas. La camaradería no admite discusión; cualquier debate vertido en una solución química de camaradería adquiere rápidamente tintes de refunfuño y maquinación, es pecado mortal. Sobre la base de la camaradería no prospera la reflexión, sino sólo el pensamiento colectivo de naturaleza más primitiva, otra vez de forma ineludible; si alguien desea escapar, se sitúa automáticamente fuera del concepto de camaradería. ¡Ay, cuando reconocí las ideas que al cabo de pocas semanas dominaban de forma irremediable y absoluta la camaradería reinante en nuestro campamento! En realidad no se trataba de las convicciones nazis oficiales... y sin embargo sí que lo eran. Eran las ideas que habían imperado entre nosotros, los niños de la Guerra Mundial durante aquellos años, la doctrina del Equipo de carreras de la Antigua Prusia y de los clubes deportivos en la época de Stresemann. Había un par de elementos específicos de la ideología nazi que no acababan de echar raíces. «Nosotros» por ejemplo no éramos unos antisemitas virulentos, pero tampoco estábamos por la labor de empeñarnos en que así fuera. Pequeñeces que a quién iban a importar. «Nosotros» formábamos un colectivo y, con toda la cobardía intelectual e hipocresía propias de una colectividad, ignorábamos o banalizábamos instintivamente todo lo que pudiese perturbar nuestra autocomplacencia de grupo... éramos un Reich en miniatura.
Llamaba la atención cómo la camaradería descomponía activamente los elementos que conforman al individuo y a una civilización. El ámbito más importante de la vida personal, aquel que no se integra tan fácilmente en la camaradería es el amor. Pues bien, la camaradería también tiene un arma contra él: el chiste obsceno. Cada noche, en la cama, después de la última ronda, se contaban estos chistes como una especie de ritual perteneciente al férreo programa de cualquier variedad de camaradería masculina. Y no puede ser más desacertada la opinión de algunos autores empeñados en interpretarlo como válvula de escape para una sexualidad insatisfecha, un placer sustitutivo y qué sé yo cuántas otras cosas. No es que estos chistes tuviesen un efecto estimulante ni lujurioso, todo lo contrario: lo que lograban era hacer del amor algo lo menos apetitoso posible, ponerlo a la altura de un fenómeno como la digestión y lo dicho: convertirlo en objeto de burla. Recitando coplas de taberna y utilizando palabras malsonantes para denominar partes del cuerpo femenino los hombres negaban haber sido tiernos y fervientes, haber estado enamorados, haberse preocupado de ser apuestos y gentiles alguna vez y haber usado palabras muy dulces para esos mismos rasgos físicos... Ellos se consideraban muy rudos y por encima de ese tipo de cursiladas civiles.
Resultaba obvio y acorde con el estilo reinante que la cortesía y los modales propios del ámbito civil fuesen presa fácil de la camaradería. Adiós a los tiempos en los que, sonrojados y torpes, hacíamos reverencias y mostrábamos nuestra buena educación en sociedad. Aquí «mierda» era una expresión normal de desagrado, «¿Qué tal, gilipollas?» un tratamiento amistoso y afable y «golpear el jamón» el juego preferido. También quedaba anulada la obligación de comportarse como adultos, que lógicamente fue sustituida por el deber de hacerlo como muchachos; así, por las noches asaltábamos el pabellón vecino con «bombas de agua», escudillas llenas de líquido que arrojábamos a la cama de las víctimas... Después comenzaba una batalla con alegres ¡ohs! y ¡ahs! y chillidos y alboroto, el que no participaba no era un buen camarada. Si se acercaba la ronda, en un abrir y cerrar de ojos todos desaparecíamos bajo las sábanas entre aullidos de excitación y permanecíamos allí, simulando a ronquidos un sueño profundo. La incuestionable camaradería imponía que los atacados con tanta vileza también manifestasen su ignorancia ante los mandos superiores y prefirieran afirmar que ellos mismos habían mojado las camas. La noche siguiente habría que prepararse para hacer frente a su asalto...
Esto nos lleva ya a ciertas costumbres ancestrales, sangrientas y siniestras propias de la camaradería que no podían faltar. Todo el que pecara en contra de los camaradas, el que se distinguiese por señoritingo, quien presumiese y mostrase mayor personalidad que la permitida era víctima de un tribunal secreto y recibía castigos corporales nocturnos. Ser arrastrado hasta la bomba de agua era la medida que se tomaba para los pecados más pequeños. Sin embargo, en una ocasión, al considerar que alguien se había beneficiado a sí mismo en el reparto de las raciones de mantequilla -que, dicho sea de paso, por aquel entonces aún eran más que suficiente-, el acusado fue víctima de un terrible juicio secreto. En su ausencia se debatió tenebrosamente el procedimiento que se le iba a aplicar paso por paso; por la noche, una vez concluida la ronda, entre las camas reinaba un ambiente de ejecución, tenso y sofocante. Ni siquiera hubo auténticas risas cuando recitaron las coplas de taberna que ya formaban parte de un ritual. «Meier», retumbó de pronto la terrible voz del autoproclamado juez del tribunal secreto, «¡tenemos que hablar contigo!». Pero sin que la conversación llegara muy lejos sacaron violentamente a aquel infeliz de la cama y lo tendieron sobre una mesa. «Cada uno ha de propinar un golpe a Meier -tronó la voz del juez-, nadie podrá abstenerse». Escuché el sonido de los golpes desde fuera, pues sí que logré abstenerme de participar. Afirmé en broma que era incapaz de ver sangre y tuvieron la clemencia de asignarme la función de vigilante. La víctima se resignó a su destino. Según ciertas leyes siniestras de la camaradería, cuyo peso todos sentíamos sobre nosotros cual nubarrón, ajeno a nuestra voluntad, una denuncia habría supuesto poner su vida en verdadero peligro. De alguna manera se echó tierra sobre el asunto y al cabo de unos días el apaleado volvió a tratar con nosotros de una manera relativamente inocua, sin que su honor ni su dignidad hubiesen resultado perjudicados. Tampoco las leyes del honor y la dignidad podían hacer frente a la solución corrosiva de la «camaradería»...
Vemos que esa hermosa camaradería masculina, inofensiva y en tantas ocasiones alabada es algo en realidad bastante demoníaco que entraña un peligro inescrutable. Los nazis sabían lo que hacían cuando se la impusieron a todo un pueblo como forma de vida habitual. Y los alemanes, dado su escaso talento para disfrutar de una vida y felicidad individuales, estuvieron tan terriblemente dispuestos a aceptarla, mostraron tanta voluntad y afán de renunciar a los frutos tiernos, altos y aromáticos de una libertad peligrosa a cambio de la fruta embriagadora al alcance de su mano, exuberante y jugosa que representa una camaradería general, indiscriminada y envilecedora...
Se dice que los alemanes han sido subyugados. Es una verdad a medias. A la vez han sido objeto de algo mucho peor, para lo que todavía no hay ninguna palabra. Han sido «camaradizados». Es un estado tremendamente peligroso. Uno se encuentra bajo los efectos de un hechizo. Vive en un mundo de ensoñación y embriaguez. Se siente tan feliz en él y tan terriblemente anulado al mismo tiempo. Tan contento consigo mismo y a la vez víctima de una fealdad sin límites. Tan orgulloso y tan sumamente vil e infrahumano. Uno cree caminar entre las cumbres y se arrastra por el fango. Mientras dure el encantamiento, apenas hay antídoto contra él.


40

Sin embargo y a pesar de su peligrosidad, dicho estado tiene un punto débil, como cualquier situación basada en el embuste, el dopaje y el abracadabra, que consiste en su evaporación sin dejar huella justo en el momento en que las condiciones externas desaparezcan. Esto se ha comprobado en miles de ocasiones, incluso en el caso de una camaradería auténtica y legítima: hombres que en la trinchera no han vacilado en jugarse la vida por el otro y han compartido el último cigarrillo más de una vez se sienten tremendamente extraños, tímidos y confusos cuando vuelven a encontrarse más adelante vestidos de paisano; y no es el encuentro en sí lo que resulta falso y engañoso. En el caso de nuestra camaradería de Jüterbog, fabricada ad hoc y a lo nazi de una manera rápida y poco firme, la evaporación se produjo a una velocidad fantasmagórica, en el plazo de una semana y dos «noches de camaradería».
La primera de ellas fue la noche que celebramos la despedida en Jüterbog. En pocas palabras: aquello fue una bacanal de camaradería. Reinaba un ambiente de euforia y una sensación de eternidad y, de no habernos tuteado, cosa que ya dábamos por supuesta, seguro que aquella noche todos habríamos brindado por olvidar el «usted». Hubo varios discursos y el jefe del campamento, un portaestandarte de las SA que había sobrevivido a la retirada de su grupo y a la irrupción del ejército del Reich, reveló por fin en su alocución el secreto de nuestra «formación ideológica»: no eran necesarios grandes discursos, dijo, lecciones ni explicaciones, bastaba con reunirnos a nosotros, jóvenes alemanes, en el entorno adecuado, sacándonos de ese ambiente falso y burgués y sacudiéndonos el polvo pútrido de las actas, para que automáticamente se pusiese de manifiesto que, en realidad, éramos auténticos nacionalsocialistas. Ése era justamente el secreto del éxito del nacionalsocialismo: que apelaba a algo ya profundamente enraizado en la naturaleza de los alemanes. Aquel de nosotros que aún no fuese nacionalsocialista al dictado de su razón, tendría ahora la certeza de que lo llevaba en la sangre. Y en cuanto a lo demás, en fin, sólo sería cuestión de tiempo...
Lo más terrible era que este discurso contenía algo de verdad si se hacía la lectura adecuada. Era cierto que bastaba con trasladarnos a un entorno bajo determinadas condiciones de vida para que se produjera una especie de proceso químico que descomponía la personalidad de cada uno y nos convertía en un material indefenso, capaz de entusiasmarse por cualquier cosa... Aquella noche este proceso alcanzó su punto culminante. Un acto de hermanamiento sin límites. Todos alababan a todos y todos brindaban por todos. El subteniente elogió nuestras capacidades militares. Nosotros aplaudimos su genio estratégico. El suboficial, a quien habían dedicado un brindis humorístico imitando su lenguaje áspero y fantasioso, declaró que jamás habría creído que fuera posible hacer de juristas y doctores tan buenos soldados. Sieg Heil.
Algunos habían compuesto versos cómicos, que recitaron entre el júbilo de un público ya completamente alcoholizado y carente de sentido crítico. Después volvimos a cantar que pertenecíamos a la cuadrilla negra de Geyer a modo de despedida, y cuando sonaban los heia, hoho se hacían pedazos las sillas y los vasos de cerveza con un placer salvaje. Parecíamos una horda de caníbales satisfechos de sí mismos celebrando la victoria. Luego asaltamos algún otro pabellón con bombas de agua y a esto le sucedió una batalla nunca vista. De repente a unos, extremadamente alcoholizados, se les ocurrió acabar arrastrando a uno de nosotros hasta la bomba de agua, no por haber hecho algo malo, sino así porque sí, a modo de sacrificio humano, como ofrenda simbólica al dios de la camaradería. Al ver que el agraciado se negaba, fueron muchos los que se ofrecieron al unísono para sustituirlo en el papel de víctima, pero aquello no satisfizo a los embriagados sacerdotes. Entonces fueron otros los que intervinieron tratando de convencer amablemente al rebelde de que participara por su propia voluntad, así de fácil, por la camaradería y por no acabar la noche con un mal sabor de boca. La escena producía un ligero temor, pero también una sensación de éxtasis al que contribuían la euforia, el alcohol y el delirio. «Bueno -dijo el acosado al fin-, lo haré, pero a condición de que sólo me metáis la cabeza bajo el agua, no quiero que se me moje el pijama.» Así se lo prometieron, pero una vez estuvo bajo la bomba, lo arrastraron de cuerpo entero. «¡Sois unos cabrones!», gritó, pero las carcajadas homéricas que obtuvo por respuesta no le dejaron más opción que sumarse a ellas. Fue una orgía, una fiesta infrahumana basada en la fuerza bruta.
Al día siguiente regresamos a Berlín y una semana más tarde hicimos el examen. De repente todo fue muy distinto. Volvimos a ir vestidos de paisano, comíamos en platos con cuchillo y tenedor, íbamos al cuarto de baño, en la mesa decíamos «muchas gracias» en lugar de «mierda», hacíamos una reverencia ante los provectos señores que nos examinaban, contestábamos a sus preguntas en alemán culto y dábamos cuenta de asuntos tan olvidados como el derecho hipotecario o las comunidades de bienes matrimoniales. Unos suspendieron el examen y otros lo aprobaron. De repente se abrió una profunda brecha entre ambos grupos.
Cada uno volvió a ver a sus conocidos. Otra vez se podía decir «Guten Tag» en lugar de «Heil Hitler». De nuevo mantuve auténticas conversaciones. Cada uno volvió a descubrir que existía como individuo y rehizo la amistad consigo mismo. Ante la pregunta de cómo nos había ido en el campamento contestábamos algo confusos: «Bueno, no ha sido tan terrible», y contábamos brevemente que habíamos aprendido a disparar y unas canciones muy raras. Yo empecé de nuevo a pensar en París como en algo real. En el campamento no había tenido una dimensión verdadera. A cambio París perdió su condición de sueño... Pronto me dirigí hacia el local del Kurfürstendamm donde nos habíamos citado para celebrar una pequeña fiesta de despedida. Tenía un presentimiento algo angustioso y vergonzante, pero el caso es que acudí. Hasta ahí llegaban aún los efectos del hechizo.
Fue una velada embarazosa. Apenas habían transcurrido ocho días desde la orgía de Jüterbog. Y allí estaban todos reunidos -menos los que habían suspendido, quienes, víctimas de su enojo, habían preferido no asistir-, pero era como si todos se viesen por primera vez en la vida. Así, de paisano, todos tenían un aspecto muy distinto, a algunos ni siquiera los reconocí. Reparé en que unos tenían el rostro fino y simpático y otros inhumano, sin más. En el campamento la diferencia no se notaba tanto.
La conversación no acababa de ponerse en marcha. No queríamos seguir hablando del examen (¡a quién le gusta hablar de un examen una vez aprobado!); sin embargo, lo curioso era que tampoco nadie quería que le recordasen con pelos y señales lo vivido en el campamento. Los pocos que empezaron con algunas alusiones enjundiosas se toparon con la incomprensión y los escasos aplausos del resto, así que desistieron pronto del empeño. Casi volvía a ser un poco como el primer día en la estación de Jüterbog. Lo más molesto era que aún teníamos que tutearnos. El «usted» y el «estimado colega» habrían facilitado la conversación.
Nos preguntamos por los planes para el futuro y brindamos con poco entusiasmo. Una banda tocaba un poco alto, de forma que su tintineo sentimentaloide llenaba los silencios que se producían en la conversación. Los de las SA pronto formaron una pandilla y se pusieron a debatir cuestiones políticas de gran calado. Criticaron al partido y su «guerra burocrática» y brindaron por Erbst, el jefe del grupo. Los demás no participamos. Ya no veíamos por qué hacerlo.
La reunión pronto se disolvió en pequeños grupos. Yo me senté junto a un chico con el que ya en Jüterbog algunos domingos había mantenido agradables conversaciones sobre música fuera del campamento. Resultó que los dos habíamos asistido al concierto que había dado Furtwängler el domingo anterior. Lo criticamos con ardor. «Mirad a estos intelectualoides, ¡bah!», dijo uno que llevaba un rato escuchándonos.
Nosotros nos limitamos a alzar una mirada de incomprensión y continuamos a lo nuestro.
No obstante, la velada fue ensombreciéndose rápidamente cada vez más y ya a eso de las doce empezamos a mirar el reloj con disimulo. Después la reunión se disolvió por completo: en la mesa de al lado se hizo notar un grupo de chicas de dudosa reputación, algunos comenzaron a flirtear con ellas, bien trasladándose poco a poco a la mesa contigua, bien trayendo a las bellas damas al centro de nuestro grupo... «¡Esto sí que es un aburrimiento!», dijo uno en voz bastante alta y automáticamente todo un grupo se sumó de buena gana a su propuesta de retirada. También yo me fui.
Ya en la calle hubo uno que sugirió ir a otro local, pero hete ahí que la iniciativa obtuvo por respuesta un silencio absoluto. En lo que a mí respecta, justo en ese momento vi que se acercaba un autobús. «¡Ah, es mi autobús! -exclamé-. ¡Adiós!», dije despidiéndome con la mano y me monté de un salto.
El grupo permaneció donde estaba. Jamás he vuelto a ver a ninguno de ellos. El autobús me alejó de allí rápidamente y tuve una sensación de frío, vergüenza y liberación.